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Soñé con la novia de mi único amigo, y, unas horas más tarde, mi novia me termino, después todo fue un no querer despertar, y despertar y querer desaparecer, y no desparecer.

mirandalehman 23

Pasado medianoche,
como un cliché nocturno caminante,
horrible y
todo delirante,
porque no hay farmacias
abiertas,
ni las habituales mal vestidas,
fuera
en la calle,
ni el alcohol suficiente en la sangre.

Caminando, subiendo
y bajando,
de noche y no luna llena,
como un poema desesperado
de final de romance,
perdiendo
consistencia,
entre flashbacks,
ahora,
porque quiero,
puedo
y ya he muerto.

Mientras las canciones
mueren,
por miedo, inseguridad
y full
mediocridad.

Buscando y buscándonos,
irreversibles,
como quemando noches muertas,
anónimo,
en medio de la ciudad,
con el corazón
hecho
mierda,
y el móvil sin nada
nuevo
que informar.

Como el ahora inmediato,
extrañándote y necesitándote,
nada sutil,
entre extremos inconquistables,
como un gato aterrizando
inoportuno,
cerca, y fuera de razón,
en mi cabeza,
sin
consideración
y full
mutilación.

Entre culpa y vergüenza,
por incompleto,
todo irascible,
como
muerte gradual, cuando no estas.

Poema desesperado de final de romance.

Como dentro de una canción, Julieta, hermosa y cruel. Regresando de vacaciones y buscándome en la basura, como todas esas cartas incompletas de inviernos melancólicos poco provechosos que nunca llegan a informar nada nuevo, ni porque coño he de volver a tenerla en cuenta cuando lo único que quiero es volver, completo y sin rastro alguno suyo a mis espaldas. Puede y con suerte, y alcanzar algo más que morir descuartizado en tristeza y abandono, por algo más que sexo ocasional. Como todas esas respuestas tacitas notablemente perpetuadas por su imparable curiosidad, Julieta metiéndose toda mi vida en su boca.
Todo mientras en silencio aprendo a desvincularme como un animal irreconocible camuflándose entre el color invisible de su anterior existencia y su nuevo entorno de aparente carácter benevolente. Por no saber desaparecer por completo sin dejar rastro alguno al alcance, al abandonar nuestra condición individual, al dejarla ingresar, Julieta junto a su paranoia y seductora pseudo ninfomanía, y tanto como dejarse arrastrar por la destrucción de lo aplastante simplemente por no saber llorar.
-Debes entender que te amo de verdad, y tanto como puedo aceptarlo, de modo que es tu obligación saber corresponderme más allá de lo que los demás crean correcto y suficiente.
-No entiendo.
-No juegues conmigo, no ahora, no después de parir semejante afirmación. ¿De acuerdo?
-Sí.
-Entonces, ¿Puedes?
-¿Qué cosa?
-Puta madre, Freddie.
-Comprendo sin entender muchas cosas tuyas.
-No manipules mis palabras.
-El manipular requiere un objetivo, y no tengo eso, nada.
-Dale, creo que esta vez no te haces el esquivo idiota conmigo.
-Y casi nunca.
-Pero, dime, ¿Tú me amas?
-Sí.
-¿Qué tanto?
-Bastante.
-¿No puedes cuantificarlo?
-No, y nadie tampoco.
-Que cursi mediocre.
-¿Es que quieres convertirnos en alguna clase de comedia dramática?
-No. Sabes que no planeo casi nada. Pero, aun así, no dejas de sorprenderme gratamente.
-Eso es bueno, supongo.
-Ajam, y es que a veces resultas más preciso de lo que puedo ser jamás.
-Bueno, de todas formas no cuenta, pues va y es algo netamente involuntario y solo parece funcionar contigo.
-Sabes, creo que mejor me voy.
-¿Dónde?
-¿No preguntas porque?
-¿Dónde?
-Jodete.
-¿Por qué?
-Que te jodas.
-¿Nada entonces?
-Ay, lindo, me alegra regresar, en serio. Allá, sea lo que sea que te vendan, hace un calor de muerte y te aburres del supuesto ambiente de uno con la naturaleza y todo ese rollo ecologista, y ello tan solo a pocos días de recorrer la campiña y demás paisajes. Cosa que créeme, no ayuda si lo que quieres es distraerte y no quedarte a solas con tus pensamientos.
-Igual solo fueron seis meses.
-Exacto, un subir y bajar, ¿Verdad?
-No realmente.
-Ya sé, también te extrañe. Porque me extrañaste, ¿No?
-Mucho.
-Genial, por fin algo cuantificado, Ja. Pero me voy, que fácil y mi hermana volvió, y ese huevon fisgón sale da la nada.
-¿Cómo un pedo involuntario?
-Jaja.
-…
– Mira que lo note incluso de vacaciones, es una mierda todo. Es decir, una creería que con tu familia y lejos de peligro urbano cerca alguno, como que habría privacidad y paz, pero nada, y jode demasiado.
-Que feo.
-Muchísimo.
-¿Paso algo en particular?
-No mucho, pero igual me incomoda. Ya te hable de ello, y nada mejoro desde entonces. Solo cuento contigo, sabes, ¿Cierto?
-Entiendo, y descuida, que yo te cuido.
-Genial genial, en serio, bastante. Entonces búscame después, ok?
-Seguro.
Rato después, casi una semana y tiempo suficiente para volver con nosotros, comencé a cuestionar algunas características de nuestra relación. Una que de entrada se dio prematura y violenta, como todas esas descargas eléctricas que con el tiempo se hacen uno con nuestros antecedentes en lugar de morir como impulsos básicos de mera satisfacción amical y carnal. Tanto como el resto de hoy y hasta cuando nos volvamos a ver, pues el tiempo no sirve de nada cuando el reflexionar se torna más insoportable que ir obligado a iglesia en domingos.
De ahí que actuar resulta de lejos mejor opción que sopesar opciones decorativas y rutas alternativas, pues se trata de hacer algo y no mucho más. Cuando el compromiso trasciende los límites autoimpuestos, con las razones y paliativos al respecto desconociendo parámetros sociales preestablecidos como la dosis necesaria de escrúpulos correctos al andar. Porque el resto de gente no sabe sufrir lo que tú, cuando sin cabeza y con el corazón hecho mierda, pasas de malas ideas y cambios de dirección. Porque pasando malos momentos, lo único en el mundo realmente familiar no va de daños colateral, porque sufrir en silencio no convence a nadie, y ya no existen más verdades a medias que tragar.
-Y no olvides confundirla con las etiquetas primero, que luego de solo un sorbo el resto es cosa fácil.
-No soy idiota.
-Perdón.
-Está bien.
-Y más importante, sabes, ¿No?
-¿Qué cosa?
-Si no respira, se murió.
-Vete a la mierda.
-Jaja.
-…
-Y te amo.
-Ok. Ya adiós.

Siempre Julieta.

Julieta(s)

De vez en cuando recuerdo tu rostro en contraposición con lo que queda de sol durante un atardecer promedio, como una fotografía retocada con un filtro made Instagram relativamente aceptable. Nosotros juntos aun y sin conflictos graves, o sea, toda una escena tierna dentro de una comedia romántica no difícil de comprar. ¿Por qué? Pues solo parece suceder que al final no termine de matarnos del todo, con mi poca facilidad para con la felicidad y tu cabello castaño-dorado, largo y lacio como también corto y desordenado, jugándole en contra al tedio y calor, siempre y porque no había razones para desistir. Cosa de todos los días, como el folklore nuestro de los últimos años -heredado y entre mixturas nuevas- moviéndose entre lo indie y tradicional, y tanto como rimar tu nombre, Korina, con rock and roll y Sabrina con corazón y dolor.
Todo entre nuevas experiencias, y estaciones superadas, como vacaciones compartidas amortiguando incendios, entre extraños amicales y nuevos cambios de perspectivas como puntos de fuga. Cosa que reconoces bien, por todo eso que tanto tratamos de apagar y que no fue nada de lo planeado al final. Tanto dentro como fuera del campus, porque no había destinos reales que alcanzar, más allá de la vida de lunes a domingos. Siempre como tratando de descifrar pensamientos y transmutar sentimientos, porque éramos todo eso y no había mucho más que buscar.
Puede por nostalgia y ausencia, yo no presente, ahora como recuperándome de entre ruinas y todo lo demás relacionado a sobrevivir entre interiores personales inconquistables. Recordándote, extrañando, pensándote y ahora escribiéndote, por algo más que soledad y porque incluso luego de todo lo vivido, me sobrevive una necesidad por reconciliar todo lo bueno gastado, y tanto como reconocer los requisitos fantasmas para con la vida adulta, como tratar y fallar, aprender y volver. Por atrapado entre simbolismos inverosímiles y metáforas incoherentes, sencillamente como cuando juntos y pateando latas sobre tardes vacías y poco prometedoras, y con un poco más de lo último insistiendo fuera. Por herencia y melancolía, y porque recuerdo eras (y eres) lo más genial del mundo y el mío también. Incluso poco antes de irnos a la mierda, cuando como un cobarde de mierda deje a mis padres aniquilarnos como a hijastros bastardos fuera del rebaño. Con miedo e indecisión oxidando cualquier intento de conciliación entre nosotros, porque había ideas muy parecidas a planes y toda una vida de promesas aun por arruinar.
Huyendo y largándome hecho todo un fracaso, fuera de Lima y hacia el Sur, por hábito y poca tenacidad. Y ahora, igual que siempre, vomitando sangre y tragando balas, entre paréntesis y con la caída libre violando mi cordura y espacios pseudo seguros y privados. Como explotar todo y con asco, mientras los amigos, prófugos y ladrones de entre tiempos oportunistas, ya no me alientan ni entienden, porque van y cantan, y cerca y llenos de pura mierda condescendiente. Cosa de no comulgar con la colmena, es verdad, pero igual de extraño luego de habernos familiarizado a tal extremo. Admirable por increíble y tierno por difícil de olvidar, junto a todo lo demás. Soñando con romperte el vestido, largarnos y morir como un big bang, por empatía y ternura incomprendida.
Tanto como nuestro último encuentro accidental, con sonrisas de verdad y tan sinceras como el inicio de nuestro final. Porque estas bien y en camino a lo que sea que entiendes por éxito y realización. Y con sutil entendimiento del periodo de transición en el que me encuentro, según tus palabras y sin condescendía alguna. Con mi cadáver inservible, alrededor y hablándome como si fuese toda una cualquiera, rota y no reciclable. Sumándome todos entre lo intolerable y poco considerado, como cada amante anterior a nosotros, y quizá entre alegría y supuesta concordancia, por lo que nunca fue y no murió.
Inevitablemente como cualquier plano real luego de tiempo después, con la nostálgica de ya no saber de mi lugar en un mundo inherente a cualquier muestra de vida real, fuera de tu corazón y con full milagros mal intencionados por destruir. Porque puedo y quiero, como cuando juntos y como un sentimiento en movimiento.

Korina y Sabrina Sin Remitente.

Dekker 11

Como masticar romance y
vomitar nostalgia,
mientras el hambre y pragmatismo
colateral
llamado vida real,
cuando fuera y
sin lugar,
por nadie y
todo lo demás.

Por causas pérdidas y
todo eso relacionado al magnetismo
en odiar y desear
un sentimiento de naturaleza
inaceptable,
cuando sobreviven
inalterables
posibilidades reales.

Entre cartas incompletas y
canciones
cruentas y violentas,
como planetas
paralelos y
malas ideas,
nosotros
como intentos precoces de
fallida
reagrupación.

Porque no se puede ser puta y
chulo a la vez,
cuando mal lubricados,
como extraños
ocasionales,
intoxicados y
común direccionados.

Como nuestros rostros
viviendo y
muriendo,
entre interiores,
reales,
presentes y distantes.

Planetas.

Sander Dekker 81

Dice hay que comerse todo lo que sepa a nostalgia, dentro y fuera. Todo rastro hasta desaparecer de entre la basura, para de ese modo limpiarnos de todas esas sonrisas impostadas malogradas de alrededor que tanto joden el día a día. Por monotonía y rutina, cada que nos atrevemos a pensar y reflexionar, entre malas ideas y puro auto sabotaje, en lo interno donde todo es odio y rencor.
Cosa aceptada y censurada, tácitamente y entre interiores, familiares y amicales, cuando la tragedia se hereda y la sangre solo golpea, del mismo modo en que papá y mamá se encuentran saturados en alguna clase de aturdimiento correcto, por lo políticamente tolerable de eso llamado madurez y sensatez. Y tanto con los suyos y hermanos mayores incluidos, Milagros, sin culpa ni vergüenza, aborreciendo, abrumada pero consiente, los lazos irremediablemente compartidos, con malestar y disconformidad, cada que han de ir todos de la mano, simulando una familia coherente, de visita a los viejos desahuciados que nunca llego a apreciar ni reconocer del todo como padres.
Todo a la salida de Blue Jasmine y con los nervios un tanto revueltos. Rebeldes como pulsaciones fuera de lugar, buscando un contexto amable donde reposar, porque preferimos casi siempre divagar a planear de verdad, y tanto con respecto al futuro y la vida real, cosas distintas cuando se vive malinterpretando señales por pura ingenuidad, como quien sonríe por placer enfermo y tierno, luego de comprendido la imposibilidad para con algún deseo de inútil individualidad. Como cada paréntesis compartido junto a Milagros y sus labios contradiciendo mis deseos de caída y libertad.
Ya en el Starbucks y con obvias ganas de hablar de lo genial que estuvo Cate Blanchett como Jasmine y el sufrimiento que implica existir de forma tan complicada, por empatía y algo más que placer. Y tanto como el ahora siempre paradójico, nosotros intentando concebir al otro luego del amplio silencio guardado, como una ironía entusiasta buscando un espacio vacío en Twitter e Instagram. Porque se trata de Milagros y su considerable optimismo de llegada la noche; por su cumpleaños y el desenfreno próximo que toca como buen Domingo cumpleañero de celebración que se preste.
-¿Sabes? Creo que al final no se trata de ser feliz, sino de intentarlo de un modo lo suficientemente esforzado como para no acarrear luego con remordimientos ni frustraciones. ¿No?
-Puede ser, como también es posible encontrarle la gracia a todo ese rollo sufrido existencial. Es decir, supongo al final todo se resume a si puedes reírte de tu miseria tanto como llorar por ellas.
Mi turno y sin saber cómo reflexionar al respecto. Porque, vamos, ello puede y no suene muy inteligente, aunque debido al momento y con las revoluciones aun en movimiento, porque así son las cosas cuando improvisar es decir la verdad y no tanto leer algún guion adquirido por sumisión pública. Cosa que Milagros entiende bien, tanto como las indirectas con alusión a su predisposición por sobredimensionar los dramas de la vida real, tales como la pobreza, discriminación, inseguridad, corrupción y demás etcéteras de las que bien sabemos tomar nota e ignorar de forma siempre correcta.
-Dale, pero ¿Acaso no sientes la misma atracción que yo?
-¿Tanto se nota?
-Bastante, y tanto como para molestarme, pero es ficción y no soy tan absurda como para dejarme golpear por ficciones ajenas.
-Entiendo, pero ten en cuenta que la atracción es más una consecuencia que un motivo, pues sucede de forma casi inherente a nuestro control, o deseos de control.
-Ya, suena a buena justificación, pero quien sabe realmente que razones son reales cuando se tiene la cabeza caliente y confusa.
-Supongo es difícil saberlo, pero es posible, y tanto como enamorarse de una idealización de algún sentimiento en específico.
-Que perro eres.
-Eso dices, dicen, etc.
-Ya te hable mil veces, fue una cosa de adolescentes, todo eso. Además, cada quien tiene sus propias vergüenzas que guardar, que no es lo mismo que ocultar. ¿Verdad?
-Ajam, y no te reprocho nada. Nunca lo hago realmente, solo que tienes esa facilidad para que todo te resulte inconforme a tus maneras.
-Eso es injusto, además ni nos conocíamos bien. Tu despertando en casa como si el día anterior no hubiera existido, y largándote sin decir una mierda.
-Pero ya fue, es cosa pasada.
-Eso no viene al caso. Carajo, parece no maduraste nada en este tiempo.
-No necesito madurar.
-¿No hablas español? te recuerdo que casi nos vamos a la mierda.
-Sigo sin entender porque sigues hablando en plural.
-Me jodes el día.
-Perdón.
-No. Y porque sabes bien de qué coño hablo.
-Hay una diferencia entre creer algo y estar seguro de ello.
-Entonces, ¿Nunca vas a estar seguro de nosotros?
Nuevamente concentrándome en el vacío que nos distancia, como quien lidia con puro tiempo muerto por simple mediocridad, tratando de conciliar ideas inconexas, por Milagros y su temperamental forma de reconciliar desacuerdos. Todo por no darle cuerda a una historia vieja que ya tuvo su momento. Cuando perdí un pedazo de mi corazón por dejar llevarme por el dolor ajeno. Cuando con todas mis fuerzas borre un nombre y apellido de la faz de la tierra, por Milagros y eso llamado odio como medio único de comprensión y retribución.
-Más importante aún, ¿Te vas a poner en plan pasivo-agresivo conmigo? Mira que no estoy seguro de lo de mas tarde, además, tampoco mis padres saben que no llegare a casa a dormir ni nada.
-Ok. Solo que es mi cumpleaños y como regalo tuyo estuvo bueno, sí, la película y todo, pero eso también te vacila a ti. ¿Entiendes? Y encima me vienes con tus cosas individualistas que sabes me jode, y más cuando el motivo de celebración es que me estoy haciendo un año más vieja que ayer.
-Dale, ¿Pero te gusto?
-Ya te dije que sí.
-Genial entonces.
-Que pendejo.
Se ríe, me rio y reímos, juntos y nos largamos a la calle. Fuera todo sigue exactamente igual que media hora antes, gentes con prisas de un lado a otro como si dos días a la semana no les fuese suficiente para alejarse del estrés que es vivir sus vidas a diario. Además, sin idea alguna de que Milagros aquí ya tiene veinticinco años y toda una vida por delante que arruinar.
De igual modo ya en tugurio este, nadie sabe nada de nadie pero igual hay sudor y fricción. Suena algo de los Daft Punk, como poniendo en salvo resguardo la euforia colectiva recién compartida en lugar, post covers de los Imagine Dragons junto a otros en la misma línea, en vivo y con mucho ruido, y despertando a todo mundo. Cosa que no estuvo mal, pero igual no tanto como los de la semana pasada jugándose la vida a lo bestia con temas de Nirvana y los Pixies. Algo que sumado al hecho de haberse tratado del último fin de semana de clases y porque simplemente no había Milagros cerca precipitándolo todo alrededor, pues fue un volcán y algo más.
Sin embargo, y recién tres de la mañana, pienso y ya no hay mucho que hacer al respecto, con el ahora y el futuro, salvo vivir hasta morir como única filosofía de vida que vale la pena comprar. Tanto o en menos medida, todo eso relacionado a la vida adulta como ultima forma de libertad actual. Pues ello explicaría, aunque no precisamente a detalle, porque la vida y sus consecuencias son más dramáticas de lo que uno está dispuesto a tolerar, y ya no digamos aceptar. Vamos, que ya de entrada es innegable prácticamente lo imperante por inconsciente, saber volver a una realidad ambigua por puro placer y sobre todo, por no consolidar a la angustia e incertidumbre como arma de destrucción.
Como el miedo de volver y encontrarla, hermosa e imposible de eludir, cuando despierto y me apresuro a ver si hay algo que desayunar, para irme a casa y enfrentarme a todo lo que se viene, pero no, pues bajo y lo único alrededor es un escenario desalentador, Milagros llorando junto a sus hermanos, como ahogándose y triste y todo lo demás. Dice su viejo amaneció muerto, y con lágrimas complicadamente sinceras, como sorprendida y realmente afectada, y que no pues, no hay nada que comer.

Milagros, arma de destrucción.

She is Electric.

She is Electric.

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