Vendí mi alma por segunda vez y aunque aun puedo conservar mi nombre, no tengo la seguridad de que este estado “levitante placentero” sea permanente, pues las clausulas del contrato son muy especificas respecto a cualquier infracción de la misma, y aun extraño a Karla y sus prisas para con todo y odiándolo todo, sus lentos besos-paprika mental para el nostálgico narrador-y sus suaves acometidas sexuales celebran orgias placenteras cual precoz adolescente, cierro los ojos y el striptease se apodera del encierro atmosférico del cual soy preso.

Vendí mi alma por segunda vez y a nadie parece importarle, ni mis madres-todas contemporáneas-ni mi padre-omnipresente-pestañean con la noticia, solo mi hijastras depresivas levantan la cabeza y con ojos prejuiciados parecen señalar-juzgar-mi existencia como padrastro, como ser humano.

Infantes uniformados me dan el pésame y el peso de la resaca se aligera sutilmente con la noticia, “Estas Muerto” y sus pequeñas lágrimas consuelan mi fragmentado corazón, cogo mi sombrero mágico del mueble atesórante de las vajillas de porcelana de mis amables antepasados, Ojos cerrados y mis sueños son aun más extraños.

Mi familia guarda luto educadamente, sin caer en exageraciones ni errores, las lagrimas resbalan delicadamente sobre el rostro de mi madre y sus ojos rojos parecen verme aun después de cerrado el capítulo, mis hermanos pequeños no lucen tan animados como de costumbre, parece ser que el triste ambiente les ha atrapado a ellos también y aunque el ritmo cardiaco no es acelerado, se siente el impacto en el ímpetu de mi padre.

Con todo esto y yo aun curioso y reticente a irme al país de las maravillas, una mujer de aproximadamente mi edad y con rasgos faciales muy-demasiado-parecidos a los míos, me sugiere al oído muy lentamente “Vamos a jugar” y mi cuerpo se libera de las ataduras de las cuales era preso cuando mi mente imperaba en mi, deslizan pasiones en mi y sus labios ya se apoderaron de los míos, fragancia romántica carnal, me matas y las vírgenes celebran, rocknrolleras todas ellas.

Track 05 Y la banda sonora entra a su clímax y la virgen a mi lado, emulando a la muerte mía dice “Es hora de irnos Karla” y ahora ya no puedo pensar, la despedida fue rápida y gentil, pues mi cuerpo ya no puede resistir.

Arriba una cancion del disco “Electric Warrior” de T Rex, del cual estoy muy enganchado ultimamente. Abajo una imagen de Charles Bukoswki, el primer libro que leo de este hombre me ha resultado de lo mas placentero, sin animos de joder ni fanfarronear crea un personaje de lo mas interesante, “Nick Belane es Pulp”-Ese es el libro de cual hablo-una novela negrisima, de todas formas no puedo imaginar a Nick sin otro rostro mas que el de su creador.

Advertisements