Realmente estoy considerando el amarte un intenso dolor de muelas, además de una fuente inagotable de pensamientos inútiles y sin ninguna proyección, el comenzar a amarte, para mí,  desencadena una serie de desencuentros en mis ideas que no hacen nada más que atormentar mi cabeza. Tampoco soy capaz de lograr concluir una respuesta satisfactoria para esta circunstancia, el amor como se entiende ahora ya no es tan romántico como antes, y aunque suene a cliché pasado de vueltas, tengo que confrontar esa opción también, la de un romance aburrido e insatisfactorio para ambas partes, puedo parecer un derrotista por declarar todas estas ideas como futuros desenlaces aun cuando no tengo la certeza absoluta d que tendremos un romance, amorío, costumbrismo, o cualquier modo de sobrevivir juntos, claro está si antes no nos matamos el uno al otro. Sin embargo todos esos potenciales desenlaces parecen desvanecerse casi del todo cuando inevitablemente caigo cautivado por tu presencia, se supone que es puro y transparente, el amor y mi amor por ti, pero no lo es, pues cuando se supone que debo estar notoriamente embobado por ti, no lo estoy, y esto ya no me parece desalentador, ya no como antes, ahora es diferente, pues ya concluí que te amo, ¿Que hare al respecto? , No lo sé, ¿Qué harás tu al respecto? Ni idea, pero de algo si estoy seguro, y es que esto supone mucho peligro para nuestras monótonas vidas, plagadas de rutinas y supuestos malos hábitos, tú y tus vicios no me hacen bien, y yo, mi depresión, y mis tendencias antisociales te ponen muy nerviosa, una pareja nada saludable y para nada recomendable.

Sucedió de repente, sin previo aviso, como dicta las costumbres ancestrales-sarcasmo- respecto al “De cómo enamorarse y sobrevivir de forma exitosa”-mas sarcasmo- durante la celebración del día del trabajo, en medio de un pequeño compartir de oficinistas aburridos estabas tú, estrenando nuevo vestido – lo sé, porque presumías al respecto con tus pares femeninas-color rosa, un vestido un tanto infantil, que sin embargo hizo que brillaras como nunca antes, no sé si fue el hecho de verte en ese vestido razón única para mi inesperado cambio de ánimo, pues me puse repentinamente nostálgico, cómodamente nostálgico, recordando algunos momentos felices de mi infancia, como aquellos paseos por las distintas colinas que componían la maravillosa visión de campiña en la que me crie rodeado de mujeres que desfilaban todas como angelicales princesas en sus grandes planicies, iluminadas aun por su conservada inocencia en medio de gloriosos vestidos, mis bellos gorriones trigueños nunca significaron mas para mí. Si se trato de un momento de auto compasión asumido, ya está superado y perdonado, por falso o ingenuo que parezca. Sabes que soy incapaz de alejarme de tu rostro alegre y expresivo, pues me proporcionas felicidad entre gestos faciales bien definidos y ese aire hogareño que es lo único que me recuerda la cálida sensación de hogar. Son bien apreciados tus pecas en esas mejillas de tez trigueña, se trataba de un concepto de belleza que iba mas allá del ya desfasado cliché llamado modernidad, pues lo bonito lo es sin ser considerado sexy, y aun si se distorsionara dicho concepto, yo no me regia a cañones publicitarios o proporcionados de antemano por una sociedad por demás separatista, y si todos fallan, no me importaría menos.

Esto no va por lo reflexivo, tiendo mas a la subjetividad, inevitable pero agradable, pues el amor nunca lo fue, objetivo quiero decir. Pues así como los defectos no se pueden  disfrazar, las virtudes no se pueden publicitar, todos somos esclavos de nuestros hábitos, por ende yo ya te había condenado, y es porque te amo, el hecho de que tiendo a odiarte con facilidad, y solo por tus conductas que me son muy desagradables, mas aun cuando ya  supere esa etapa de timidez – así lo llaman mis hermanas- durante estas semanas, pues aun cuando hace exactamente esas semanas cuando apenas intercambiamos saludos de corte protocolar en la oficina, pues te he observado cuando sales de la oficina y cuando entras en ella, te sigo en Facebook y nunca me olvido de los “Me gusta” a todas esas pastillitas supuestamente confortantes que dejas entre tus publicaciones, nunca ignoro tus discursos bienintencionados para las distintas obras benéficas en las que estas involucrada, discursos a medio culminar, pues de entre toda esa verborrea innecesaria que conforman el común denominador de tus solemnes discursos que sueltas por la oficina, para de algún modo hacernos sentir culpables o como en aquella intervención de hace cinco semanas en mi departamento lo mencionaron “Ayudarme…”…esa fue la palabra que culmino para mi  aquella reunión o fallida confabulación como claramente lo fue, así como distorsionas todos tus discursos para salvar animales o alimentar a los pobres, o cuidar de algunos niños sin hogares, o el medio ambiente, entre tantos otros. Lo que inicialmente puede parecer pura obsesión física, no lo es cuando ni siquiera te he imaginado desnuda, considero esto como una fuerte señal de enamoramiento, en cambio te imagino rodeada de niños pequeños, todos igual de bellos o al menos lo suficiente para que hagan juego con tu obvia belleza, y confieso no estar seguro si tu belleza es considerada como tal por los demás, pero a mí me bastas con cabello lacio o ondulado, con buen humor o con uno perdido de los nervios, pues tus problemas comenzaron a ser los míos cuando comenzaste a comportarte como un siamesa conmigo, no estaba enamorado antes y solo tu pudiste hacer que lo esté. Son tus suaves labios y tus enternecedores ojos, todas metáforas seductoras y son carnales las fantasías ausentes en mis sueños y solo cuando estas tu conmigo pareces estar cómodamente entumecida, y yo ya no siento tanta melancolía en todos esos espacios vacios ya consumidos por vidas malgastadas y oportunidades desperdiciadas, pues mis vicios comenzaron a notarse en tu rostro como tus preocupaciones en mi cabeza.

Obseso o no, lo importante es hablar de ello y no callar, eso fue lo único valioso que aprendí de aquella intervención de mierda, porque cuando comienzas a suplantar personalidades inconexas a tu forma de ser, tiendes a llevar tus propias convicciones a destinos inciertos, pues como te sucedió a ti, también me paso a mí, todos tenemos algún registro depresivo en nuestro haber, tu lo superaste con full golosinas sabor a auto superación, yo en cambio lo supere con aislamiento, pude parecer contradictorio, pero no lo es, pues al cabo de cierto tiempo llegas a la conclusión de que nada es tan importante como seguir viviendo, sobre todo si eres un cobarde, y cuando aceptas tus defectos, puedes comenzar a criticar los defectos de los demás, suena al comentario de un hipócrita, y suena así porque lo es, pero eso no importa si aun prevaleces sobre tu propia condición, la de no llegar a consumir la mierda de otros, esa filosofía barata previamente manufacturada por terceros a los que no les importas lo mas mínimo, y por ende están todos esos daños colaterales, acondicionados como productos alternos de un mercado al que tampoco le importas, es eso que tanto daña, pero que tanto gusta, masoquismo visceral, sucede en las oficinas de los rascacielos hasta los ya no tan despreciados mercados terciarios, ya saben, todos necesitan una palmadita en la espalda. Ser positivos está bien, como toda droga funciona correctamente solo cuando el consumo es frecuente y en cuanto mas adictivo se sea mejor será el resultado, siempre respaldado por una receta médica obviamente-sarcasmo-en cambio lo tuyo fue puramente automedicación, pues no se de que otra manera explicar tu presencia en aquella intervención, sobre todo cuando apenas nos conocíamos, de todos esos rostros, reconocí los de mis hermanas, los de dos amigos, y el tuyo, fue ahí que reconocí a alguien tan jodido como yo, fue ahí cuando comencé a enamorarme, a eso se le llama caída libre inversa, flotar o simplemente dormir despierto, todo al revés, pues yo estoy jodido y tu también  lo estabas, solo que no querías aceptarlo, tu obsesión por ayudar desconocidos, o llegar al extremo de pretender adoptar a un niño solo porque te sientes sola, eso puede considerarse fácilmente un llamado de auxilio, quieras aceptarlo o no, sin embargo, fue también ahí cuando comencé a odiarte. No es difícil confundir el amor con el odio, pero aun sabiendo reconocer cualquiera de  esos dos extremos, pues crecimos rodeados por ellos durante toda nuestra vida, no siempre es conveniente aceptar el amor sin más y hacer a un lado la idea del odio como una necesidad natural del ser humano, nadie te dice que te ama tanto como te odia, pero puedes sospecharlo, pues cuando los romances llegan a su final, los sentimientos ocultos siempre salen a flote, y el odio es reconocido por todas esas parejas decepcionadas y defraudadas. Yo no lo oculte y no me arrepiento de haberlo hecho, pues justamente después de declarar mi odio hacia los presentes confabuladores en aquel cuarto deprimente, según tus propias palabras, comenzaste a quererme, si eras una masoquista empedernida no lo sabía entonces, pero la conexión fue inevitable, y así como no existen las metas bien trazadas, también existen la resonancia magnética en dos personas así como el mero rechazo físico, o rechazo mecánico, sucedió sin más y pasado todo este tiempo, solo podemos ser unos espectadores más. Rechazamos el papel protagonista y solo nos queda conformarnos con nuestro romance con tendencias suicidas, pero cautivador de todas las formas existentes.

De porque tengo tres hermanas de las cuales nadie había escuchado hablar, es simplemente la confirmación de mi deseo de privacidad, pues aunque pude comprender los rostros de sorpresa en todos los presentes en la oficina al día siguiente de la intervención, por la novedad, no puedo comprender la indignación, pues no encuentro razón justificable al de porque ofenderse por alguien que ni siquiera demostró cercanía, solo superficialmente con un par, pero ya hasta eso está mal visto, pues nunca oculte que siguieran vivas, solo dije que no estaban ya conmigo, que sin embargo puede prestarse a distintas interpretaciones, pero nunca la correcta. Lo decepcionante es que al parecer demostrar cierta cercanía pero sin crear lazos importantes es suficiente para los demás, bueno en parte es culpa mía, por ingenuo que parezca, nunca pensé que podrían ubicar toda esa información por internet, no te podrías imaginar mi sorpresa ese día, estaba yo ahí tendido sobre mi colchón en el suelo, un colchón que previamente había sido acompañado por una cama y por mas decorados, acompañado también de un televisor gigante, además de una pila de películas y libros, sin muebles, sin cocina, sin comida, sin nada, no había regresado al trabajo dos semanas, y si se pensó que había muerto fue, increíblemente, porque no entraba al facebook, ¿Genial no?, y no es que haya estado deprimido-tal vez- o algo por el estilo, no había drogas ni cerveza ni nada alcohólico, tampoco estaba desnutrido o ojeroso, tal vez un poco, pero nada más. Los ojos que me preocupaban en ese espacio de intervención fueron los tuyos, unos ojos obsesos, unos ojos heroicos en cierto modo, un modo retorcidamente gracioso, y solo cuando mis hermanas terminaron con sus reproches fue cuando tú comenzaste a hablar, fue durante ese mediocre discurso cuando te imagine como nuestra madre justiciera, icono publicitario del poder judicial, además de patria, cegada y armada, con millones de intenciones, pero sin ninguna resolución, no me sentí identificado contigo, te odie, como ya odiaba a mis hermanas, como ya ignoraba a mis amigos, claramente aburridos, pero también comencé a quererte, fuiste una especie de detonante, un detonante bastante inconstante, pero que estoy seguro esta por estallar.

Porque me enamoraría de una maniática de los productos de autoayuda y por demás fanática optimista, no lo sé, aparte de ese aire nostálgico y delicado que representa tu gentil belleza, particular belleza por cierto, no tengo nada más en común, solo ese cálido sentimiento de hogar que siento cuando estoy contigo, ahora que pasamos más tiempo del necesario, no puedo evitar analizar nuestra relación, que se supone solo es de amistad, de cómo dos desconocidos pasan a ser amigos, no lo sé, solo por esa preocupación innecesaria tuya y mi mal medida curiosidad e interés pueden conllevar a esta “obligada pero cómoda  amistad”, solo una semana fue necesaria para que me cuentes tu tormentoso pasado, una infancia feliz, una adolescencia intranquila y todo se arruina con una mala experiencia amorosa, solo se necesita de un cabron para arruinarte la vida, un aborto y un asunto de drogas estimulan tu tortuoso relato, y con el fluir de las tardes, acompañados el uno del otro por ciertas necesidades que aparentemente nunca sabremos explicar, todo ese tiempo compartido solo podía conllevar a desarrollar sentimientos demasiado confundidos pero entrelazados, gratamente compartidos. Que tu creas que me necesitas y el que yo crea que te amo, no quiere decir que yo te necesite o que tú me ames, eso es lo difícil en cuanto a nosotros, pues parece que acabare odiándote por todo lo que comienzas a representar para mi, o tu acabaras decepcionándote de ti misma y de lo ingenua y estúpida que puedes ser, al confundir necesidad con conformidad, pues tu conformismo traerá consecuencias inevitables, y lo único que deseo es poder estar aun contigo cuando eso suceda, siendo yo una consecuencia atormentada. Si compartiremos un mismo final no lo sé, pero de que quiero hacerlo, si y es por eso que comienzo a odiarme.

Previamente acondicionados se supone que nunca seriamos adecuados el uno para el otro, si no fuese porque me siento cómodo contigo a mi lado, y aun siendo todas las condiciones reciprocas entre nosotros, pues yo te amo y tú me necesitas, según declaraste textualmente, si no fuese porque te amo, solo por eso, y no sentiría la imperiosa necesidad de tu compañía, no con todas tus lecciones aprendidas, o tus frases prefabricadas, o tus buenos hábitos o, todos tus defectos en demasía, pues mi amor hacia ti no es incondicional, es un amor colindante al odio, intercambiamos papeles continuamente y no sentimos la necesidad de disculparnos por ello, tu sin embargo no te sientes bipolar, lo eres si, en un modo tragicómico decepcionante,  pero es cuando me siento con cierto aire melancólico, como todas las tardes después del trabajo, cuando tu sonrisa incondicional hacen de salvavidas para mi, eres terca e impertinente, yo soy poco tolerante y perturbadoramente oportuno, lo cual quiere decir que nos complementamos a medias, y como todas las cosas a medias se quedan allí, a medias, se supone que iremos a medias, no fue necesario insistir realmente pues mandaste a la mierda toda teoría sobre amor-odio que te haya confesado, y tu convicción solo hace que me preocupe ,por ti, por mi. Pues comienzo a sentir confusión en demasía cuando no estás, como si todo se hubiese tratado de una verborrea superficial auto masturbadora para satisfacer solo necesidades mías, ya me gustaría una hipótesis así, pero no lo es, pues este discurso esta por demás saturado, pues ser un oficinista mas, sin alma y sin haber consolidado alguna necesidad supuestamente necesaria, hace que me sienta desubicado, aun siendo consciente de lo innecesaria que son estas necesidades, vale decir; Matrimonio, Posición social, Posición laboral abierta a toda clase de aprobaciones de terceros, esa clase de necesidades que aun sintiéndolas ajenas, no puedes evitar sentir que pierdes lugar y eso es una tortura tanto para un adolescente como para un adulto.

Y yo ya me canse de las viñetas de contenido insuficientes e insatisfactorios, me canse de las canciones melancólicas al salir de la oficina, me canse de los rostros conocidos pero para nada familiares, me canse los reproches de familiares y de las confrontaciones de contenido vacio con los conocidos de turno, me canse de todas esas “experiencias de vida” que hacen de todo esto sea visto como un rabieta de algún inconforme-y mediocre-mas en el corporativo actual, pero sucede que gradualmente esa sensación de incomodidad permanente se fue aliviando cuando comenzaste a frecuentar mis espacios vacios, no se trataba del arco iris al final de una lluvia torrencial, o de la luz al final de un túnel, se trataba de una sonrisa incondicional, eso era suficiente y puede que aun lo sea, si no termino odiándote por representar todo lo que odio, y sobrevivir a todo esos tormentos con pura convicción, ciega convicción y mal enfocada, pero gratificante…quiero decir, ¿Puede haber algo más noble? Esa eres tú, una amalgama de defectos corrosivos y mortales, pero que soy yo si no una vida deliberadamente aislada y de voluntad condenada, una muerte lenta y dolorosa, pero aceptada y asumida, pues es porque el final de todos los caminos para todos los descarriados solo llevan a finales tristes y fáciles de olvidar, pues así de descarriados estamos. No sé si hacemos buena pareja, ni sé si podremos sobrevivir juntos, o si significaremos la correspondiente corrección, y por ende salvación de nuestras respectivas almas, almas bruscamente entrelazadas por el juego macabro de algún dios inconforme, satisfecho y sosegado por nuestras bajas pasiones, todo esto en una habitación cerrada.

Los discursos costumbristas nunca fueron recibidos gratamente por cualquier clase de público, desde el ignorante hasta el refinado, todo esto regido a estándares por demás subjetivos-obviamente-pero de eso se trato todo este tiempo, con mala gana y mala fama de por medio, nunca supieron ganarse un lugar entre los distintos discursos que ya abundan en las conciencias, y en las cabezas de los demás, algunos sin valor alguno, otros sin embargo con valores agregados, todos sin método pero con supuesta resolución, el mío sin embargo es pura catarsis involuntaria en una habitación oscura y sin ventilación, sobra decir lo que se puede obrar en medio de cuatro paredes y con una musa desgastada pero aun animada sobre tus hombros, con sus susurros alimentando tu imaginación, ella significa para mí lo que el veneno para la sangre, pero si se trata de un suicidio, será el más memorable y teatral posible que pueda montar algún grupo de improvisadores entusiastas, esa clase de final incomprendido pero satisfactorio que impacta en el espectador pero desconcierta a los críticos, ella es el guion y yo el actor. Pues solo cuando los sentimientos se fundan en verdadero odio se podrá forjar un autentico  amor.

Te amo

Arriba un relato que mas parece una verborrea incontrolada, ademas una cancion que realmente me ha gustado un monton, indie dicen, no importa, abajo una amiga, una enamorada, una amalgama…un algo.

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