No están tan mal.

Los días sin ti, mis días sin ti. Pues sola, y a solas con mi sobreviviente dignidad, nos consolamos la una a la otra, buceando entre cartas de amor, buscando algún final feliz. Pues aun la conservo, y aun la mimo como siempre. La saco a pasear de vez en cuando. Le enseño a despreciar y asentirse menospreciada. E incluso a veces le leo en voz alta cuentos cortos antes de dormir, o cuando no tenemos nada que hacer y nos empalagamos con innumerables comedias románticas. Ya que casi siempre estamos juntas, o al menos lo tratamos. O al menos eso parece que hacemos.

Vagabundear sin dinero en los bolsillos, es tan deprimente, que preferiría mil veces volver a ese antro succionador de autoestimas que llamaba trabajo. Aunque muy pronto me daría cuenta que tratar de poner la sonrisa ingenua o de agradecimiento con extraños no es lo mío. Así como seducir mujeres no es lo tuyo. Pues así menuda como me vez, también soy tremendamente orgullosa. Así que con esto sabes lo mucho que me cuesta pedirte disculpas por haberte rechazado en frente de tu familia. Y por eso también sabrás comprender porque nunca lo hare, ya sabes, decir “Lo siento”, cuando no es así. Y aunque pienses que es muy fácil. No lo es. Pues no a todos se nos da fácil el fingir.

Termine por aceptarlo, aceptar la culpa. Consuélate con eso, sé que es suficiente para tu delicado corazón – sarcasmo – de mercantil. Pero es que tener cargo de conciencia tampoco va conmigo. Otra vez. Pero como según tu, eso ya es un capítulo cerrado, o como quien dice, “ya lo superaste”, y conociéndote como te conozco, suena a una muy estúpida mentira. Y por ende te vez como un estúpido. Con o sin casco blanco, con o sin corbata, con o sin sonrisa en la cara.

Aun así, se siente tan cómodo el andar sin tener aspiraciones que cargar. Sin pretensiones ni demás formalidades, pues impresionar a tu familia me cansaba mucho, y creo que lo sabías muy bien. De todas formas lo recomiendo mil veces, pues resulta muy útil a la hora de cagar o follar (Por cierto, no es que tengan algo en común esas dos actividades) sin que hayan expectativas depositadas en ti. Muy lindo la verdad. Como dormir sin tener que madrugar al día siguiente. Como empujarte un helado sin que el temor a engordar joda ese delicado y fantástico placer. O como tirar con tu pareja – o no – de turno, sin esa incomoda obligación de tener que sobresalir. Como escribir un cuento sin la menor idea de cómo terminarlo. Muy excitante.

No es que esté perdiendo la vergüenza, es que ya comprendí la razón de porque me sentía desnuda en público cuando los consejos a mi alrededor se acababan. Pues sentía que los demás me desvestían, sin cariño y sin piedad. Eso según un amigo muy ilustrado – Pues eso parece intentar transmitir – es un síntoma tremendo de inferioridad. Ya que tendía a hacerme la victima de mi ambiente. Un ambiente corroído por muchas malas vibraciones, déjame decirte. Era sin duda mi conducta todo un clásico. Uno malo, aunque no necesariamente.

Pero es que el conocerte me hizo bien después de todo, pues ahora sé que no soy tan cojuda como pensé que lo era. Ahora sé que no necesito un pene para calentar mis frías noches de invierno, además también de la irrevocable conclusión de que siendo yo mucho mas “inmadura” que tu, soy ciertamente mucho más contenta que tu. Claro que me gustaría ese sueldazo tuyo a fin de mes, pero no todo es dinero en la vida, ¿Sabes, verdad? Tal vez no, quizá tus padres olvidaron mencionártelo. Siendo los hijos de puta controladores de mierda que son, no dudo que así hay sido. Y ahora tú, eres el típico imbécil que con su mamitis aleja a cualquier par de piernas que se insinúan. Y deben ser muchas, de eso estoy segura, pues el olor a joven prospecto de futuro perfecto huele hasta aquí. Dicho esto, comienza a apestar por aquí también.

Pero es que tu solapada valentía de recién salido de la universidad me enterneció el corazón. Querías hacer el bien decías, cuando al mismo tiempo engatusabas innumerables adolescentes fáciles de impresionar. Ese sin duda fue el detonante. Pues aunque el ser etiquetada como “Buscavidas” o “Mantenida” por tu madre, me molesto mucho, el ampayarte en el mall con una adolescente fue sin duda, la peor parte de tu acto ridículo al que llamaste superación personal. Pues aunque se si gozas de pedofilia (Esta bien escrito así que no jodas), sé muy bien que tu impotencia para con el paso del tiempo es tan grande como las expectativas que tus padres tienen depositadas en ti. Eso no evita que siga pensando que eres un cobarde hijo de puta.

Pues por donde a ti te da pavor ingresar, yo ya he sido arrastrada muchas veces. Es como si la vida misma se expresase. Tu miedo paralizando tus diminuteces, solo hace que me ría aun más.

Desesperación, desamor, decepción, otra vez desamor, etc. Ahora bien, esto no quiere decir que trate yo de convencerte de que eres un tremendo cobarde, pues eso “ya lo superaste”, y bueno, tu sigue nomas manoseándote en tu burbujita. Que seguro encontraras un lindo aumento de sueldo con el cual seguir masturbándote hasta hacerte viejo, e insignificante, e inútil, en el absurdo reality llamado realidad en el que creciste.

Sucede y seguirá sucediendo, casos como el tuyo. Gente – Hombres y Mujeres – que realmente creen que con su intangible ilusión de seguridad que les da el haber nacido para triunfar – En cuna de oro y etc. – gracias a credenciales y certificados y a cortes de cabello, y a ropa de marca, y a demás estupideces, creen que son únicos, y lo peor de todos, es que realmente creen que son necesarios. Ese se supone es el clímax de sus vidas, lo que justifica sus intrascendentes existencias.

Pero resulta que eres una mentira, así como los inacabables orgasmos que me supuestamente me provocabas. Mentiras.

Sin embargo la razón de mi carta es dedicarte mi último acto de sinceridad para con tu vomitiva integridad personal. Y es que últimamente he tenido visiones contigo como protagonista. Visiones sangrientas. Ya que casi nunca sobrevives, y las raras veces que lo haces, acabas ciertamente muy desaliñado. Ya sabes; mutilado, desfigurado, castrado, y ultimadamente muy violado. En prisión, o en el estacionamiento, o en el baño del cine, o por tus amigos trabajo, o por tu padre, etc. Asqueroso la verdad.

Verte despertar de esa pesadilla descuartizado por tu inmundicia amalgamada por tus miedos y frustraciones. Como si de repente te enterases que en la vida real, no eres más que una hormiguita con el orgullo de un elefante. Además de con un rostro increíble, pues tus ojos sorprendidos no caben en sus cuencas, además de con la boca abierta, ósea, una imagen muy de risa, pero una conclusión al fin y al cabo. Como esa vez en la que te metí el vibrador por el ano y tu rostro pareció iluminar la deprimente habitación. Muy gracioso.

Oh Dios protege a este tu descarriado hijo en aquel sendero del mal. Ya me imagino a tu madre diciendo esas chorradas después de escuchado esto. Pero no me explayare alrededor de tu madre, pues creo que ya llene lo suficiente de obscenidades esta humilde carta. Pero es que la odio tanto, que no puedo evitar mencionarla. Pues además de parir a su mequetrefe hijo, no ha hecho nada más con su vida. Dile de paso, que su cacharro se parece al de Laura Bozo con cada mueca que hace en su rostro cada vez que piensa en mí.

Y ya que en mis visiones no eres más que un pedazo de carne, sin clase y sin varios idiomas y sin mierdas por el estilo, consuélate con tu imaginaria vida real. Ese es mi último consejo. Pues lo mío no son sueños producto de mi maltratado subconsciente. Ya que en los sueños todo es muy surrealista, y en mis visiones, todo es tan real. Tus gritos de dolor, son reales. Tus lágrimas de impotencia también lo son. E incluso tus sonrisas de protocolo son casi reales. Eso ciertamente fue muy inesperado. Pero no importa. Pues las contradicciones conmigo son muy escasas, además el que corre peligro eres tú. Ciudadano del primer mundo. Hombre futuro.

Así que mi delicado amigo, cuida mucho tus testículos. Pues por más que sobrevalorados que estén por tu parte, los necesitaras algún día, ya sabes, cuando quieras formar una familia.

Visiones sangrientas

The Group Sound – Secret Girlfriend (2011)

De vez en vez, encuentro en la música algo más que morir entre ideas que se pudren sobre el aire a mí alrededor. Sucede y cuando lo hace, me alegro mucho. Pues mis tendencias son más negativas que positivas. Pero “Mi novia secreta” me volvió a la realidad. Quiero decir, no esta tan cagada como creí. En conclusion, este disco hace que la nostalgia ya no sea tan mezquina como lo era cuando comence a renegar de ella. Abajo una pintura de Alyssa Monks.

Transpirando inherente a tus maldiciones.

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