Padre e hijo reflexionaban en torno a una silla vacía

No temas. Maldice tu devastadora circunstancia

Conteniendo un fuerte amor reprimido

Lamentaban los dos, el cruel destino compartido

Se miraban con un rencor sesgado atreves de los años

Atesorando sus añejos recuerdos. Decepcionan a sus vástagos

 

Saludos

Hijo, no me escupas al rostro, no reniegues tu apellido, y no te alejes de tu familia. Quiero decir, te extrañamos y necesitamos. Y solo con la práctica pude comprender ese temor que te tenía enjaulado en tus propias limitaciones. Pues como tu padre, deseo lo mejor para ti, y si hay algo de lo que me arrepiento es el no haberlo dicho más seguido. Siempre quise que seas alguien mejor que Yo. Una persona de bien, un hombre que nunca se arrodillaría ante nadie. Una persona digna de ser recordada por sus descendientes, un padre ejemplar y merecedor de confianza. Un hombre al digno de ser amado.

Mi padre fue un hombre desgraciado por su entorno, nunca pudo tener lo que realmente mereció, pues sus tormentos no se limitaban a simples contradicciones espirituales. Sudor y ardor. Era su rutina. Sin embargo, gracias a él, pude aprender el verdadero valor del trabajo humano. Y a gracias a eso, tu madre se enamoro de mí. Y una vez más, gracias a eso, te tuvimos a ti. Mi primogénito, mi heredero.

Pero nunca supe bien lo que significaba ser Yo, y aunque no siento vergüenza de mi, siento que la decepción que me provocas es más grande que el desprecio que sientes por mí. Y ese no es un discurso hecho para recibir aplausos. Es llorar en silencio y nada más. Aprendí de la necesidad, a no mostrar pena por las miserias ajenas, pues con mi propio dolor apenas podía lidiar, cuando joven, cuando adulto, las diferencias son apenas escasas. Entonces… ¿Porque soy tan inaccesible como mi padre? Es innegable que lo soy, pero también es innegable que me lo merezco. Y eso es mucho más de lo que puedes decir tú. Pues a tu edad, yo ya había aprendido mucho más de la vida de lo que tú reniegas de ella. Sucede hijo mío, que la vida es cruel, y si suena a cliché, es porque es cierto. Y si bien te dimos la vida que siempre deseamos tener, no supiste valorar lo más importante de todos esos dotes materiales con los cuales creciste, y es el hecho de saber ganar lo tuyo. Pues por encima de todo y de todos, estás tú y tus necesidades. Eres joven e impredecible, pero también eres ingenuo y despilfarrador. Sin embargo, eres mi fiel reflejo. Muy a mi pesar.

Como hombres de clase trabajadora como somos, hago bien en decirte que no te heredare nada, ni a tus hermanas. Pues si no aprendes por mí, lo harás por necesidad. Y créeme que lamento mucho decir esto. Se por parte de tus hermanas que no te encuentras bien de salud, te expreso entonces una vez más, mi ferviente deseo de tenerte de regreso.

El próximo año debería ser el año de tu graduación. Y me da mucha lástima saber que no estarás ahí, y del mismo modo que rompiste mi corazón. Sea pura rebeldía adolescente o ideales bien cimentados en tu personalidad, te recomiendo que desistas, pues el final para todos los soñadores es el mismo que el de todos. La sutil muerte en solitario y por demás, un funeral anónimo. Te extraño.

Aun recuerdo cuando eras niño. Un inquieto y  saludable niño. Tenías tantas preguntas, y yo no supe saber responder correctamente. Y creciste del mismo modo, aunque ahora lamento, haber aplacado tan egoístamente tus inquietudes y demás paciones. Pues se que es lo mejor para ti, y aun lo sé. Se por tu hermana, que cada vez que te visita, te niegas a responder las cartas que te envió. Haz caso a tu hermana. Pues no me fio de ese hospital mental, o psiquiátrico, o sanatorio, o como prefieran llamarlo. Sé muy bien que eres un hombre de voluntad fuerte, como yo. Y sé también que finges tu condición, solo para hacerme sufrir. No es lo mejor, ni lo más recomendable, pero aun así valoro tu esfuerzo. Hijo, mis deseos son sinceros. Pues te he perdonado hace ya mucho tiempo, así que no temas en volver. Tu madre y yo te esperamos.

Amo a tu madre, no lo dudes. Le fui infiel muchas veces, pero nunca la deje de amar, ¿Qué si mi forma de amar es retorcida? No tanto como tu saturado complejo de inferioridad, no tanto como tus ideas enfermizas y por demás deprimentes. Yo me hago viejo y tú te haces cada vez más joven, la adolescencia nos sirvió a los dos, yo encontré en mí, un destino lleno de satisfacción laboral a base de esfuerzos y sacrificios. Tú sin embargo, encontraste un discurso mediocre y de contenido vacio. Disfrútalo hijo mío. En familia, y en confianza.

PD: Te quiere tu Padre.

El Heredero Incomprendido

“Estimo Kiss” es la cancion numero dos del disco “Long Black Cars” de este año de los “The Wave Pictures”, un disco por demas recomendable. Abajo un rebelde – Tom Hardy – con mirada seria.

Advertisements