No recuerdo cuando ni como inicio toda esta fiebre

Pero aun a medio camino hacia la muerte, y toda la eternidad que representa, siento un ligero calambre recorrer toda mi espalda, es una constante que mi cuerpo nunca termina de estremecerse.

De forma gradual y armonizada

Las princesas dejan caer sus faldas

Sus ojos sucios no despistaban su pasado contaminado

Decapitaban ingenuos

Todas ellas inspiraciones carnales.

Provocándome un cosquilleo de lo más agradable, gesticula una sonrisa y se desvanece en el aire toda sensación de placer por prematura e insuficiente que haya sido. Tratan de reconciliarse por sus propios medios, no logran nada, se debaten su amorío, y la indeseable conclusión no satisface al exigente espectador.

Dale un poco de amor

No rompas su corazón

Se presento en silencio mientras todos dormían y con mucha paciencia le rozo sus cálidas mejillas con sus ingratos labios. Compartían todos muy cómodos la cena en familia, compartían una atmosfera hogareña, nadie se disculpo por las molestias y nadie volvió a preguntar.

No puedo decir que es lo malo en mí y no puedo descifrarlo, necesito una convicción mas autentica, necesito espacios bienintencionados, necesito salir de aquí, necesito flotar. Inútiles suplicas y el condenado se carboniza mientras miles de voltios recorren su cuerpo, desde su cabeza, hecha un calabaza escalofriante, hasta los dedos de los pies, “Son cosquillas”, dice, “Solo eso”, dice, Todo lo que necesitas soy yo.

Joven de tierna sonrisa

Son tus tortuosas carisias

Son tus labios perfumados…definitivos y desesperados.

Pues es porque amo en silencio sin conservar la cordura, un hombre lleno y vacio a destiempo incondicional y heredero de padres criados por entidades hechas de furia. Se alimentan los hermanos de arsénico en polvo, regalo de los corruptos hijos del estado, beben los hermanos, beben azufre, mañana, tarde y noche…solo descansan el día de la madre, y sus enemigos son los míos.

Sin perdón ni compasión

Culpan y maldicen por sus desdichas

Por sus vidas malgastadas

Por sus pulmones intoxicados y todos sus suplicios acondicionados.

Y La noche nunca fue tan fría, cansado de vagabundear por todos esos vecindarios desconocidos termino por rendirse y emprender el camino de regreso a casa, el tenia un hogar cuando nació y aun muerto, espera tenerlo aun. Todo ese dolor color rosa le dejo agotado, proclamo su muerte en público durante las celebraciones del día del padre, “Me odio por ser como tu…. ”, Así fue cuando huyo para nunca volver, es patético verle caminar con la cabeza agachada y con ese rostro de inútil derrotado, pues le amo y lo hare aun después de muerto, no soy indigna de amar, pues él me devolvió la mirada innumerables veces y a mí me basta con aquel nómada sentimental. Solo él y ese vacío desaparecerá… ¿Verdad?

No lo sé, nunca lo supe.

Pero mis buenos deseos son bienintencionados y para nada egoístas, te lo juro sobre mi futura tumba, sabes que mi epitafio es el tuyo, aun cuando se me acaben todas las ideas, este amor no correspondido terminara reclamando justicia, amas a un hombre muerto, un poeta fracasado que nunca pudo imitar correctamente a un bohemio y nunca pudo ser celebre en vida, le odio, pero te amo. Todas esas lecciones supuestamente aprendidas en medio de todo ese veneno intravenoso marchito tu encanto y carisma, no eres la misma de ayer y no serás mi amor platónico mañana, pero hoy te amo con locura, sabes que los triángulos amorosos terminan aburriendo al lector y aun así te dejas conmover por los desvaríos de ese mediocre autor. Te perdonaría por todo este dolor que provocas en mí, pero no puedo, pues aun no termino con la caza de las hadas de invierno en tu dedicada cordillera andina. Se me acaban los adjetivos, pero aun susurro tu nombre, no olvides.

Tres individuos contemporáneos se aman y se odian.

Sacrifican sus edades y resuelven sus paradojas

Se desvisten de sus disfraces

Sacuden sus insatisfactorias condiciones humanas….Son todas princesas

El Amor y sus consecuencias….es demasiado.

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