Intercambiando anécdotas y malas ideas, como reestructurando inútilmente una clase de alma agonizante antes de colapsar junto a todos mis huesos rotos. Lucia fumando en silencio y con los ojos fijos en sus pensamientos. Mientras, yo tratando de formar un poco de neblina condensada con mi aliento, entre el frió y la lluvia.
Fuera, la plaza de armas de la ciudad aún conserva un poco de su habitual aire de historia, y aunque la lluvia ya casi borra su olor a viejo, existe aún ese impulso por salir y mojarse y divertirse. Pero no ahora, pues no solo no es mutuo, sino que temprano como ahora, parece que Lucia se encuentra en alguna clase de zona de alta tensión mental. Sobre todo cuando me apunta con sus sentimientos sin mediar palabra ni consideración alguna para con mi estado de incertidumbre actual. Pero no importa, no cuando sabemos muy bien que en adelante ya no hay vuelta atrás. No con nuestras propias formas de ser decapitando cualquier señal de cordura políticamente correcta en el otro.
-¿Crees que luego podremos ir al cine o algún otro lado?
Lucia, y con sutileza poco habitual en ella, sobre todo cuando según ella ya no era necesario en nosotros romper el hielo de la conversación, forzando diálogos innecesarios.
-Seguro.
Respondiendo y tragando meros intentos de continuación, como quien se niega el placer de volver al momento presente por seguir divagando en malas ideas por puro mutismo involuntario. Y pasan más minutos y nadie tiene intención de seguir mirando al otro, pero con la lluvia igual de torrencial que a inicios.
-Sabes, creo la lluvia tiene algo que gusta del mismo modo que la neblina y la melancolía. Tanto que puedo recordar muchos flashback ahora y no por ello caer en tristeza.
-Pero también moja y descompone, hasta liarte con gripe y mocos.
-Ya, pero lo que digo no va por ese lado, sino uno más intenso e ineludible que solo enfermarse.
-Supongo tanto como sentir caer tu vida al suelo, mientras en solitario y con lluvia, todo permanece oculto.
-Cierto, olvidaba que no puedes ser muy preciso.
-Jaja. Verdad.
-No, está bien, y creo entiendo algo. Aunque no sé qué tanto, pero has de saber que trato tanto como puedo.
-¿Y la diversión?
-Eso es cuando termina la lluvia y nos vamos de regreso.
-Falta.
-Sí, como todo lo que realmente vale.
-Bien, vamos.
Ya de regreso, la lluvia había cedido y se había vuelto garua. Curioso, pues no había pasado mucho realmente, al menos esa impresión llevaba. Y es que coger no toma mucho, y los servicios no había sido precisamente una máquina para viajar en el tiempo. Pero si lo suficiente como para ser las seis p.m., media hora para el cambio de turno de Tony, bartender del hueco tirando para bar donde estábamos, y tiempo exacto que daba inicio a todo.
Yo encontrando a su reemplazo de nombre Alex y ex de Lucia, en su habitación del cercado y a unas cuadras de nosotros. Mientras, Lucia, vacilando al idiota fácil de ligar y encargado de turno, o sea, Tony. ¿Por qué? Pues para confundir y confundir. Porque siempre es útil tener una cuartada, cuando se está apresurado y con ganas de todo. Como el día anterior a este, con Lucia molesta conmigo y con ganas de juerga, combinación no precisamente peligrosa pero si fácil de tergiversar. Y tanto como Alex metiendo mano donde no se le llamo, como el habitante de mundo desesperado buscando su lugar en la mugre de la ciudad. Sin carisma ni tacto, como dejándose llevar por la borrachera y su estúpido cerebro falto de neuronas operativas.
Jodiendome a Lucia, con un labio roto y mucho odio dentro. Desfigurando de ese modo cualquier buena intención que aleatoriamente podía haber conservado sin contaminar dentro, para pasar a reducirnos, mis buenas maneras y yo, a puro deseo de venganza y retribución. Porque seguirle el ritmo al diablo amateur detrás de Lucia y su forma sádica y hermosa de amar, es muchísimo mejor que simplemente dejarse amoldar, por los de afuera y dentro de mi cabeza.
Cosa que nos trae al presente, momento dado en el que en el cuadrilátero somos, Alex y yo, y su resaca del diablo como anfitrión. Y todo por resistir y seguir, para volver completo y derecho. O intentarlo por lo menos.
-¿Y? ¿Brother, que tal, cómo vas?
-Esas son dos preguntas.
-Igual entonces.
-Normal, y un poco más.
-Exacto, y se nota.
-No entiendo.
-Pues por muchas razones probables la verdad; como que estés ejerciendo por fin lo que estudiaste, y estable y todo ese rollo. Y hasta puede también que estés con novia y eso, imposible de negar, siempre suma a la valoración final de uno con respecto al día, ¿Verdad?
-Observador como siempre, y curiosamente poco atinado también. Algunas cosas parece no cambian.
-Jaja.
-¿Te ríes de mí?
-Nop, me rio contigo.
-Sigo sin entender.
-Es que se nota no estas mal, y sobre todo porque no llevas resaca encima tuyo, jodiendote la sinapsis y el habla.
-Eso dices, pero eso último parece igual no ser cosa tuya. Aunque, claro, tampoco tienen porque cambiar las cosas.
-Ajam, como tú y tu apatía de siempre. Aunque relativamente más condescendiente que antes. ¿Seguro que no tienes alguna flaca comiéndotela abajo, por las noches y luego de un largo día de trabajo?
-Flaca puede ser, digo, ¿Quién no con casi treinta años y un antecedente juerguista la mitad -como mínimo- de bestia que el tuyo, no tendría una amiga de tacto confiable y delicado?
-Exacto, mi buen Brandon.
-Cosa de noches precipitadas.
-Siempre. Mierda, brindaría por eso pero tengo un cansancio de muerte.
-¿Te dejo entonces?
-Nop, brother. Más bien ya habla de una vez, ¿Te debo algún sencillo o algo parecido?
-Rimando aun.
-Jajaja. Los malos hábitos nunca se van.
-Y si, se trata de algo así, pero, más importante aún, ¿Estás seguro que puedes hablar? Carajo, parece te caes al suelo en cualquier momento.
-Solo es sueño. Eso creo, jaja.
Y se ríe, sí, pero con tan poco entusiasmo que pareciese vaya a dormirse en cualquier rato, y tanto como todo alrededor. Pues como un agujero maloliente, su piso, todo desprolijo y sucio, se torna bastante oportuno y precisamente como su aspecto, bastante mierdoso y tirando a lo patético. Cosa que no sorprende, es verdad, pues hace rato que se sabe la clase de despropósito de existencia que lleva Alex y su habilidad para destruir cualquier rasgo de belleza a su paso. Como el ayer y el hoy jugando al ciego y sordomudo, cuando amigos y compañeros, relativamente entusiastas pero con la cordura lo suficientemente coherente como para coger con condón y tratar de terminar la jodida universidad.
-¿Te dormiste?
Si y no, porque dormir con los ojos entre abiertos no es dormir del todo, aunque no se tenga consciencia absoluta, aunque si lo suficiente como para llamarle presentimiento a las imágenes distorsionadas de turno atormentando nuestras cabezas, entre sueños y pesadillas. Pero no ahora, no con esos ronquidos que tantas noches de a tres arruino, entre temporada de exámenes y otras mucho más interesantes.
Entonces, y eludiendo el presente como quien destruye incompatibilidades por no caer en puro tedio, me largo un instante. Uno lo suficientemente considerable como para cambiarle el final feliz de mierda a cualquier romántico improvisado, pues no es cosa fácil, decirle adiós a un viejo amigo.
Es decir, ¿Quién soy yo cuando me siento uno de dos? Nada sin la coalición deseada y casi algo junto al complemente ansiado. Pues como un cometa sin dirección atravesando un universo sarcástico y personal, encontró aun en cada muestra de vida las pocas razones para seguir tolerando la mía. Quizá como una canción resistiéndose a terminar, lo relacionado a mejorar o empeorar, pero lo suficientemente intima como para aceptarla y abrazarla. Desde el nido de malas ideas y hasta exteriorizarlas, como Lucia familiarizándose a las derrotas, por comprenderse invisible y adversa, su naturaleza enamorando la mía suicida e improvisada.
Entonces no hay culpa, no con las variables a consideración, tal como la venganza mutilando cualquier intento de escrupulosa culpa, pero con la nostalgia, impertinente como siempre, incomodando sin incordiar, como viajes mentales reducidos a meros flashbacks, Alex y yo, Brandon y yo, juntos, perdonando y odiando, al otro y tanto como el pasado con la vergüenza. Pues distanciados, que no olvidados, hay que aceptar que algunas cosas se van para no volver, como un vínculo lastimado y traicionado, nosotros descuidándonos y yo acabándolo.
Con quince minutos aun de tolerancia, es hora de proceder, pues ya casi es tiempo de volver. Entonces, y simulando un atraco, todo se vuelve aún más caótico que la confusión previa desplegada en el desorden de vida y piso que tenía Alex en vida. Pero no hay tiempo, ni para dejarse tocar ni menos aún, para irse sin despedirse. Mejor rápido mientras duerme, y en lo profundo, con una almohada y una navaja. Ahora y ya está, con sangre y arañazos en mis brazos, pero con Alex por fin muerto y desfigurado. Es decir, exacto a como habríamos de recordarle.
-Perdón Alex, pero tengo que largarme de una vez. Lucia puede ponerse nerviosa y malograrlo todo. Además, no hay mucho más de que hablar. De hecho, creo que haría muy bien en dejar de pensar en lo de recién, y eso va también para ti. Y no vayas de cotorra por ahí, hablándole mal de mí a cada pastrulin de sociales que te encuentres, que igual yo no me arrepiento.
-Seguro, y repítelo tanto como quieras, pero sé que tienes tu corazoncito. Puede y todo entumecido y frio y solitario y descuidado, pero créeme, Brandon, sí que esta.
-¡Mierda!
-¡Hey!
-¡Puta madre!
-Hey, Brandon, no maldigas, que tengo vecinos cuarentones.
-No jodas Alex, ¿Porque estás hablando?
-¿No puedo?
-Estas muerto, obvio no puedes.
-No sé, hace rato que yo desconfiaría de tu razonamiento y forma de ver las cosas. Y no hablo solo de los últimos años, Brandon. Es en serio.
-¿Y crees que yo no? Mierda, en serio, ya muérete rápido.
-Tío, tengo el ojo derecho hecho un pequeño agujero negro de materia gris y apestando a desgracia, y el resto del rostro tan feo que nadie por más puta que sea se dejaría dar por el culo por este tu humilde servidor.
-Nop, no estas feo, solo estas muerto. Así que date prisa y deja mi cabeza, ¿Quieres? Que tengo cosas que atender.
-Eso te pasa por leer tanta facción y fumarte lo que sea que te intrigue e interese. Has de aceptarlo Brandon, eres una fácil.
-Lo que quieras, pero vete. Que no estoy interesado en seguir hablándote.
-Pero igual lo haces. Vamos, chico tímido, ignórame. Y no es joda, seguro puedes, que te pasaste toda la carrera ignorando al mundo.
-No es verdad, y ya cállate mierda.
-Aunque, claro que lo de ignorar es relativo, pues insociable y todo, sí que encontrabas culos que profanar, jaja. Y es curiosos como un mudo violentista como tú puede enamorar a alguien en su sano juicio.
-Nunca le he pegado a una mujer.
-¡Hombre! Brandon, ¿Acaso no puedo yo hablar también con metáforas y simbolismo de recién egresado de secundaria?
-No sé, ya no te conozco bien, borracho misio.
-Borracho sí, pero misio jamás. Y sí que puedo, y sí que me conoces, y tanto como yo te conozco. ¿Verdad? Sádico de mierda. Jaja.
-No sé de qué hablas, y ni porque lo haces aun, va en serio Alex, ya cállate.
-Puedes gritar lo que quieras, pero igual y la escena es bien sencilla, tu hablando solo junto con un cadáver al lado.
-Tu cadáver.
-Como quieras, pero igual sé que no olvidas, porque no sabes arrepentirte sin antes enloquecer dentro como alguna clase de rehén bipolar desquiciado y recién salido de prisión.
-Ello solo fue cosa del momento, y no me vengas con plan de indignado del mas allá ni mierdas parecidas, que bien que te gusto mirar.
-Cierto, pero no cosa del momento, pues cuando repites el plato no deja de ser cosa de hábitos extravagantes. Has de admitirlo Brandon, fue asqueroso pero placentero, tú y tus maneras para alcanzar correrte.
-En serio voy a dejar de hablarte, que no fui yo quien le dejo un labio roto a su ex porque esta simplemente dejo de recordarle. Eso es más feo que una puta de la San Juan de Dios rechazándote por feo y perdedor.
-Ni yo quien le dejo sin rostro a un autista perdido entre la noche y sus posibilidades. Eso fue bajo, en serio. ¿Cuántos años? Cierto, 16 años y virgen aun. Jaja.
-Seguro, pero igual ya no importa, pues vivo y todo, a nadie le importabas un carajo. Pero, claro, puede a tu madre si un poco, mira que soportar tantos años a un fracasado como hijo…
-Mierda que tienes huevos, Pero, dime, ¿Acaso lo sabe ella? Y es que una cosa es cogerle gusto a algunos malos hábitos y otra muy distinta pensar en ellos y en tu diminutez, cuando cogiendo con otros u otras, y otros y otras. Jaja.
-…
-Dale, pero mejor te das prisa, y mira la hora, que ya debería estar saliendo para remplazar a Tony. Y descuida, no es tan cínico ni analítico como te crees tú. Es más, ni siquiera maneja palabras inteligentes, y seguro no puede quitarse las tetas de Lucia de sus ojos.
-Qué coño, ¿Cómo sabes tú todo eso?
-No estás pensando bien Brandon, que los fantasmas no existen. Y ya vete, que aunque nadie en el barrio sepa de mi existencia, seguro Tony quiere irse a casa a jalársela con las tetas y el coño imaginario de Lucia como inspiración principal. Ja.
-Putamadre Alex, me jodiste el plan.
-¡A reo vua, Shoshana!
Está bien, estas cosas suelen suceder, y tanto como principio de esquizofrenia como por simple colocon, así que seguro se va después, al rato y con un par de chelas y una buena sacudida de noche. Vamos, que puede y con simple introspección también. Empero, igual y lleva algo de razón, ya casi es hora y Lucia es bastante impredecible cuando se torna nerviosa. Mierda.
-Ya te digo, no hay vuelta atrás, ni con terapia ni nada. Puedes ir a un puto curandero incluso, e igual siempre cargaras con tus pensamientos Brandon. Mira que nada es nuevo cuando los demonios son el pasado y la culpa. Es decir, estas bien piña. Jaja. Tanto que algo me dice alguien no va a coger hoy, jaja.
No, no sucede nada, solo puede leerte la mente, está bien, muchas mujeres inteligentes también saben cómo hacerlo. Tan cautelosas pero sutilmente precisas y meticulosas, con sus palabras y maneras. Y nop, no eres nada de otro mundo, solo un asesino con un reciente golpe de culpa poniendo a prueba su temple y cordura. Bien. Solo no te rindas y ve con Lucia.
-Exacto Brandon, no te rindas mierda. Solo es una proyección de Alex y todo lo que su presencia significo en tu vida y nada más. Tanto que puede y le asesines también, pero has de concentrarte, y mucho mejor que en clases de Redacción.
Bien, no se trata de negación, solo estas concentrando tus sentidos. Así que mejor cambia a primera persona. Si, que no me puede hacer nada, todo desgraciado y patético como siempre. Y es verdad, como mucho se trata de una proyección, eso hasta las amas de casa pitucas se lo quitan con yoga y pilates, todo ese estrés de noches acumuladas por insatisfacción marital. Así que no pasa nada, ya vámonos.
-Se dice por mal cogidas, Brandon. Pero igual no vas mal, mi buen Brandon. Eso sí, ni se te ocurra sangrar en tercera persona. Eso sí es de quemados. Vas bien, me siento orgulloso. Ajam. Ahora somos tú y yo, optimistas y recontra exelciors. Sin embargo, te advierto, no vayas a bajar el ritmo más tarde, que aunque voyeur y todo, no voy a cogerme a Lucia sin tu aprobación. Jaja.
Que hijo de puta. Dale, no sucede nada. Solo toca subir unas gradas y volveremos al plano real. Aquí nadie te conoce del todo, ni a nadie le intereso tampoco. Ni Lucia, ni Tony, ni nadie. Pues también yo, incluso cuando no puedo conmigo mismo en lo interno, puedo sentir algo de calor, cuando masticando silencio hogareño, atravesamos océanos melancólicos por no caer nuevamente en alguna clase de interrogante sin solución. Y tanto como un turista sexual fuera de lugar, entre metáforas incoherentes y tendencias esquivas pero pragmáticas. O sea, solo somos nosotros y yo y nadie más cerca.
-¡Brandon! Por fin, carajo, casi me pones nerviosa.
-¿Y eso?
-Vamos, tanto rato cagando, ¿Te dio cólico o algo?
-No, solo no soy bueno bebiendo, ya sabes.
-Yaaa, harto seguro.
-…
-Pero descuida que aquí mi nuevo amigo resulto algo interesante. ¿Verdad? Jaja, mira como sonríe. Ja.
-Espero que no mucho.
-No existe eso, pero Tony si sabe contar chistes.
-Ya veremos.
-Entonces, ¿Ya nos vamos?
-Seguro, ¿O también quieres decir adiós?
Entonces pienso y no quiero, volver juntos y amalgamados, porque rendirse es aún más lamentable que languidecer, y Lucia no gusta de chupársela a cobardes. Y tanto como esperar a contracorriente sin acción de contingencia alguna preparada, así que he de considerar y reconsiderar, todo el tiempo y alrededor de nosotros y yo, porque ni Alex ni yo sabemos bailar sin música, y bailar sin música es desvanecerse entre la multitud, como un silencio prolongado e innecesario, siguiéndole el ritmo al resto de pasiones incompletas patéticamente atesoradas.
Pero no ahora, no con Brandon y Lucia cerca, y Alex mordiéndose la lengua, por idiota vencido y nuevo saco de huesos por sombra de ahora en más. Porque desaparecer por completo, entre la neblina y el mal olor de tu habitación, y por pura cobardía mal suprimida, es como vomitar infiernos en solitario y sin entusiasmo. Y yo quiero vivir, como Lucia fijando su determinación, y tolerancia y empatía, en mis debilidades y contradicciones, por no acabar pensando en un mañana sin abrazos ni sonrisas sinceras que vivir y sufrir.

Lucia y la lluvia.

Se llama Lucia, como mi nostalgia.

Se llama Lucia, como mi nostalgia.

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