Graficar como el perdón puede llegar a ser aun más peligroso que la simple omisión de la verdad – que es básicamente la clase de mentira más aceptada – resulta un intento de auto saturación muy sádica y muy infinita. Pues de otro modo algo andaría mal, y eso para casi todo el mundo es sencillamente inaceptable. Pues una cosa es mentir, eso de por sí ya es pasable, pero si te atreves a mentirles en su cara, eso ya es conchudez. Eso es de estúpidos. Eso es prácticamente de parias. Pues no te estás esforzando lo suficiente por encajar y ser “agradable”, y ser como los demás. Pues el misterio no va contigo y mucho menos el conservar secretos. Por dios, que vivimos juntos en este apestoso mundo. Y sabes muy bien que el no tener amigos es peor que no tener novia. En otras palabras, estas sobrando. Así que mejor ponte al corriente.

Y el monologo interior que supuestamente consiste en sacudir los escrúpulos de forma sarcástica para de algún modo llegar a concluir una idea que te pueda ayudar con esa chica, llega a su final. Así que piensas, piensas y piensas, pero sus tetas interrumpen tu ritmo. Y ahora piensas en sus tetas, piensas en por qué te gustan sus tetas, luego piensas porque piensas en ella. Para luego concluir en la interrogante; ¿Por qué no puedo pensar en ella?…Y por supuesto que el silencio es suficiente para ti.

Mierda que comienza a ser cansino el que de repente bloquee tus pensamientos. Como un golpe en el estomago. Como un calambre en tu escroto. Como darte cuenta que hace buen rato que salió el sol, y te perdiste el amanecer. Claro que no te importa el amanecer en sí, pero si la idea de contemplar esa supuesta belleza. Algo simpático que para justificar la mediocridad en tu rutina. Así de contundente es ella en mi cabeza. Sin embargo son en mis sueños que la contemplo como se supone debería ser agradable. También efímera, pero es más que un consuelo. Y es que Ingrid hace de mis sueños algo interesante que recordar, pues no importa si al final despierto producto del frio extremo mientras con mis manos trato de contener mis tripas en plan de fuga. No importa siquiera esa perturbadora imagen en mi cabeza dando vueltas, ya sea despanzurrado sobre el suelo o ahogado en mi propia sangre, y con la lengua extirpada. Nada de eso importa siempre y cuando, hayamos follado antes. Pues el placer es delicadamente subjetivo, y eso es más que un simple consuelo.

Puta madre que parezco un mal chiste. No importa, pues casi siempre logro recuperarme de esas horribles pesadillas, aunque no del todo obviamente. Pero es el hecho de tenerla cerca todos los días de la semana no es estrictamente una clase de prueba a la que me pueda estar sometiendo voluntariamente. Claro que no. Pues si bien Ingrid puede atravesar mis pensamientos, puedo  yo también irritarle sus días. Y digo días, porque ella nunca olvida recordarme lo antipático que puedo llegar a ser. Algo que acabo lamentando en cierta medida, pero nunca lo suficiente como para dejar de hacerlo. Pues necesito algo más que sus tetas. Algo más que su amistad. Pues al hoyo negro en mi interior ya no le basta todo lo que le doy. No le bastan todas esas mujeres vírgenes y supuestamente puras de alma. No le bastan ni los alucinógenos, que en un principio servían de distracción, ni todas esas dosis diarias de alcohol en mi sangre, pues solo sirvió para nublar mi cabeza. Ni tan siquiera le basta con estar succionando y escupiendo el poco amor propio que me resta de esa autoestima cada vez más inestable. Y es que a este hoyo negro todo eso poco le importa.

Se llama Ingrid,  y es un día menor que yo, y es un hoyo negro de insaciable apetito.  Pues aunque aparente más edad, siempre acaba redescubriéndose a sí misma, y por los medios más típicos que puedan existir, al menos en esta nuestra efervescente juventud. Y eso muchas veces me hace reír. Esto no quiere decir que me ría de ella, que si bien pueda parecer prácticamente lo mismo, siempre tengo el beneficio de la duda y eso para mí es más que necesario últimamente. Pues cuando mi corazón y mis escrúpulos colisionan, nada es positivo. Y es que bien podríamos estar profundizando sobre los posibles universos paralelos en los que nuestra inocencia aun se conserva sin contaminar, como las pequeñas vírgenes mal vestidas de nuestra sierra. Sin contaminar y puras como los ángeles. Para luego tirarnos de largo en abandono, y sumergirnos en puros vicios malsanos, y ceder a nuestras necesidades compartidas. Como unos animales desprovistos de alma que viviendo por puro instinto.

Desesperación y miedo. Es de esas confesiones que tanto miedo provocan. La incertidumbre del no saber cómo reaccionar. Actuar estoicamente como el bravo milagro que eres ó el de sucumbir ante la tentadora – y mucho mas cómoda – negación. Pues con cada segundo que pasaba, el miedo oxidaba mi valentía. Hacía de mi determinación un borracho pendenciero. Un viejo borracho y frustrado. Un cadáver en estado de putrefacción y sin identificar. Un despropósito de ser humano. Una mierda andante. Un desperdicio de tiempo. Y yo necesitaba remontar. Pues mi cobardía aun no excedía mi necesidad de más Ingrid.

Pues existe cierta clase de belleza en esa desesperación. Autentico miedo envuelto entre cobardía y necesidad. Como una adicción a la incertidumbre. Provocaba en mi un sutil placer el ser el principal instigador de mi ineludible autodestrucción. Pues en momentos como esos en los que la desesperación imperaba en su totalidad mi universo, enceguecía mis sentidos y nublaba mi intuición. Pero era enfermizamente encantador el guiarme por el olor de Ingrid hacia su interior. Como solo el sobreviviente a un infierno personal puede saber comprender. Darse de la mano con tu eterna contradicción para lograr de ese modo un breve pero intenso momento de absoluta reconciliación. E Ingrid no sería la excepción. Pues ella es mi infierno y yo soy nuestra reconciliación.

Comienza a asustarme ese color tan blanco en su rostro. Pues he dejado que descanse un rato mientras yo pienso en nuestro futuro, juntos. Ya van varios minutos, pero aun no se reincorpora. Debe ser porque su cansancio. Pues no hemos parado no habíamos parado ni un segundo. Aunque esto ya comienza a parecerse a al gato y al ratón. Como jugar a las escondidas.  Pero es que cada vez que quiero despertarla, su belleza me hipnotiza de un modo tremendo. Pues su aspecto es como el de una gigantesca rosa. Esas manchas a su alrededor le dan una particularidad extraordinaria. Pues su desnudez es tan perfecta como la belleza natural de una rosa en expansión.

Me acomodo a su costado y se siente húmedo, ya la torpe se ha quedado dormida con los ojos entreabiertos, sus labios parecen haber perdido color, pero debe tratarse del frio. Pues es invierno, y los inviernos aquí son muy fuertes con el cuerpo. Le toco sus mejillas y estas están un poco arrugadas. Ya puedo imaginarme cuando estemos todos arrugados y con canas. Seremos la clase de abuelos tiernos que los nietos necesitan. Pues estoy seguro que sería una excelente madre y yo un buen padre. Trataría por todos los medios de ser un ejemplo de vida para ellos. Nunca discutiríamos, o al menos trataríamos de evitarlo. Estoy seguro que la pequeña discusión que antes pareció confundir sus ideas, no volverán a repetirse. Pues yo la entiendo. Y ese último rechazo fue producto de mi inesperada proposición. Muy irresponsable debo admitirlo. Pero es que estaba muy enérgico. Y ella parecía muy indecisa. Menos mal calme su violenta boca. Y menos mal soy paciente, pues está tardando en reincorporarse.

Pero no importa, pues para cuando Ingrid despierte por fin me dirá que siente lo mismo que yo, creo que por fin podre descansar. Siento que podre volver a existir. Dejare de llorar con mis héroes caídos y encontrare en esa renovación de mi autoestima, un temple más optimista. Pues lograre encajar con ella y con los demás. Rescatare a mi autoestima de esas violaciones interminables por parte de las musas aterciopeladas de mis memorias. Y de algún modo lograría apaciguar a ese mi hambriento hoyo negro. Pues solo existiría para saciar su apetito.

 Las Tetas de Ingrid

Black Lips – Arabia Mountain (2011)

Despues de escuchar este disco llege a la conclucion de que el Rock nunca morira. Pues siempre estaremos cargados de furia. Y claro que me gusto. Pues son guitarras rapidas con letras rapidas tambien. Como quien quiere decir algo escupiendo, logra hacerse notar de forma trascendente. A partir de ahora esta banda se vuelven de mis consentidas. Rock and Roll del bueno. Vale decir The Hives, The Black Keys, Ther Kills, etc. Grande. Abajo mas de Alyssa Monks.

Sabia que despertaria algun dia y cuando lo hiciera, no sabria que decir.

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