Cuando lo vi llegar, mi interés por saber de qué se trataba tanto mensaje confuso que por vía facebook, y de texto al móvil, había crecido considerablemente. Supongo, en consecuencia al constante bombardeado al que fui sometida por mí querido Oliver. Luego, al enterarme de la situación y de tomarme un tiempo minúsculo, no necesitaba mas, para procesarlo termine por arrepentirme de haberlo esperado tanto rato.  “Claudia…tengo un problema y creo que es realmente grave” Me confesó de repente un muy sorpresivo Oliver. Además, siendo sincera, se trataba de algo sin precedentes. Me refiero a que de alguna manera confesase o aceptase que verdaderamente tenía problemas. Y no se trataba únicamente de un problema en particular como ahora muy listamente quería hacerme creer, sino que era una suma de muchas cosas, entre problemas actuales y otros pasados también. Lo que ahora lo tenía en esa muy cojuda actitud, estaba yo segura de que era algún otro secreto que aun se resistía en confesármelo. La prueba más evidente para mí era sus incomodas divagaciones, y abundaban, ya que andaba “como”, exageradamente, confundido. Y, mierda, que si tenía razones para estarlo pero sinceramente yo no quería eso para mí último – y único – mejor amigo. Tanto que me convencí la idea de intervenir como única respuesta necesaria, y urgente, para despertarlo, o por lo menos sacudirlo.

Sin embargo, una vez más, sorpresa. “Veras, sé que esto resulta ridículo, así que por favor ten algo de paciencia…La verdad es que aun no comprendo para que sobreviví. Y te juro que creí saberlo, al menos en su momento, ahora sin embargo estoy como desestabilizado” A eso se le llama un autentico balde de agua fría. Yo lo sentí así y, consecuentemente, mi respuesta también lo fue. “Oliver, por la puta madre, esto se está volviendo demasiado dramático. Debes tener depresión o estrés post trauma…o algo así, pero la verdad es que te estás dejando joder la cabeza con ideas que ahora resultan innecesarias. Mierda, hasta pareces un templado atormentado…solo cálmate” tratando de sonar convincente agregué lo de innecesarias porque quería que Oliver dejase de pensar en esa puta declaración del fin de semana. Cuando delato a los idiotas de la universidad por lo de los flajios, y toda esa mierda propagandista de esos extremistas disfrazados de universitarios con labia. Estaba confundido, eso puedo entenderlo, pero lo de llegar a sentir culpa, francamente, no lo comprendo ni, dicho a secas, pretendo hacerlo. Además el no es fácil de influenciar, y mucho menos cuando son idealistas baratos y farsantes los que se, supuestamente, se encargaron de lavarle el cerebro, después de todo, era esa una razón importante por lo que me gusta. Y, por supuesto, nunca me ha decepcionado. Al menos no tanto como para desconfiar.

Después de soltarle dicho llamado de atención, o sermón – como se quiera entender – Oliver se rasco la cabeza, arrugo la frente y se dejo capturar por un rostro confusión, para variar, y, carajo, que rogué al dios del destino, y a cualquier otra entidad milagrosa, para que las cosas quedaran de ese modo. Pero, así como casi todo lo que se desea no termina sucediendo, Oliver finalmente contraataco, y esta vez la cabeza desconcertada fue la mía. “Todo por su culpa” Pero qué coño significaba. ¿Su culpa? ¿Alguna traición? ¿Malas noticias? Carajo. No tenía nada, y tengo que confesarlo esa clase de incertidumbre me jodio como si estuviese a la espera de una respuesta del puto Némesis de cualquier mujer independiente, ósea de la maldita prueba de embarazo. Mi problema entonces fue algo tan evidente que ahora solo puedo avergonzarme por ello, hablo de haberme angustiado tanto por una respuesta que ni tan si quiera tenia pregunta, después de todo, no se lo había formulado.

Escupir la pregunta sin embargo no llego a ser necesario, ya que Oliver no era imbécil. Además, sucede que durante aquel intervalo de tiempo exteriorice más de lo que normalmente me permito, aun teniendo en cuenta que era Oliver con quien estaba tratando. Todo por puras estúpidas manías mías. Como, por ejemplo, mirar en todas direcciones a la vez que arrugo a frente, o sacarme “conejos” de los dedos en ambas manos, murmurar, etc. Todos reflejos involuntarios y, por supuesto, innecesarios.

Ya que, lamentablemente, al parecer se había enamorado de una mujer y lamentablemente – mierda, mierda, mierda – no se trataba de mí. Y esto, por mil carajos, desde luego que me disgusta en extremo ser su ancla a tierra. Se trataría de ahora en delante de reconstruir de los restos de mi antiquísima ilusión algo más fuerte y resistente. Pues aunque no había precedente alguno de lo que había sucedió. Hablo, claro, de que Oliver si fijase en mi mas allá de lo que un hombre se fija su hermana mayor en busca de consejos útiles o de interés. ¿Valdría la pena? No tengo ni si quiera una pista. Nada de nada. Pero algo de lo que estoy perfectamente segura es de lo mucho que odio hacer de secundaria.

Diálogos interrumpidos

 

Arriba una canción muy buena. Kasabian con un temon. Como para perderse tratando de entender. Pero, claro, al final no importa el resultado. Abajo Marion Cotillard. Mujer hermosa y de gran calibre interpretativo. Apropósito de la película “Quiéreme si te Atreves”. Ultima publicación del Sumidero.

Marion with Love

Marion with Love

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