Tu vida, mi vida, puede y fue uno de esos pocos momentos-sarcasmo-de completa confusión, como cuando ves a tu padre sobornar a un policía de tránsito para evitar una multa y tu sabes que está haciendo mal, pero el hecho de que un ser querido tuyo sea parte de aquella confabulación para arruinar a tu país-de acuerdo los estándares previamente instalados en tu cabeza como escolar promedio-cambia por completo el panorama, de repente dudas de ti mismo, de si lo que estás viendo es verdad o no, e incluso te niegas a aceptar tan obvia verdad, pero al cabo de poco tiempo las hormonas se rebelan-despiertan, no existe palabra más simple-y eres un adolescente que perdió el más mínimo sentido de respeto por su padre-no todos claro-y de este modo uno más del montón, fue culpa de tus padres y culpa tuya, aunque no sepas el porqué, pues el sentimiento de culpa te agrada, te ayuda a justificar el no plantearte ciertas preguntas que podrían poner en peligro tu sentido de existencialismo moral o lo haces y pierdes el control, si es que lo tuviste el control desde el principio, obviamente. Me paso aquello en vidas pasadas y ahora no está resultando diferente, aunque tengo la necesidad de cambiar eso que está “mal” en mi, también tengo ese defecto o deficiencia de coraje, al más puro estilo de la valentía como un cliché, que impera en mi cuerpo y sentidos. Miedo quizás.

Estoy a unos metros, siete aproximadamente y lo sé porque estoy estudiando para arquitecto, aproximaciones exactas, noción analítica sobre conocimientos básicos sobre espacio tiempo, exquisita habilidad para graficar espacios abiertos y cerrados. Sobre todo un buen sentido de visión subjetiva del panorama nacional con fuertes inclinaciones para el cambio como forma artística y de trascendencia individual, claro que todo es teoría hasta que puedes demostrar tu valía. Después de todo, el arquitecto es el artista dentro de las ingenierías, todo eso lo dijo mi consultor académico o el que te dice para que carreras tienes más habilidad, en la escuela y en otro momento, cuando era más joven, que no menos ingenuo, y menciono todo esto porque era todo esto necesario-requisito básico-para entrar en el club.

Somos aproximadamente seis personas las que estamos ahora en la base de operaciones del club, que es a su vez la cochera de uno de los miembros. Para ser más exactos se trata de Marco, es aquel que se encuentra en la puerta y a su vez hace de vigía, sale a cada rato para verificar que no haya llegado nadie y aunque se trate del menor de todos nosotros, es el que más iniciativa mostro a la hora de concluir que se llevara a cabo esta reunión y no es de extrañar, pues hablamos del mas sádico de todos los presentes e incluso es un masoquista de lo más extraño, ya que durante su iniciación, y mientras Sergio-el líder-le propinaba una serie de azotes con un látigo en su piel-desnuda- el no pudo evitar gritar de dolor y quejarse, pero al mismo tiempo aquella sonrisa enfermiza al finalizar el turno de cualquiera de nosotros le delataba y mostraba su deleite por aquella pasión despreciable. Es todo un sadomasoquista joven y ambicioso y aunque no le tengo simpatía ni apego alguno, resulta un hombre de porte y rostro apreciable, todo un galán universitario, nadie nunca pondría en tela de juicio sus buenas costumbres y sobre todo su respeto por las buenas conductas, pues estamos hablando de un hombre alto y con buena presencia, de tés blanca y con buen sentido de la moda, ni una mujer se le cruzaría por la cabeza las manías y caprichos con  que le gusta desatar su sexualidad – o pasión – al momento follar y tragar manzanas, ya que hace un sonido muy raro, como un gemido lastimoso. Para él no es tan simple – Follar, o tirar, o coger, o cachar, etc – y lamentablemente para su pareja de turno tampoco lo es y esto es solo por mencionar-describir-a uno de los presentes y miembros exclusivos del club “Loxoros”, que viene a ser un titulo que si bien no define a todos los miembros del club, integra de forma muy singular a sus insaciables personajes. Cada quien con sus propios cochinos secretos y con una siempre limpia reputación, además de familia claro está. Ya que siempre hay celulares que suenan durante cada sesión, y esto jode mucho a Sergio, pero da igual, pues al poco rato todos se matan de risa con las estúpidas excusas que se inventan como estúpidos intentos de improvisación.

Define muy bien al líder y fundador, Sergio, el titulo del club. Pues es un “reconocido”-no formalmente y no por los círculos sociales en los que estamos mezclados e interesados-travesti local, por eso lo del nombre del grupo. Loxoros es un lenguaje urbano-callejero-que utilizan los travestis al momento de hablar entre sí, con qué motivo y porque, no lo entiendo y no quiero averiguarlo, pues la única persona con la suficiente credibilidad a la que podría acudir es Sergio, el ya mencionado travesti enfermo psicomaniatico sexual del grupo, y mierda que no tengo ganas de intimar con él. Ya que además de todo el asco que me produce verlo introducir objetos de diversa naturaleza – hasta botellas personales de vidrio- en su ano o el ano de otro, esta su mal gusto a la hora de vestir. Usa tacones altos cuando el de por sí ya es muy alto, esto sumado a su típico gusto por los vestidos largos y extravagantes, hacen que su figura de hipócrita travesti- pues también es bisexual – se vea distorsionada como la de un desaliñado macho acomplejado, mal vestido y con maquillaje sobrante. Eso sin duda es lo peor.

Nunca olvidare el “favor” que le hice junto con Javier, y que fue a su vez nuestra prueba de iniciación, se trato de encargarnos-deshacernos-de un viejo amigo suyo, tan viejo que en aquel momento se trataba de un cadáver no muy fresco, pues lo había tenido en su casa un buen tiempo y como buen hombre joven de sociedad que se preste, era soltero y sin compromiso, por eso la facilidad y poca dificultad al momento de ocultar el cadáver, cuando fuimos ya había estado allí tres días y apestaba como si hubiese estado aun mas. ¿Por qué acudió a nosotros? no lo sé, pero en su momento me alegre pues se trataba de un grupo cerrado y muy exclusivo al que solo por suerte me pude enterar de su existencia, para ser más exactos, fue gracias a la poca habilidad para aguantar la bebida de Javier y sus insaturables ganas de sobresalir, aun borracho y maloliente no había lugar para secretos en su hocico si con eso ganaba presencia sobre su colega o contrincante. Pues con el importa muy poco la diferencia. Aunque para mi sorpresa, no hubo mucho dialogo mientras limpiábamos y cortábamos las extremidades de Ángel o Angélica, no estoy muy seguro. Lo que sí recuerdo es cual fue la peor parte de toda esa disección de conceptos durante las ejecuciones, pues cuando sacudimos las frezadas donde estaba envuelto el cadáver, nos dimos con la sorpresa de que el olor asqueroso y nauseabundo no era solo producto de la putrefacción. Si no que por la grandísima madre de Dios, resultaba que el cadáver todavía había podido cagar. Había mierda hecha diarrea en toda la sabana y el cuerpo. Como – no – dije, la peor parte fue sin duda, tener que limpiar el excremento de su cuerpo. Tanto que hasta casi vomito.

No éramos la mafia ni tan si quiera delincuentes de poca monta, éramos dos universitarios de ingenierías – para colmo – desesperados por ingresar en aquel inalcanzable club de “Members Only” como cabecera y único referente, y coño que Sergio supo aprovechar la oportunidad. Ya antes me había contado Javier sobre las iniciaciones, unas veces eran publicas y otras no, y aunque mi vicio era uno muy discreto para tremendos parámetros con los que se manejaban, bien podrían haber decidido que mi secreto bien valía a pena de enseñar. Pero gracias al corpulento – que no obeso – tío de Javier, ósea Sergio, pude desempeñar mi pequeño papel de forma casi trascendente para el club.

Es que el desenlace fue muy cómico, con cero palabras como introducción y mas acción de lo esperado. Además esa fue la razón principal de porque Javier me tiene cierta antipatía y a la vez cierto magnetismo. Soy aproximadamente un año y un día mayor que él, y digo aproximadamente porque no he confirmado del todo esa información, además de que no me fio en ni una de los temas insistentes en el. El tipo es un puto voyeur con once dedos en los pies. Le jode que mencione eso. Pero lo que a mí me jode mas es que me chantajee cuando le de su gana. Pues en un primer momento no fue intención mía ingresar al grupo, fue ampliamente idea suya. Que luego me haya interesado es otro tema.

Todo comenzó con una cinta de video. Quiero decir, de video digital obviamente. Video en el cual me encuentro follando con una mujer joven “cachimbo” como yo. Nunca me gusto esa palabra, ya que nunca llegue a averiguar cuál era su verdadero origen, entendí que se les llamaba así a los muchachos (as) que iniciaban la universidad, pero más que eso no. Como sea, estaba en casa de Elena Gutiérrez hija de Fernando y María de Gutiérrez, exactamente en su habitación y en su interior, y sin condón. Todo iba normal, ella gemía y yo sudaba, ella movía sus caderas y yo me dejaba perder entre sus tetas. Sin embargo, para malograr aquella eventualidad, pues era primera vez que Elena y yo tirábamos, antes solo habíamos tenido sexo por internet, con camarita y toda la vaina, tenía que aparecer su hermano en acción. Javier Gutiérrez. El mismo Javier que parece ahora como mi mellizo por donde vaya. Mierda que fui irresponsable al no asegurar la habitación. Eso es lo que más me jode.

El video dista mucho de ser un video porno amateur, pero si es lo suficientemente revelador como para cagarme mi existencia social y familiar. Pues aunque bien soy heterosexual común corriente, también soy una clase de fetichista cuando se trata de follar a oscuras y con fluorescentes, además claro, también está el hecho de verter sangre sobre mi cuerpo, para que así, mi pareja de turno me lamba cualquier rincón de mi desnudes hasta llegar al orgasmo, y viceversa por supuesto. No soy egoísta con eso, o casi nunca, y con Elena cien por ciento seguro que nunca lo soy. Al menos me esfuerzo mucho por convencerme de ello, aun cuando ignoro en su mayoría si lo hago con éxito.

Para sorpresa mía, finalmente termino sucediendo. Tenía que hacerlo, después de todo, era un ingenuo si realmente creía que no llegaría la luz al final del túnel, o cualquier cliché que ahora sirviera de contexto, terminase envolviéndome. Sucedió y la enajenación social para conmigo fue contundente. Un paria más. Otro enfermo contaminando el programa de Jesús. Lamentablemente, como el daño colateral del aplicar las malas – y muy profundas – intenciones. Fui exiliado. Sin embargo, aun seguía presente en Elena y sus insaciables tendencias. Como una especie de colador, me introduje entre sus más acariciadas ideas, y las canalice como ella lo hace conmigo. Después de todo, ambos tenemos sed.

Elena Vampiro

Arriba una cancion perfecta. Pertenece al album “I’ll Take Care Of You” de Mark Lanegan. El disco es una exquisites. A ratos te hace mierda, para luego recuperarte de forma enfermiza. Pero sin embargo, agradeces que asi sea. De otro modo seria irregular. Aun asi, todo parece ir como debe ser. Es decir, con direccion al infierno.

Abajo una imagen graciosa, a aproposito de la pelicula “The Wolfman” de Joe Johnston. Protagoniza Benicio del Toro, Anthony Hopkins y Emily Blunt. Tengo que decirlo, particularmente me gusto mucho. Aunque en su momento recibio criticas de lo mas asqueadas. No importa. La relacion padre e hijo y todo los derramamientos de sangre son realmente buenos. Para mi al menos. Despues de todo, eso es lo unico que me importa.

el lobo y la chica linda

el lobo y la chica linda

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