“¿Qué te pasa?”

“¿Qué sucede contigo?”

Me pregunta como sorprendido y ciertamente incomodado, e incluso podría exagerar y afirmar que el repentino cambio de expresión en sus ojos es sencillamente molestia. Pues esa mirada indignada y a la vez inquisidora – curiosamente – combinan muy bien con su rostro hipócrita que comparte con el promedio de gente mierda como él. Gente que sabe combinar clase con lo casual, terno con jeans, anteojos de sol con la oscuridad de la noche, oportunismo con meritocracia. Mierda que comienzo a odiarle por matar la ingenuidad con poses que simulan actitud, como intentado improvisar una personalidad. Pues aunque no es nuestro primer encuentro – es el segundo – el primero no cuenta pues fue una salida grupal y ahora que le conozco mejor – como quien conoce a su vecino – he decidido no odiarle ni tenerle lastima, sino, he decido que ni cagando follare con este idiota. Y aunque parece tener gordo su curriculum, dudo que tenga la pinga igual. Después de todo, aun sigue diciendo que le parezco interesante. Aun cuando creo haber gastado todas mis sonrisas fingidas. Que chucha me importa.

Aun así, igual me ruborizo ante una escena cursi. Unos adolescentes se besan muy franceses al frente nuestro y me pongo roja. Supongo que después de todo tu también me odias. Me refiero a mi Ex, el único con el que decir que perdí el tiempo seria una infamia. Pero… ¿Porque sigo en el Starbucks tratando con este imbécil? En cierta forma saber que me es imposible estar sola sin caer fácilmente en alguna clase de depresión, es mucho más amable que titubear entre contradeclaraciones confusas y escasas de convicción. Pienso en porque no conteste sus llamadas, y comienzo a odiarme por haber sido tan terca e idiota. Pero mamá decía que me merecía algo mejor, también mis mejores amigas, también mis compañeras y hasta este el amigo de una amiga dice lo mismo. Seguro le fueron con el chisme. No importa, tratare de ser misteriosa sin ser coqueta. Es difícil pero a las antipáticas se nos da ligeramente más fácil que a las estúpidas hipócritas piernas de alicate de mierda que se hacen pasar inútilmente como ingenuas modositas, cuando realmente solo son putas cabezas huecas. Como dije, tratare, pues este baboso con Ipad frente mío se lo merece como mínimo, además claro de pagar la cuenta.

Trate de reconocerme durante el proceso, no pude. Los diálogos eran cansinos y demasiado extensos, era como interpretar un rol secundario en la obra teatral de tu mejor amiga. Ósea pura forzosa incomodidad. Sobre todo cuando le pregunte sobre qué opinaba sobre la aracnodactilla, y me contesto que también le gustaba Spiderman. Mierda que era imposible congeniar con este Indie universitario. Después se hizo un silencio espaciado durante unos tres minutos aproximados. Fue suficiente para que el me preguntase; ¿No te gusto? ¿No te agrado? Y fue en ese orden la verdad. Y claro que asentí con la cabeza pero con los ojos abiertos como los haría una persona que realmente le importase esa confesión suya. Aunque claro que decir confesión es sobrevalorar su “timidez”. Pues al principio intento ser tipo duro. No funciono, obviamente.

Pero como el dijo algo que tenia atascado, creí importante retribuir ese acto de desprendimiento y coraje. Le dije entonces que buscaría a mi Ex terminando la cena, y que esta vez yo le propondría matrimonio. Le conté algunos detalles de la anterior proposición, de cómo me propuso matrimonio durante una cena como esta – para variar – y de cómo le rechace, pues no creí que fuésemos lo suficientemente maduros como para llevar nuestra precoz relación de tres años al siguiente nivel. Sobre todo tratándose de nuestros futuros. Quiero decir, de nuestros futuros encadenados el uno con el otro. De cómo nos sería imposible tratar de regresar a hasta aquel entonces nuestro romance de juventud, post adolescente. De cómo quizás yo decidiese no ser madre. De cómo odiaba y me sería imposible seguir tolerando el bigote de su padre cuando se movía justo al momento de que este levantase la ceja derecha como signo de admiración y respeto hacia mi trasero. Cosas que realmente necesitaba confesarle a alguien, y finalmente le dije que esperaba que mi primera impresión de el fuese errónea, ósea que rogaba por que no fuese un puto chismoso.

Luego se quedo mudo y al poquito rato de que terminase la gaseosa – tomando gaseosa en Starbucks, que genial estupidez – pago la cuenta y me dio un beso en la mejilla. No me pidió el numero de celular ni me dijo que me buscaría en Facebook para que le aceptase como “amigo”, solo me miro como quien mira a su madre después de su divorcio. Con cierta familiaridad y esperanza. Luego se fue y yo también.

Asumí entonces que estoy de acuerdo. De acuerdo con lo que nos podremos merecer el hipócrita y Yo. Pues aunque él no tuvo sexo esta noche, yo quizás si pueda tener esa chance, pero claro que sería con amor. Quizás realmente el futuro no sería tan mierda como los demás decían que sería si no actuaba como decían. De repente me sentí rebelde por las novedades que llovían sobre mi cabeza. Pues puede que hasta llegue a ser feliz y sin tener que disculparme con nadie. Aunque claro que tendría que sacrificar lo único saludable que tenia conmigo hasta ahora. Hablando conmigo misma.

Gente indecente

Deerhunter – Halcyont Digest (2010)

 El mismo año que Arcade Fire lanzaba “The Suburbs” aquí Bradford Cox y Deerhunter lanzaban esta belleza musical. Resulta tremendo sentir lo que siente quien está por sucumbir. Y si estas canciones son alegres, peor aún. Joder que es in ir y venir al infierno. Pero no me pondré en plan de crítico musical pseudo introspectivo, pues estas canciones se merecen más que adjetivaciones de mierda. Lo que toca arriba es un video genial, pues hay chicas que bailan, y eso siempre es genial.

Abajo Diana Keaton, la Annie de “Annie Hall” del simpático de Woody Allen, había escuchado ya cosas increíbles acerca de esta película, y ciertamente lo es. No tanto como otras pelis suyas, pero sí que me gusto. Tanto que después de encandilarme con su hermosura, me tire de largo con la trilogía del Padrino solo para volver a verla en pantalla y en plan retro. Eso es carisma carajo.

Love you Annie

Love you Annie

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