Pasado medianoche,
como un cliché nocturno caminante,
horrible y
todo delirante,
porque no hay farmacias
abiertas,
ni las habituales mal vestidas,
fuera
en la calle,
ni el alcohol suficiente en la sangre.

Caminando, subiendo
y bajando,
de noche y no luna llena,
como un poema desesperado
de final de romance,
perdiendo
consistencia,
entre flashbacks,
ahora,
porque quiero,
puedo
y ya he muerto.

Mientras las canciones
mueren,
por miedo, inseguridad
y full
mediocridad.

Buscando y buscándonos,
irreversibles,
como quemando noches muertas,
anónimo,
en medio de la ciudad,
con el corazón
hecho
mierda,
y el móvil sin nada
nuevo
que informar.

Como el ahora inmediato,
extrañándote y necesitándote,
nada sutil,
entre extremos inconquistables,
como un gato aterrizando
inoportuno,
cerca, y fuera de razón,
en mi cabeza,
sin
consideración
y full
mutilación.

Entre culpa y vergüenza,
por incompleto,
todo irascible,
como
muerte gradual, cuando no estas.

Poema desesperado de final de romance.

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