Maravillada y encantada al mismo tiempo. Pues las muestras gratis de optimismo por fin se agotaron. Sin embargo, las malas elecciones aun me esperan. Y por supuesto que las abordare. Como quien se familiarizo con los estupefacientes. Como quien sobrevivió a las mil vertientes del inacabable rió de azufre y nostalgia llamada realidad.

Pues ha llegado mi turno y no hay nada que haga que impida que los fuegos artificiales animen la noche como cuando las trompetas nos lanzaron al vacío entre melodías crecientes e interminables. Aguanto y resisto. Ya que aún sigo existiendo atesorando todos esos entrañables recuerdos. Al menos por ahora, puedo decir, que mientras resista al aburrimiento, podre seguir escribiendo.

Mañanas precipitadas

Arriba un relato verdaderamente corto. A modo de confesión o algo parecido. La canción de ahora es de The Kinks, banda que personalmente me está gustando mucho. Sus melodías son alegres y otras no tanto, pero aun así logran transmitir algo sincero. La imagen de abajo pertenece a la película “The Edge of Love” de John Maybury. Sobre triángulos amorosos y demás sentimientos entreverados. Me gustaron Keyra y Cillian. Mucho.

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