La escena siguiente comienza con una mujer, de nombre Violeta, vomitando encima de su pareja – y cito textualmente – la confesión de a continuación: “Lo siento pero me importa muy poco que aun estés enamorado de mi”. Sentencio finalmente Violeta con los ojos aun rojos pero, sin desarmar su postura, se mantuvo firme ante el silencio consecuente de tremenda ejecución. Pareciese que de algún modo había logrado exprimir las pocas fuerzas que necesitaba de su entumecido y lastimado corazón para finalmente decirle lo que tantas horas atrás estuvo masticando, hasta que por fin termino por digerir, sin pausa ni demora. Aunque, claro, la conclusión era exactamente como imagino. Ósea, muy difícil.

Desde luego, ser consecuente con lo que “cortar” una relación significa no es cosa que una pareja de post adolescentes, que recientemente redescubrieron su sensibilidad, puedan manejar con soltura o con la suficiente madurez que el “asunto” – siendo puntual, aunque crudo probablemente – requiere. Después de todo nadie puede, aunque, claro, existe la excepción de los hijos de puta, ellos quizás se desenvuelvan con mayor facilidad, pero como dije, se trata de insensibles. Cosa que dejo de mencionar ahora porque los odio, además aburren también.

Y ya que para Violeta su confesión no era solo una decisión importante, sino que era, por sobre todo, definitivo, resulta inevitable tenerle cierta ternura. Sobre todo teniendo en cuenta que su resolución es fuerte e inamovible. Aunque para ello tenga que destruir lo poco de felicidad que tenia por corazón. Sucede pues, que Violeta aun estaba enamorada, pero lamentablemente esto ya no le era suficiente razón como para seguir ilusionándose irresponsablemente. Sobre todo ahora cuando hace un buen rato de descubierto que el sentimiento había dejado de ser compartido. El problema, sin embargo, era que solo Violeta había tomado conciencia de lo ocurrido.

No acostumbrada a ser de decapitadora, aunque ciertamente su sinceridad convenenciera bien puede fungir dicha función, Violeta sentencio, otra vez, con un lastimero “Lo siento” mas y luego se largo de la escena de crimen. Su cabeza estaba llena de malas ideas; arrepentimiento, culpa, alivio, satisfacción. Esta clase de combinación obviamente no es recomendable después de una ruptura amorosa pero, sin embargo, sucede más de lo que un rechazado “correcto” le gustaría admitir. Aunque claro esto resulta innecesario teniendo en cuenta que la hipocresía en este aspecto de a lo que las relaciones, o términos de las mismas, respecta está bien arraigada y aceptada en lo políticamente correcto.

Aun en la combi de regreso a su casa y después de asimilar, o por lo menos de haber tomado una nueva perspectiva de su situación, Violeta se desmorono con acidas lagrimas  y incontrolables bostezos gaseosos. Dibujando en el aire nubes deformes que colisionaban con la ventana próxima de a su derecha que le servía de apoyo, que además también, curiosamente, resbalaba lagrimas por su superficie. Producto del intenso frio de verano de su ciudad.

Además, la vista que tenia por dicha ventana no le resultaba un consuelo, pues el estado calamitoso de las pistas y de las casonas era realmente desgraciado. Sin embargo, lo peor para Violeta fue cuando de repente le sobrevino un corto pero suficiente momento de absoluta lucidez. Durante aquel intervalo de tiempo comprendió que no era la incertidumbre del no saber si su decisión fue un  acierto o un error. Sino que era las condiciones del nuevo escenario lo que realmente la tenían tan dolida. Es decir, por fin comprendió que era el miedo a un incierto futuro, que esparcido en una inmensa sensación de soledad,  algo de lo que no podría huir fácilmente. Quedándole solo la única opción de enfrentarse a esa angustiosa amalgama de miedos. Ósea, en conclusión, ahora le tocaba resisitir en el infierno.

 Violeta resiste, Violeta sobrevive

Arriba “MGMT – Kids” Canción que me gusta un huevo. Lo escuche por vez primera como canción introductoria a un programa cultural – sin comillas, pues por increíble que parezca existe uno en señal abierta – “Metropolis”, aunque claro que es perteneciente al canal del estado.

Buen programa y muy linda conductora. Eso fue hace un año. Ahora las sensaciones son distintas, pero igual de contundentes. Abajo Joseph Gordon Levitt, apropósito de la película “50/50” de Jonathan Levin. Genial protagonista y genial banda sonora.

50/50 - Jonathan Levin (2011)

50/50 – Jonathan Levin (2011)

 

 

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