No lo pienses dos veces, que todo estará bien de aquí en adelante. Cada pisada nuestra dejara huella por y para nosotros. Como quien dice verdades como jugando, encontré un modo de sobrevivir a esas premoniciones tuyas, sin necesidad de cicatrizar ni tapar nuestro estéril deseo de superación. Como si nuestras vidas hubiesen estado predestinadas ó irremediablemente entrelazadas, el destino es muy terco al respecto. Nos confronta inútilmente, como si de nuestras colisiones fuesen a llover estrellas para que iluminasen tu negro optimismo. Ese es tu corazón sudando muy cansado, bombeando y agitándose supura palabras resbaladizas que me entretienen aquí en este limbo incandescente que ya muchos llaman el estar enamorada.

Cerrar los ojos mientras del cielo llueven secretos no es una buena forma de mostrar la supuesta madurez que ganaste estos años. La negación en tu rostro se debilita cada vez que mis labios humedecen los tuyos. ¿Que si es pura pasión enceguecida por la nostalgia? Ya muchas noches estuvo esa idea flotando en mi cabeza, y lamentablemente la respuesta correcta para mí no es la misma que para ti. Yo amo desesperadamente. Tú sin embargo sufres desesperadamente. Y en consecuencia, sufro también. Ya nos hemos juzgado lo suficiente como para morir de la pura vergüenza que supuestamente debería hacernos puré. Pero eso es tan relativo como la existencia de un Dios que se supone es omnipresente. No te preocupes por las ovejas negras de la familia, que están muy ocupadas amándose enfermizamente. Es verdad. Pues somos tibios el uno con el otro.

Aun así, no importan esos estúpidos prejuicios conmigo. Tampoco el cómo ni el porqué. Importas tu y Yo, el ahora y el mañana. Y si este sentimiento que hoy me libera de toda desesperación de antaño, resulta ser una sustancia toxica y adictiva, solo atinaría a contemplar mi propia destrucción. Pues mientras pueda seguir existiendo entre esos cálidos  abrazos mutuos todo existiría de forma irrelevante en mi ingenuo imaginario. Y atesoraría todos esos recuerdos hasta hacerlos memorables cada vez que recuerde tu rostro. Pues he visto mi final y no hay arrepentimiento si tú estás conmigo y yo contigo. Cree en estas palabras que intentan ser románticas. De verdad creo haberte encontrado por una razón más que justificable. No se trata de caprichos ni mucho menos de conformismo. Ni de abstracciones emocionales, ni de un enamoramiento pasajero. Creo firmemente en mis sentimientos. Definitivamente eres lo que necesito. Pues la sangre que compartimos nos identifica y nos atrae de esa forma que solo el simbolismo puede tratar de comprender.

Y es por eso que siento en carne viva lo que haces. Lo que te haces, y por ende, lo que me haces. Como una clase de show macabro autodestructivo. Tu esquizofrenia arraigándome por dentro. Tus momentos de absoluta soledad me destrozan en pedacitos por la  impotencia. Tú sabes que las verdades que nos ocultan son por nuestro propio bien, pues nadie alrededor nuestro nos estima lo suficiente como para tomarse esa clase de licencias. Esa infelicidad es producto de la claustrofobia emocional, es culpa de esa perra infiel. Es culpa suya. Tu sufrimiento entonces es pura ficción para el corazón inherente a tus sentimientos. En cambio yo soy irremediablemente dependiente tuyo. Soy tu contraparte ignorada. Soy eso que sientes que falta pero que no encuentras. No importan los momentos carnales que compartimos si no eres capaz de sonreír del placer. Pues tú lastima no me ayuda. Pero insisto, pues se que dentro tuyo existo.

Las orgias de odio no acaban nunca. Y es el verte ahogarte en tu vomito mientras Dios se folla tus recuerdos, que siento a la desesperación en mi interior destriparme lentamente. Mientras de forma tortuosa tengo que resistir. Como una estoica voluntaria con los ojos debilitados odiase aceptar la idea de una visión aun más desalentadora de ese su panorama global. Donde la lastiman. Cautiva en esas horribles trincheras donde solo se puede ver a los caídos maldecir tu nombre. Por sus lágrimas y su esperanza. Brindan y celebran. Pero en su ignorancia, siente que la esperan. Su alma gemela. Su parvulito enternecedor. Su esposo generoso. Su padre bondadoso. Su sangre amalgamada por su perturbado corazón.

Morirá la inefable incestuosa. No importa si su reticente príncipe se suicide incontables veces, ella seguirá buscando salidas de escape, como una cruel amante.

No recuerdo exactamente cómo es que sucedió. Puede que durante la reunión familiar de las vacaciones pasadas. Cuando con ese terrible sentido del humor te dejaste en ridículo frente a todas mis amigas. Como si en medio de esa terrible carencia afectiva (Producto de una previa ruptura sentimental) sucediese lo irrisoriamente contrario a como supuestamente debía reaccionar. Pues ese comentario idiota; “No llores tanto Julieta, que malogras la fiesta”…me ubicaron en un plano distinto al que estaba. Como un golpe en el estomago. Pues aunque todos esos abucheos siguientes a tu comentario (Aun un idiota comentario) Debieran servirte de lección. Sentí en mi interior un leve resentimiento, que pasando las semanas fui alimentado indiscriminadamente. Pues sentía que la idiota era yo por tanto berrinche por un novio de turno menos. Y el ritmo fue creciente con los meses. Ya no era solo recordar cómo me hiciste sentir tan ridícula. Luego fue observar tus conversaciones por Facebook ó Twitter. Para luego hacerte visitas inesperadas. Practicante lo que en un inicio supuse odio ó rencor, se transformo en algo que hasta hoy no lograba clasificar. Ni mucho menos entender. Pero fue cuando me mude a tu ciudad que entendí que estaba obsesionada. Aunque aun no sabía porque era una obsesa, pero muy en el fondo sabio comprender esa mezcolanza de emociones alteradas. Pues fueron por los lloriqueos de la jovenzuela fácil de engatusar que era en ese entonces que llame tu atención.

Los trillizos de distintas madres. Así nos solían llamar cuando éramos niños. Aunque yo era la única a la cual llamar prima de entre dos primos, era por la mínima diferencia de edad que nos llevábamos (En un intervalo de un mes) que sentía era parte del grupo. Fue así casi toda nuestra infancia, cumpleaños, reuniones, celebraciones, etc. Sin embargo algo sucedió después. Creo y fue entrando en la adolescencia que experimentamos distintas formas de desenvolvimiento. Yo entre chicas fáciles de impresionar. Tú en una familia que se hizo nómada. Sin echar raíces. Y aunque ahora lo hayas hecho, sé que es esa falta de calidez en tu interior lo que hace de tu corazón un órgano demasiado volátil. Incluso el calificativo de bipolar no estaría fuera de lugar, al menos en tu caso. Pero yo aprendí a comprenderte. No sé cómo ni cuándo. Pero una vez hecha tu piel la mía, sentí todo ese ardor que tanto te aflige. Eres un bipolar demasiado ingenuo. Unas veces son esas putas desalmadas, otras veces es esa frustración que gangrena tu alma sin piedad. Otras veces sin embargo sucede sin previo aviso y sin razón de ser, al menos en apariencia. Es por eso que necesito estar contigo. Pues lo que sucedió nunca fue un error. Tratas inútilmente de confundirme ó desalentarme. No lo logras querido. Pues el sentimiento fue inmensamente compartido entre los dos. Y no me arrepiento de nada.

Es por esa empatía desmesurada, que me lastimas cuando firmas esos apresurados epitafios con trágicas palabras. “Nadie te conoce y a nadie le importas” Duele y solo puedo morderme los labios conteniendo esa rabia malsana que enrojece mis ojos para que esas lagrimas hagan lo suyo. No me rindo y ya te digo que te acompañare mientras agonices en todo ese vomito maloliente que llamas realidad.

Pues ni el inminente invierno que se aproxima lograra congelar mis sentimientos, mientras yo te tenga entre mis brazos. Créeme cuando te digo que el simbolismo en mis palabras es porque estoy enamorada.

Trate de comprender todas esas palabras y no encontré nada que me hiciese sentir algún rastro de amor propio. Ni tan siquiera algunos adjetivos que fungiesen de complacencia auto medicadas. Eran una tortura tras otra mientras la soledad lavaba mi rostro de forma desenfrenada. Son palabras tuyas las que grafican mi destrucción. Quiero ser esperanza en ese atormentado corazón. Quiero ser ese motivo al final del día. Vivir protegiéndonos de todos esos males que lastiman nuestro mundo. Ya nadie sabe comprender. La paciencia se agoto demasiado pronto para ti. No importa, yo estoy aquí. Por ti. Por mí.

Tibia Julieta se desmorona

The Grey

Una vez más, combatiré
la última gran pelea de mi vida
hoy, viviré y moriré
hoy, viviré y moriré

John Ottway respira y exhala autentica voluntad justo cuando en el filo entre la vida y la muerte se encuentra. The Grey es la película en la Liam Nesson hace un papel muy bueno. Uno de esos con los que vibras durante los momentos clímax de la película. Pues se trata de encontrar la fe en uno mismo cuando ya el abandono hacia uno se había consolidado de forma irremediable.

La película habla sobre sobrevivir. Y de ahí es que las repercusiones de las escenas con las que cuenta se tragan cualquier intento de encasillamiento hacia la película que estas mirando. Muy recomendable la verdad.

Mi nombre Julieta no es herencia romántica de algún pasado sincero.

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