De cuando algo, simplemente,
no da más,
esa sensación constante
de incomoda
contrariedad.

Pero aun y con todo en contra,
siempre,
predispuestos a compartir
causas de perdidas
de última hora.

Con miedo pero completos,
como ese sentimiento
inaceptable
pero confiable
dentro nuestro reincorporándonos
al infierno inmediato
tras la lluvia inesperada
de canciones
románticas

Pues vivimos de tiempo
prestado
tanto como tolerar
nuestros pecados
podemos.

Corrompiendo,
desde dentro, los extremos
de nuestras
desgastadas
promesas de carácter
netamente
irrevocable.

Todo hasta dar con el hueso
tras la carne
olvidada
junto a todas sus atroces
características.

Imperfectas
todas
como las malas ideas
dentro de nuestras cabezas.

Como constantes intangibles

Constant Girl

Constant Girl

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