Yo quería ser un zombi exitoso. Uno que se gastaba la vida trabajando para luego gastar. Cosa que no me parecía horrible. Sin embargo descubrí en mi mediocridad, producto de una serie de desencuentros con las escandalosas consecuencias de mis propios errores, una salida. Una última, y única, salida. El suicidio.

Lo hice. Pero para desdicha mía, al parecer, nunca terminare de morir del todo. Pues aun sigue latiendo en mi interior numero dos. Mi corazón. Aunque ahora parece tener otra razón. Extraño pero inesperadamente cálido.

C

Claire (Elizabethtown)

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