Repentinamente concluí, así como lo escuchas, que mi existencia, solo era un obstáculo para el desarrollo de otra existencia, de mayor valor y duración. Y aunque estuve deliberando esta idea un par de horas, no llego a una conclusión más convincente. ¿Si soy un cobarde? tal vez, no me da miedo aceptarlo, me da miedo vivir ignorándolo. Pues aunque muchas personas, ciertamente la gran mayoría, tienen miedo a morir, y lo más curioso es, morir repentinamente (como si no fuese obvio que la muerte es una etapa importante, sino la mas, de una vida) o peor aún, morir de causas naturales, resulta desagradable o incluso, dramático, pues morir de viejos es muy cansado. O por algún accidente, esto sin embargo es más agradable, no por el número de muertos por un accidente, y entiéndase a “morir por accidente” a cualquier tipo de muerte no consentida; Morir asesinado, Morir de alguna enfermada, Morir por un accidente de tráfico, o por resbalarte y caer por las gradas. Es esa la clase de muerte más aceptada, pues es fácil echar la culpa a los demás o a Dios o a algo en particular-incluso los genes y el destino cuentan-Y aunque no se trate de hipocresía colectiva-sarcasmo-se trata de una confabulación imperfecta, pues igual mueren.

Sin embargo es por todas esas razones que comienzo a crear una especie de hipótesis pesimista sobre la vida en pareja y demás. Dándole vueltas al asunto, concluí, al igual que aquella idea inicial, que nada de eso importa. Yo tengo miedo de vivir. Pues en una sociedad con tanta prisa, que es a la cual pertenezco, pues asumo que otras, a lo mucho, tienen más prisa. No hay tiempo para redefinir conceptos vitales, y menos aun, reconsiderarlos, o peor aún, asumirlos.

Vivir, Morir, dilemas innecesarios, pero hay de ti que desperdicies tu vida. Pues ya en el ocaso de nuestras vidas, solo los perdedores encuentran remordimientos en el pasado, todo esto condimentado sarcásticamente con valores morales de cuarta, puede llegar a tener cierto sentido. Mi abuelo vivió su vida como correspondía hacerlo en su tiempo. Y ciertamente no murió con mayores remordimientos para sí mismo, aun siendo yo su nieto mayor, no le conocí como él hubiera querido. El tuvo una vida dura, plagada de necesidades y auténticos tormentos, pero llego a anciano, y patriarca de una familia numerosa. Nunca lo había dicho, pero le estimo mucho, es inevitable sentirme identificado con Mariano. Y de algún modo siento que, fui hijo digno suyo. Y solo por medio de la confesión de nuestros pecados, podemos concebir siquiera la idea, de un perdón. Y esto sinceramente le llamo mala suerte. Mariano fue un héroe de su tiempo, yo un cobarde en el mío. Pero igual compartimos la misma sangre contaminada, es por esto que quiero creer, que la absolución, es solo otro nombre para morir decapitado. Morir olvidado.

Siendo este el último baile de la noche, aún tengo mucho que decir. Pero mis labios se entumecen y mi garganta se seca. Y a modo de inquietante transe, comienzo a sentir que no estoy donde debería. Muy raro, muy desubicado, demasiado perdido. Y esto me pone muy triste. Pero aun consiente, tengo que terminar de gesticular cumplidos. Es un asco. Pero así funciona, la vida, la muerte, todo lleno de pasión y con inevitables finales.

Eso que carece de explicación, es lo que necesito, no se trata de inspiración, no se trata de amor. Se escurre de mis manos, se mezcla en la atmosfera, tomando formas diversas. Al menos hablo con el corazón. O ¿Se tratara de una necesidad netamente imaginaria? o tal vez solo ¿Una jugarreta de mis sentidos? Aun así, no encontrar respuesta parece ser la consigna.

Crecí obediente y ahora, en mi irremediable adultez, creo que no hice mal. Y es ese sentimiento de equivocación ausente, deambulando entre mis memorias, lo que me perturba. Tal vez un discurso optimista, o solo poesía altruista. Pero todo eso es incienso en mis pulmones. Desencadena una serie de tribulaciones en mi cabeza; matemáticas, física, lenguas, música, poesía, literatura, arte, amistades, relaciones, depresión, felicidad, confusión. Mediocre aprendiz de hombre moderno, deberías morir por enfermo.

Perdóname si después de la lluvia de verborrea angelical, no hay un arco iris como postal. Clima desconcertante, porque me despiertas todos los días, esto es un llanto, esto es una reflexión, esto es insulto. Esto es lo que mato al nieto de Mariano. Una vez él descubrió su amor, se intoxique en odio.

El sudor parece nublar mi visión, y la baba discurriéndose de mi boca en mi pecho, hace que pierda la noción del miedo. Pues como una balada de guitarra inconclusa, me pregunto porque se acabo el tiempo, no importa, el arsénico ya está haciendo efecto.

Gesticular Cumplidos

Mas letras insignificantes-supuesta mente-para el benevolente lector de este blog de relatos. Abajo una canción muy significativa. My Bloody Valentine, remaste rizado este año. Abajo esta Lisbeth, mi heroína preferida hasta ahora-increíble lo que consigue Fincher-ya que muestra una actitud muy agradable.

Advertisements