Estos últimos días los ha sentido muy fugaces, además de poco provechosos. Como un pasajero desconcertado por pensamientos, aun mas desubicados que su propias intenciones, relativamente incoherentes en su mente. Ahora hechas una nube de desmotivación en imparable expansión. Después de todo, en su cabeza, todo está desordenado. Creando conflictos en cualquier decisión futura que, aunque lo dudo, esté planeando. Como si esperase que un milagro le ilumine, y aclare, las ideas y, por qué no, también el camino.

Y aunque a simple vista puede lucir como un joven desorientado cualquiera, existe una razón de considerable importancia, para él y su “familia” inmediata, que aun lo mantienen como el protagonista de su vida y la de Gabriela. Sucede, pues, que aun ahora puede, y lo hace, manipular los pros y contras que el evitar o enfrentar los problemas  de los cuales se encuentra actualmente fugitivo, realmente representan. Es decir, para él y su poca habilidad para resultar ser útil en el momento oportuno y necesario.

Lo sorprendente, sin embargo, era que aun con todos sus defectos, Gabriela le seguía amando con la misma intensidad que ambos abrigaron en un inicio. Como cuando sus historias colisionaron y entrelazaron. Desde aquel instante en el que, muy ingenuamente, Gabriela reconoció en la mirada perdida, e incluso derrotada, de Julio – diminutivo de Juliano – a un animal indefenso, y abandonado, con quien abrigarse realmente valdría la pena. Pero, así como aparentemente nos desequilibramos por una persona, sucede también que caemos acorralados por cualquier clase de vicios que en lo profundo de esos dos corazones pueda existir o subsistir. Emulando una dieta peligrosa e insalubre. Ya que esa clase de pasión encuentra en el chupar la autoestima de su usuario la única manera para seguir rodando los engranajes que, curiosamente, le permiten a ese monstruo seguir sobreviviendo. Evitando que aquellos particulares universos no terminen reventados. Después de todo, su amor, o mutuo entendimiento, es un terrible calvario que solo los hombres tan contaminados, sedientos y hambrientos, pueden comprender, asimilar y, quien sabe y, hasta apaciguar.

Recursos malogrados

 

Arriba una canción bien alegre. Una de “The Racounteurs”. Parte de su álbum debut Broken Boy Soldiers. Interesante nombre. Es una de esas canciones que siempre guardo en el reproductor musical. Pues luego de hacerme mierda me pone algo alegre.

Abajo la pareja protagonista de la historia de amor adolescente de Wes Anderson. A propósito de la película Moonrise Kingdom (2012).

Moonrise Kingdom

Moonrise Kingdom

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