Nacer y morir,
por instinto y necesidad,
cada que vuelvo
sin regresar
de verdad.
 
Porque esperar
es dejarse arrastrar,
como estar
sin vivir y no existir.
 
Como soñar despierto,
entre promesas
sinceras
pero incompletas.
 
Tanto como vagar
sin parar,
y coger y traicionar,
por instinto y necesidad,
y no saber desear
de verdad.
 
Como volver y
no volver,
trigueña y hermosa,
mi alma y
la nostalgia,
triste y desfigurada,
recuperándonos,
ahora y
quizá mañana,
de entre todo y la nada siempre
desocupada.
 
Hecho extranjero,
como el tiempo y
la memoria.
 
Mis sentimientos y yo,
como la chica de camiseta sucia,
vomitando infiernos
pero sobreviviendo
constante y
a destiempo.
 
Asesinando y asesinándome,
gradual y
constante,
todos mis viajes mentales,
incompletos y
lamentables.
 
Como pasión e incertidumbre,
entre silencio y
tensión,
por inaceptable
pero confiable,
cuando sentir es vivir y
todo lo demás.
 
Buscando y
buscándonos,
entre habitaciones
vacías
como espacios
abandonados,
los nuestros y últimos,
capítulos
no cerrados.
 
Porque dejarse arrastrar
es tratar y
fallar,
por mediocre y
fantasma,
cuando vuelvo sin regresar,
por no saber desear,
no de verdad.

Desear de verdad y dejarse arrastrar

Sander Dekker 40

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