“Nadie me acompaña cuando pienso en ti”

Se suponía que teníamos que comportarnos como si nada hubiese pasado, creo sinceramente que eso no hubiera resultado tan vulgar como lo quisieron pintar. Aun teníamos esa pequeña farsa entre nosotros que nos mantenía unidos. De algún modo resultaba cómodo pensar que éramos únicos y especiales, y aun a nuestra manera solo se trataría de una pareja “estable” más del montón. Sobra decir que nada de eso resulto bien. Al menos no como lo teníamos planeado. Como todas las historias que se jacten de interesantes. Éramos muy disfuncionales, tal vez demasiado, como todas las constantes en lo que concierne al estilo de vida compartido, el resultado es abrumador. Más aun cuando el saber que posiblemente mueras antes de lo que crees, pues el cementerio está lleno de gente temeraria y cobardes por doquier. Y esa idea  no es para nada confortable.

No tenía pensado hacer una reflexión de forma sincera o abierta, era más el miedo que cualquier otro sentimiento. Pues las interrogantes se hacían cada vez mas incontestables y por mucho que trataba de evadirlas, me superaban en número y terquedad. Así pues comencé a divagar entre alcohol y amigos imaginarios. Y así como tildan a la inspiración como un mito, yo le tildo a ella como un fantasma. Se supone, espero. Recuerdo y espero en silencio alguna respuesta. Alguna revelación. Algún consejo. La espero.

No se trataba de una postura, pues ya antes lo habíamos intentando y había resultado inútil. Éramos jóvenes en busca de diversión, llenos de pasión y voluntad. Aun fertilizantes de ideales, aun revolucionarios auténticos en teoría. Pero cuando te enteras que todo el mundo te sonríe por pura costumbre, te llegas a enterar de lo ridículo que puede resultar tu vida visto desde todos los ángulos posibles. Y aunque al principio te cause gracia el hacer el ridículo, luego sientes un asco tremendo por tus propias maneras. Te señalas con un dedo inquisidor tu propia existencia, en busca de algo negativo. Y si no logras encontrar defecto alguno significa que estas fallando, tanto que transpiras agonía dentro de un cuadro claustrofóbico incesante. Irremediablemente atrapado con una visión nocturna inestable y desesperante.

Fue como despertar de una pesadilla y no recuperarte de ella en todo el día. Sucede más seguido de lo que a la mayoría le gustaría admitir, y tiene el mismo efecto en una persona con salud física y mental óptima como para un desequilibrado cualquiera. Se trata de vomitar un numero incontable de veces la misma mierda que consumiste toda tu vida, y solo cuando dejas de vomitar, sientes de algún modo, un modo enfermizo lo acepto, que necesitas seguir vomitando. Pues lo odias porque te gusta. Y eso es algo que nunca olvidas.

¿Estaba solo? ¿Realmente solo?

No, lo más probable es que se trate de una temporada de abstención no programada. Como cuando tenía que quedar embarazada y teníamos un cronograma en constante actualización para llegar a la meta, un bebe, un niño, un heredero.  O como cuando se mudo con su madre en un arranque de furia, provocado por un pleito mal gerenciado, quiero decir, mal llevado. En esa ocasión no había sexo, pero su olor abundaba por todas las habitaciones, ahora no es el caso. Se trataba de ausencia, tan intensa que no sentía que las cosas fuesen a mejorar.

Era como guardar un secreto, uno muy intimo. La dependencia para con quien se lo confieses es demasiada.  Tanta que bien podrías arrepentirte al poco rato de confesarlo e inmediatamente maquinar innumerables formas y maneras de detener el proceso de depósito, o como tratar de frustrar el acto de confianza ya ejecutado. Muy difícil, pero no imposible, y el morbo ya no es un pecado que te importe. La vergüenza sin embargo es tu prioridad. Es curioso cómo podemos traicionar nuestra propia autoconfianza. También es inevitable para muchos. Sobre todo para las personas con carácter débil. ¿Eso era lo que pensaba? ¿Lo piensas ahora? ¿En serio?

La fluidez es muy importante durante los discursos e incluso durante la elaboración de los mismos, el enemigo sin embargo resulta ser la fluidez mal direccionada, que no es lo mismo que mal dirigida. El estancamiento es muy común durante la exposición, pero el  saber cómo aprovechar los puntos flacos del disparador-Riesgo previsto- es superior a cualquier intento de improvisación. Surge entonces un sentimiento agudo de incomodidad que bien podría confundirse con un gas. Pero esto cambia cuando la incomodidad se transforma en un mareo profundo en tu cabeza. Los sentidos se interrumpen bruscamente y como si se tratase de una cámara lenta, caes al suelo y el resto resulta confuso.

Toda una noche llena de prisa, respiraba angustia y mi impotencia era absoluta. Mis amigos estaban conmigo, no recuerdo sus rostros con total certeza pero sé que estuvieron allí. ¿Dónde?

Recuerdo perfectamente, aunque no se la razón.

¿Cuál razón?

Tratas de confundirme, inútilmente. Hay cosas que simplemente no se pueden olvidar, bien puede ser un trauma de la infancia, o un amor no correspondido, o en algunos casos algunas escenas bochornosas. Eso es incluso más potente en algunas personas que en otras, obviamente las personas con temple más firme son las que pueden enfrentar esas vicisitudes. Son los hombres o mujeres con la autoestima inestable las que dejan que esos inesperados eventos-obviamente-les afecten por el resto de sus vidas. Resulta cómico el hecho de que un rompimiento lleve a un inocente-claro-al borde del suicidio. Depresión le llaman, yo prefiero llamarle ingenuidad.

¿Un tipo duro?

Error, interrumpes mi discurso innecesariamente. Mi padre era un hombre de carácter fuerte y mi madre una mujer sumisa y por demás subyugada. Crecí irremediablemente influenciado por los dos. Por un lado quería ser grande y fuerte como mi padre, pero por otro lado tenia la sensación de traición al imitarlo. Pues mi madre representaba para mí lo que una víctima inocente sentenciada a pena capital. ¿Era culpa? Es probable, y aunque si bien el machismo es fomentado por los padres, es por las madres por donde mejor programan a los hijos a un destino duro. Siempre fue así, y no tengo duda de que seguirá de ese modo por mucho tiempo más.

La vida me escogió en un momento equivocado, bien pude ser un Rey o algún héroe de guerra en el pasado. Sin embargo ahora tengo que conformarme con ser un hombre poderoso. Eso ni siquiera suena bien, tal vez un gánster pero no, pues tengo valores ¿Verdad?  Si. Un héroe de guerra encontraba en su muerte una declaración de principios que se prolongaba por toda la eternidad en la memoria colectiva de su nación. Eso es gloria en estado puro, eso es realización en su máxima expresión. Yo no siquiera puedo presumir mis ventajas con los que no la tienen, y ¿Por qué?…Increíble, eres increíble déjame decirte. Pues porque me tildarían de arrogante, o egocéntrico, o cualquier etiqueta que los marginales puedan inventar y luego recién argumentar. Y créeme que si pueden.

¿Sobrevalorados? Verdad que eres demasiado ingenua. No se trata de profetas desterrados, o de Bukowskis en potencia, o de políticos frustrados, mucho menos de precursores de una revolución educativa y cultural. Eso es lo más ridículo, son tan corrientes como cualquier hombre de a pie. Se menosprecian en silencio mientras bloggean a diestra y siniestra, criticas supuestamente constructivas cuando lo que realmente quieren es ser parte de una pose mas remunerada. Son tan auténticos como sus discursos.

¿Tú idea? No recuerdo…

No distorsiono tus ideas, lo que digo es verdad. Creo en mis ideales. Soy lo que mis principios dictan. Soy yo ¿Recuerdas?…El concursante inesperado a la hora del debate. El irremediable y terco idealista. Tienes que recordar. Como ese día en la universidad cuando me propusiste filmar ese documental sobre las pocas expectativas que tenía el estudiante promedio sobre el futuro. Yo con cámara en mano y tú con tu cuestionario. Fue entretenido el reportaje, con sus picardía incluida…

¿Te Contradices? ¿Me Contradigo? ¿Error…?

Si incluso te divertiste de forma desmesurada durante la edición, tenia de todo. El estudiante ignorante, El docente mediocre, Las agrupaciones inconformes, Los “educadores” frustrados, Los cachimbos esperanzados…Todo. Fluían plácidamente los planos y las secuencias duraban lo necesario. Se suponía era un intento de cambio. No soy un extraño. Soy yo… ¿Sí?

El impacto es profundo, pues estoy muerto.

Se desilusionaron demasiado. No encontraban consuelo inmediato y pensar en una superación personal a largo plazo era menos probable. Sus ojos habían cambiado drásticamente con la noticia. Tal vez tristeza, aunque nunca había visto a mi padre triste, esa escena resultaba demasiado inesperada, no supe cómo lidiar con tremendo acto de dolor. Sus lagrimas eran autenticas, su estremecimiento era creíble. Nada estaba impuesto. Todo se desmoronaba muy deprisa. El escenario cambio bruscamente. Mi madre estaba devastada. Sus ojos no expresaban nada. Que había sucedido que de repente me sentí muy aislado. Me sentí muy mal. ¿Fue algo más? ¿Pero que fue? Se supone les alegraría el día a mis padres. ¿Me decepcione de ellos? No. Había algo más en la habitación. Sus rostros eran tan inexpresivos como sus atuendos negros. Pareció que guardaban luto. Era demasiado. Me desespere y los abandone. Nunca más los he vuelto a ver. Aunque los extraño. El pensar en ellos me pone triste. Pues un nieto debería ser bienvenido.

La poesía distorsiona la realidad de forma desproporcionada.

Sobrepasando mis capacidades me recupere de la fuerte caída. El estupor era un cumplido para mí. El aislamiento era una especie de recriminación entre mis antiguos amigos. No está muerta les digo. Un apretón de manos y la promesa de una pronta visita es una patada en la entrepierna. Sentía que estaba interpretando un papel equivocado. Nada me confortaba. Ni mis padres llamando a la puerta o tus crueles intentos de distraerme de mi irremediable realidad. Sentir que los espacios se encojen es tremendo cuando tu secreto es divulgado como un teléfono malogrado.  Mientras, solo mientras. Su compañía resulta un constante acoso hacia mis espacios. Pero no importa. Igual la amo.

Así que mentías cuando jugábamos a ser felices

Me siento inútilmente desamparado cuando pienso en ella. Mi idea de los milagros cambio radicalmente. Y sus pecados son ahora míos. Pues la farsa se perpetuo durante mi ausencia. Éramos tan cercanos como unos adolescentes enamorados. “Se desmayo mientras su mujer moría en el hospital”. ¿Sería un rumor? No entienden nada.

La Soledad se hizo un estilo de vida y un dolor corroe mis entrañas.

Pareciese que pinto mi mente de un color agradable pero lo que realmente sucede es un mar de abrazos indeseados. Tal vez reaccione muy tarde y ya todos se fueron. Mientras el incendio se propaga muy de prisa. Aprenderás la lección decían. Sin llegar a un acuerdo con esos entrometidos comienzo a chacchar coca como mi madre fugitiva.

Si ella estuviese aquí les espantaría con su esplendida verborrea. Seriamos los dos de un lado a otro sin temor al que dirán. Seriamos unos modernos más, pero estaríamos juntos. Pues conozco su interior y ella comprende el mío.

Sobrevivo en silencio.

Sin embargo cuando mi verdugo perdono mis pecados me sentí milagrosamente descansado.

Corazón Bipolar

Una cancion perfecta lo de Cloud Nothings de su disco “Attack on Memory” de este año. Personalmente  me estremecio demasiado este disco. El mejor disco en lo que va de este 2012. Sinceramente me resulta imposible no morir una y otra vez cada vez que lo escucho.

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