Para  Johnny resultaba poco o nada alentador el tener que ir vestido de gala-como dicta la ocasión-a la cena que ofrecía la señora Carolina Gutiérrez de Cervantes, además de ser lo que más odia, existe algo que el odia aun mas y es el estar a segundos de introducirse en el mundo de la etiqueta social y dicho de otra forma, aguantar una cena de lo mas tediosa o eso era algo así lo que esperaba de esta cena actualmente, se dispuso a bajar por las gradas, revestidas con un tapiz de un color que no supo reconocer, más bien reconoció que era muy distinto al de su casa, pues este tenía grabados ligeramente acondicionados para no distraer la atención del color muy al borde del revestimiento,  una vez abajo, se disculpo por la ligera tardanza con La señora Carolina Gutiérrez de Cervantes, su tía lejana, y los demás presentes, dos primos lejanos y unos tíos suyos, también lejanos y una chica que casi ya era mujer, según él lo entendía y todo lo que le había enseñado Carlos, se sentó resignado a soportar las siguientes horas entre habladurías y chismes, por no decir lo molesto que le resultaba tener que escuchar a su primo Marcos hablar de estudios y postgrados y cursos y demás estudios que se supone es necesario llevar para estar sentado en aquella mesa, sin embargo no todo iba a ser tedioso pues la chica que orgullosamente presento su Tía Carolina no era otra que su nieta directa y Johnny no había conocido antes algún familiar directo de su Tía, salvo su madre que fue una vez su sobrina directa, de todos modos, el se percato de algo en particular sobre aquella chica, y no era sus hermosos ojos color pardo, ni su bella sonrisa al besar Johnny su mano-como es costumbre en su familia-fue más bien el collar que colgaba de su cuello, no era una cruz, ni un santo cualquiera, era Santa Teresa de Jesús Jornet, el mismo llevaba una insignia con su rostro en su pulsera derecha, casi toda la cena Johnny se la paso mirando a Marla y compartir un par de conversaciones cortas, el resto fue aguantar a sus primos, tíos y peor aun a su Tía Carolina, la cual no despertaba ni un solo síntoma de cariño en el, puesto que casi no la conocía, salvo por recuerdos borrosos y nada gratos de su infancia, tales como el ser regañado por su mala conducta en la mesa o por sus bajas calificaciones en el colegio , pero en el pequeño Johnny de sus recuerdos de infante, su tía representaba apenas una figura de cariño o añoranza, sin embargo ella imponía una figura de respeto en el, cada vez que se hablaba con ella a solas o con sus demás hermanos, siendo esto último lo que más recuerda de ella, cuando después de regañarlos a él y su hermano por sus flojos resultados en el colegio y felicitar e inclusive hasta mimar a su hermana mayor, por será la alumna más destacada de su clase, además de llevar clases extracurriculares y tocar el maldito piano, lo siguiente que correspondía era dejarla a solas con su padre y su madre para que hablaran en privado, cada vez que hacían esto, siempre iban al jardín junto al modesto estudio donde habían hablado anteriormente, los tres juntos se apoyaban en el suelo para escuchar por la ventana la conversación que se estaba realizando, alimentados por la curiosidad nada les podía impedir enterase de lo que ocurría allí y como resultado casi siempre se le escuchaba a su Tía Carolina reprocharle a su padre por la conducta y resultados académicos de los dos hermanos y de igual forma casi siempre felicitaba a su madre por las buenas calificaciones y modales de Clara-la hermana mayor-resultaba muy arbitraria la señora Carolina Gutiérrez de Cervantes, pues la madre de los tres hermanos era descendiente suya-le gustaba hablar así-pues era su sobrina directa, lo cual resulta muy conveniente al momento de criticar la educación y orígenes del esposo de su “sobrina directa”, haciendo hincapié en lo inculto que era su padre  frases prefabricadas para la ocasión como “de tal palo tal astilla” y lo aplicaba a los distintos contextos en los que se explayaba durante esa conversación. Lo que seguía después era la correspondiente cena familiar, casi siempre era una cena moderada y sin lujos ni pretensiones, pero cada vez que su Tía Carolina estaba en su mesa como visita, sacaban los cubiertos, vasijas y demás artículos, todos nuevos, de alguna forma Johnny entendió que el fin de aquella cena era dar una buena impresión a su Tía Carolina antes de su partida del día siguiente, pues Carolina Gutiérrez de Cervantes nunca permanecía más de un día o máximo dos en el mismo lugar, pues tenía otras “visitas” que hacer y esa era la permanente en la cabeza del pequeño Johnny, durante la cena sobra decir, que lo único en lo que prestaba realmente interés era en presumir de sus otros sobrinos con mejores calificaciones y prospectos de vida, aunque siempre resaltaba a Clara como su favorita de entre todas sus sobrinas, antes de irse su Tía siempre les dejaba un regalo a los tres hermanos y siempre eran tres libros diferentes para cada uno, su hermana Clara casi siempre recibía un libro académico, ya sea de ciencias geográficas o ciencias humanas, llámese biología o anatomía, en cambio a su hermano Juan siempre le caían libros sobre autos, pues ya había informado a su Tía sobre su interés por los automóviles y como era de esperar su Tía Carolina esperaba en él un ingeniero y siempre lo dejaba claro con esta frase al darle el libro o catalogo de automóviles en su mano al pequeño Juan y era “Estudia mi Juan y serás mi ingeniero favorito,”, finalizando con una sonrisa, pues Juan tenía apenas ocho años y todo un futuro por delante, finalmente a Johnny le tocaban libros de literatura, su Tía ya había advertido sobre el interés de su sobrino por las historias cortas y de toda índole, lo cual alegraba a su Tía en cierto modo, pues notaba que el pequeño Johnny no se encasillaba en alguna corriente literaria en particular, como si lo hacían sus otros sobrinos, claro que ellos eran mejores estudiantes que él, pero ella pretendía olvidarlo por ese momento en el que le daba su regalo anual, y de igual modo que lo hacía con su hermano, le dejaba un mensaje a Johnny y era; “Johnny está bien leer, me da mucho gusto, pero esto no tiene que ser excusa al momento de estudiar, ¿de acuerdo?” y el siempre asentía.

La última vez que su Tía Carolina los visito fue el mismo año morir el padre de Johnny, su padre había muerto de un paro cardiaco, el no entendía que significaba eso y le pregunto a su hermana como última salida, pues su madre se encontraba hundida en una interminable depresión en su habitación, “Su corazón se detuvo y no volvió a latir mas, lo más probable es que se haya asfixiado, por eso lo encontramos en el suelo babeando….no lo volveré a decir nunca más, ¿De acuerdo?”,fueron la única aclaración que su Clara le dio, entre sollozos ella trato de ser lo más detallista posible, lo había practicado una y otra vez en su cabeza para decirle a sus dos hermanos pequeños, Juan de diez años no entendería rápidamente pero Johnny tenia doce años, así que fue el primero al que contesto sus preguntas, Johnny sin embargo nunca olvidara aquel rostro lleno de tristeza que traía su  hermana mayor al momento de explicarle porque su padre no volvería a su casa, aunque ella aparentaba serenidad, el sabia que por dentro ella había lloraba, sus ojos rojos la delataban, las pocas lagrimas que resbalaron por sus dos mejillas entre pecas y tristeza, fue capturado y encapsulado en la retina de Johnny, su hermana, Clara estaba en plena adolescencia con dieciocho años y ella sin una madre que la guiara, pues su madre se encontraba internada en un centro de rehabilitación para alcohólicas, fue inevitable para ella terminar descuidando sus estudios y por ultimo su vida social y emocional, solo fue necesario medio año para que su Tía Carolina interviniese, pues Clara la hija y hermana correcta saliese a fiestas sin autorización de su Tía y por ultimo caer en drogadicción, esto fue horrible para Johnny, pues él fue el que encontró la evidencia en el dormitorio de su hermana y le pregunto que era a la criada que su Tía Carolina había mandado a cuidar de ellos, la noticia corrió como pólvora y en menos de dos días, Carolina Gutiérrez de Cervantes se encontró en su casa para tomar medidas correctivas, que lejos de corregir, lastimaron a Johnny, pues nunca más volvió a ver a su familia completa.

Clara siempre solía recogerles del colegio, pues no contaban con chofer ni ama de llaves y mucho menos una criada en la casa, casi todas las actividades de aseo-y otros que corresponden al mantenimiento de una casa-corrían por cuenta de su madre y su hermana, de este modo contando con el permiso de su padre, ella les recogía de sus respectivos colegios a Juan y Johnny, a la escuela primaria y después a la escuela secundaria era su ruta al salir de su escuela para y solo mujeres, es por eso que ver a su hermana fuera de control, significo el detonante para que la confusión imperara en la mente de Johnny, hasta el día de hoy el no parece tener nada claro y aunque haya navegado a la deriva todo este tiempo, el siempre extrañara a su hermana, la de sus recuerdos, aquella Clara que siempre le contaba un cuento de terror o suspenso cada vez que él tenía miedo y no podía dormir, aquella hermana mayor que les compraba un helado a él y su hermano a la salida del colegio aun estando prohibido por sus padres, ella que le conto porque amanecía húmeda su entrepierna y aun mas importante, el nunca olvidara a la Clara que le conto el motivo por el cual había encontrado a su padre tirado en el suelo y no respondía a sus llantos, porque Johnny fue el que encontró el cadáver de su padre cuando llegó antes de lo esperado de la escuela, fue un día viernes, fin de semana que no pudo iniciar y terminar del mejor modo posible para Johnny, casi llegado el medio día, el director de la escuela se vio obligado a dejarlos ir a sus casas, a los alumnos del segundo de secundaria, grado en el que se encontraba Johnny, pues su profesora había faltado por enfermedad o alguna otra cosa, fue así que Johnny se junto con Rodrigo, un amigo suyo que viva cerca de su casa, para regresar juntos, el temeroso de Rodrigo no mostro iniciativa ni voluntad, pues insistía en esperar a su chofer, pero Johnny le dijo haber memorizado la ruta de regreso, siendo la primera la primera empresa en la que se metía Johnny, no pudo estar más entusiasmado y junto a su colega emprendieron una serie de pequeñas aventuras entre el lago y el bosque, enfrentarse a los perros callejeros y escapar del dueño de frutal de manzanas significo mucho para Johnny…pero esa aventura corresponde a otra historia y otro momento.

Lo intenso y agitado que sintió su corazón latir, le recordó el modo en el que se había sentido al haberse enfrentado a esa jauría de perros callejeros previamente, pero distraerse por un segundo no evito que se desesperara, pues su padre no parecía responder a sus llantos ni a sus golpes, fue tanto el agotamiento que al cabo de media hora, Johnny acabo por caer dormido junto a su padre. Ver a los dos tirados sobre la alfombra fue suficiente para que su madre se desmallase y para que Clara entrase en pánico, si no fuese por el profesor allí presente-tutor de Clara-no habrían encontrado una pronta respuesta a semejante suceso, lo siguiente que recuerda Johnny es ser despertado por aquel hombre y ser abrigado por su hermana y acostado en el cuarto de sus padres-en el segundo piso-junto con su hermano que era presa del sueño ya mucho rato, ver por la ventana aquella escena en la que una ambulancia se llevaba a su padre y a su madre irse junto con aquel hombre en una patrulla policial, fue suficiente para confundirlo y Johnny no trato de entender, pues su iniciativa de preguntar a su hermana lo que había sucedido se vio frustrada por el estado emocional de su hermana, lloraba y Johnny se limito a leer un cuento de Ambroce Bierce sobre la cama de sus padres junto a su hermano menor.

Su Tía Carolina llegó a la conclusión de que los tres hermanos deberían ser separados, pues ella no estaba dispuesta a criarlos en su casa por dios sabe cuánto tiempo seria el que tardase su sobrina en recuperarse de su adicción por la bebida y otras mas, así que debía de enviar a cada uno de los hermanos donde alguna sobrina que no tuviese hijos o no pudiese, o en el peor de los casos con una que no tuviese muchos hijos, esta por demás decir que Carolina Gutiérrez de Cervantes tiene una vasta familia, un árbol genealógico de lo mas envidiable e intimidante, de este modo su hermano Juan fue enviado a Europa, para ser más exactos España-Zaragoza-y su hermana Clara fue a Escocia, para su Tía saber donde enviar a Johnny fue un dolor de cabeza, pues no encontraba un lugar propicio, pues Carolina Gutiérrez no era un mujer cruel, no iba a enviar a su sobrino a cualquier lugar y fue justamente esa preocupación la que le llevo a la conclusión final y era que Johnny debería vivir solo, pero antes de eso debía enviar un tutor de confianza, de igual modo a una criada y un chofer, fue una decisión difícil para Carolina Gutiérrez de Cervantes, pues no estaba bien visto, pero no encontró otra alternativa, además ella se consolaba a sí misma, pues había enviado a tres personas de confianza.

Se despidió de Clara entre lagrimas y de Juan con un fuerte abrazo, todo sucedió durante un día, fue en la tarde cuando se alejo de su hermana y su hermano, su Tía Carolina estuvo con el aquella fatídica tarde, se fue junto con Juan y Clara en un auto, no sin antes dejarle un último mensaje para que el pequeño Johnny tratase de asimilar y era una frase tan corta como real, su primera lección de porque esta solo hasta ahora y era muy simple “Johnny ya nadie se puede ocupar de ti, así que tienes que aprender rápido a cuidarte solo”, en ese momento Johnny no entendió el significado de aquella cortesía de su Tía Carolina, pero con el tiempo lo fue asumiendo como tarea hasta entender el significado, no en su cabeza, más bien en su cuerpo y alma.

La noche anterior a la llegada de Carlos Sarmiento, siendo este el primero en llegar, fue muy rápida para Johnny, pues no fue presa del miedo ni la soledad, no tuvo tiempo para eso pues se acompaño de su amigo favorito, Ambroce, juntos conversaron largo rato antes de Johnny cayese, en la mañana y estando Johnny ya despierto se entretuvo escuchando la radio a baterías en el patio, fue divertido para él pues siempre estuvo prohibido utilizarlo sin permiso, encontró en el rocknroll que pasaba la emisora radial una buena salida para matar el hambre que lo embargaba, pues previamente había intentado prepararse el desayuno y no había tenido éxito, extraño a su madre hartamente pues era ella la que siempre se encargaba del desayuno, pero la nostalgia fue breve en Johnny pues la música que escuchaba-rocknroll-no se parecía en nada a lo que su Tía Carolina tachaba de ruido, al poco rato de dejar la cocina hecha un desastre tocaron el timbre de la casa y llamaron por el portón, Johnny pregunto quien era por la pequeña rendija del portón del jardín y cochera, Johnny entonces decidió interrogar al visitante por aquella rendija con un par de preguntas, solo tres pero concisas, había sido advertido ya por su hermana, las preguntas adecuadas estaban ya grabadas en su memoria para cuando Carlos llego a su vida, además de contar con las tres fotografías de sus próximas visitas-así lo entendía el por el momento-con sus respectivos nombres al reverso de las fotografías, que habían sido entregadas por su Tía Carolina el día anterior;

–        ¿Quién eres? – pregunto Johnny parado sobre un banquillo y tratando de ver el rostro de aquel hombre

–        Soy Carlos

–        Nombre y apellido completo por favor – replico Johnny con fuerza y seguridad, cuando confirmo que su rostro correspondía al de la fotografía en sus manos.

–        Ah…Debes ser Johnny, ¿verdad?, ok, Carlos Sarmiento Peralta presentándose a sus servicios, ja ja ja- concluyo entre carcajadas

–        Está bien, voy a abrir el portón, pero después tienes que mostrarme tu D.N.I…Carlos.

Dudo si debería tutearle o no, pero lo hizo de igual modo, la primera impresión que tubo de él fue la extremada confianza que le impregnaba Carlos en él, una vez dentro del jardín y con el portón abierto, Johnny noto un auto estacionado afuera y enfrente del portón, era uno muy parecido a los de  la sección de “autos de servicio/choferes” del álbum de fotografías de Juan, además era exactamente igual al auto que estuvo el día anterior en su casa para llevarse a sus hermanos junto con su Tía Carolina, así que ya tenía una idea de quién era Carlos, pero aun no sabía el porqué de su visita, lo cual fue aclarado inmediatamente por Carlos, después de informarle que era su chofer e iba a vivir en su casa, necesitaba ingresar el coche a la propiedad-así de formal inicio su amistad-a lo cual Johnny accedió, después de agarrar confianza con Johnny, Carlos le acompaño a la cocina y preparo un rápido desayuno y se divirtieron un buen rato con la radio y escuchando rock and roll, siendo esto un descubrimiento previo por parte de Johnny, no dudo en presumir con Carlos y este se divirtió con él, soltó unas carcajadas muy cómicas cuando Carlos imito la guitarra con una escoba, al ser aproximadamente las doce del día, medio día, llego otra visita, sin embargo no fue tan atemorizante para Johnny, pues Carlos le acompaño y juntos corroboraron su autenticidad, se trataba de Maribel, la que se suponía iba a desempeñarse como criada del hogar o ama de casa por decirlo, pues la casa carecía de una matriarca y/o patriarca, eran Johnny nada mas, siendo la última en llegar aquel día.

Maribel despertó un interés inmediato en Johnny, pues ella no era muy amigable, era más bien callada y reservada, con lo cual Carlos se divertía, ella tenia casi la edad de su hermana, tal vez más, pero lo que quedo claro en Johnny fue el hecho de que no aparentaba los veinte años de su D.N.I, pero con el tiempo Johnny lo acepto, pues después de agarrar confianza, ella le conto como se burlaban en la escuela por su rostro siempre más joven que el que debería aparentar, y aunque no eran traumas los que tenia, eran remordimientos, con ella Johnny conoció el dolor que pueden llegar a sentir las mujeres al ser traicionadas por los hombres, además del abandono y  demás cicatrices, Johnny comenzó a rezar y pedir por su familia y sobre todo por su hermana, por Clara, pues él se imaginaba que ella pasaba por aquellos desencuentros amorosos, que le había descubierto en Maribel, encontrando en Santa Teresa de Jesús Jornet una amiga que nunca le respondía pero que siempre la escuchaba, la misma patrona que Maribel le enseño como orarle, además del  rosario y demás actividades eclesiásticas a las que ella le acompañaba casi siempre, los domingos y al despertar y dormir. De este modo Maribel se convirtió en la figura materna que extrañaba y supo apreciarlo.

La última persona en llegar y que completarían su familia de repuesto, como le gustaba titularlos, fue Roberto Pajares, este sería su tutor a partir de aquel entonces y resulto un hombre por demás molesto, pues siempre le exigió la mayor de las disciplinas posibles a Johnny, además de modales y etiqueta, que eran exigidas por su Tía Carolina, responsable del currículo al que debía regirse Roberto y responsable también de Johnny desde aquel día hasta la actualidad, pero Johnny no agarro ni un ápice de cariño con Roberto, aunque este haya significado un aumento en el nivel de sus calificaciones y responsabilidades, pues además de reservado era muy molesto y punzante, solo Carlos y Maribel significaban un alivio para él, pues salían y se divertían, a veces incluso a expensas del tal Pajares.

Pasaron nueve años entre malos momentos y buenos momentos, siendo los últimos los que imperaron la memoria de Johnny, entre todas las cartas que recibía y mandaba a su Tía y hermanos, noto que fue poco a poco como él fue perdiendo cariño por sus dos hermanos y lamentaba que posiblemente sucedía lo mismo con ellos para con él, sin embargo esto no le amargaba la vida, pues tenía a Carlos y Maribel, que prácticamente habían cuidado de el durante la última mitad de su vida, Johnny ahora con diesi nueve años próximo a los veinte-como siempre respondía cuando preguntaban por su edad-era el alumno más destacado de su clase, además del supuestamente más misterioso, los profesores le tacharon de introvertido y antisocial y sus compañeros de clases no dudaron en aceptar tal etiqueta, no tenía amigos cercanos, pero no le incomodaba ni inquietaba, tenía sus salidas a la ciudad con chofer y sin tutor que le moleste, pues Roberto había sido despedido por su Tía Carolina un año antes al percatarse de que había intentado seducir-violar seria más apropiado-a Maribel y despertando un hambre de violencia que no tenía precedentes en Johnny, le obligo a largarse de su casa y su Tía Carolina, enemiga declarada de los escándalos le apoyo, siendo Johnny un alumno destacado y siendo esto casi lo que más imperaba en el momento de tomar decisiones en su Tía Carolina, le permitió vivir sin tutor, pues ya tenía la mayoría de edad y era autosuficiente, aunque no económicamente, pues dependía de su Tía Carolina, esto nunca fue obstáculo para el al momento de divertirse en la ciudad, de Bares y conciertos de Jazz y el poco rock and roll que encontraba en las calles, se pasaba los fines de semana entre disfraces de bohemio y Casanova, además cuando Johnny sentía ganas de quedarse más tiempo del permitido siempre existía la excusa de quedarse en casa de su enamorada, una chica que también había sido aprobada por su Tía Carolina con anterioridad, obviamente con la supervisión de los padres de Carmencita-como le gustaba llamarle-Aunque Johnny no estaba enamorado de la señorita Carmen Zegarra de Piérola, se divertía con ella y ella con él, pues habían encontrado una amistad nueva, y a Carmencita le encantaba hacer nuevas amistades y a Johnny le bastaba verle una vez al día, aunque él sabía que no seria para siempre, era interesante y nuevo para el descubrir cómo funcionaba todo ese rollo de “salir formalmente”,  todo fue muy intenso el fin de semana antes de recibir aquella carta que le informaba-ordenaba-visitar a su Tía Carolina a la capital, asistirían unos primos suyos y otros tíos, obviamente él no estaba entusiasmado, así que la noche anterior al viaje fue de lo mas incomoda para Johnny.

Al finalizar la dichosa cena, solo tenía un pensamiento en su cabeza, para ser más exactos era un nombre el que retumbaba y retumbaba en su cabeza, inquietándole su estadía en el cuarto de huéspedes y era le de Marla, recostado y con los audífonos puestos solo podía concentrarse en recordar la cena de la que había sido prácticamente un espectador, el lo creía así, pues había sido el espectador numero uno de la mujer más hermosa que había visto en su vida, salvo su madre, la mujer que él antes de Marla consideraba la más hermosa, sin embargo el que ahora este ella demacrada por los medicamentos del hospital-centro de rehabilitación para mujeres-además del alcoholismo que la consumió, había marchito el recuerdo que Johnny guardaba en su interior de su progenitora, siendo ahora remplazado por la bella sonrisa que Marla le regalo antes despedirse e irse a dormir, una sonrisa que no se malogro ni por la presencia de su Tía Carolina ni por los malos momentos que Marcos y Sebastián-sus dos primos-le hicieron pasar al momento de restregarle sus credenciales académicas por encima de su ligero puesto uno en su clase, pero eso no le importo pues estaba entretenido con Marla y su sonrisa.

El descubrimiento más relevante durante la cena fue Marla y el más obvio fue el que su Tía Carolina había envejecido demasiado, ahora parecía que hacía gala de sus arrugas, ella era una mujer robusta sin llegar a la obesidad, pero ahora más vieja que nunca el no sintió aquel miedo de cuando era un niño, más bien noto a una mujer adulta de lo mas habladora y molesta, el otro descubrimiento, aunque este haya sido más obvio que los anteriores, incluso del hecho de envejecer, es el que su primo Marcos sea el palurdo que tenía en sus recuerdos, un presumido y arrogante, de igual modo Sebastián, que parecía una imitación mediocre de su hermano Marcos.

Marla era nieta directa de su Tía Carolina, de este modo había conservado el mismo apellido que ella, valiéndose de que modos habría mezclado la sangre para que así fuese, enfermaba a Johnny, Marla Gutiérrez de Cervantes, ese era su nombre completo, pero el preferiría solo Marla, ella además de despertar las hormonas de Johnny significaba un misterio para él, pues habían compartido un par de conversaciones breves sobre música, Johnny agradeció haber conocido a Carlos, pues él le inculco el gusto por Jazz y el rocknroll, géneros musicales que también gustaban a Marla y esto le ayudo a entretenerse. Al día siguiente de la cena, se juntaron ellos dos con sus dos primos Marcos y Sebastián, eran todos primos, salvo aquellos dos hermanos y fueron hacia la piscina de la mansión de su Tía Carolina, siendo Marla la anfitriona, no encontraba cómodo ni animado guiarlos, sobre todo a Marcos, pues Johnny noto que no se llevaban bien y noto a Marcos alejado del agua leyendo un libro, “ciencias seguro”, pensó Johnny y soltó una sonrisa burlona, pero eso no impidió que se acercase a él para conversar, pues le intrigaba saber cuál era la razón de la poca simpatía que despertaba en Marla, le pregunto por qué no nadaba y este le respondió que no sabía nadar y noto inmediatamente que la molestia que ayer compartía durante la cena era mutua se alejo, justo cuando se iba a meter otra vez en la piscina se percato que Marla tampoco nadaba , ella sin embargo se encontraba escuchando música con sus audífonos, Johnny dudo si acercarse e improvisar una conversación, pero recordó en ese instante el consejo numero uno de Carlos, “Las mujeres admiran la seguridad en los hombres” y no dudo mas. Muy cohibida, Marla se encontraba con traje de baño igualmente pero con lentes de sol, Johnny se acerco de todos modos y comenzó, preguntando por qué no se lanzaba a la piscina, obteniendo como respuesta, su pocas ganas por nadar y además  Marcos se le acercaría intentado conversar y ella tendría que enseñarle a nadar o al menos intentar y demás, por insistencia de su abuela, de este modo encontró Johnny otro interés en común, la antipatía hacia Marcos por parte de los dos;

–        ¿También te molesta, porque?

–        Presume demasiado su superioridad académica-y lo dice entre risas e imitando la vos ronca de Marcos-además ya se había insinuado conmigo.

–        A que te refieres, ¿Que sucedió?

–        El año pasado quiso que fuese su novia y le rechace, por eso trata de quedar por encima de mi cada vez que esta mi abuela, ¿Me entiendes?

–        Si…jajaja-le responde entre risas también- me imagino cómo se habrá puesto

–        Aunque no haya servido de nada, fue divertido

–        ¿Qué quieres decir con eso?

–        Mi abuela acordó con sus padres nuestra boda y todo eso….-lo dice muy disgustada

–        ¿Y porque no dijo nada durante la cena?

–        Se supone que será una fiesta para el próximo año durante la fiesta de año nuevo, la que da todos los años

–        ¿Cuál fiesta?

–        ¿Qué?…tu no vienes seguido verdad…jajaja

Despues de aquella carcajada Marla le conto a Johnny cómo funcionaba la Tía de Johnny, le conto sobre sus ganas de presumir en la “alta sociedad” sobre sus sobrinos destacados y demás rollos y después Johnny le conto como era su vida con Carlos y Maribel y de alguna forma se hicieron amigos durante aquel día y consiguiente tarde, de algún modo ambos se sintieron cómodos juntos, esa comodidad adictiva que Johnny añoraba cuando estaba en casa con Maribel, pero la comodidad que Marla impregnaba en el era relativamente diferente, pues aquella noche cuando Marla visito a Johnny a su habitación, descubrió que no quería alejarse de Marla mucho tiempo. Esa misma noche Marla le conto su miedo al respecto, sobre la boda, y como la angustiaba, dijo también que haría lo que fuese para librarse de aquel compromiso y como su tía no podría aceptar un no como respuesta. Johnny sintió entonces lo que Marla sentía, sintió su miedo, sintió su angustia y desesperación, después de que ella se fuese a su habitación Johnny estuvo pensando unas horas al respecto, formas en las que aquel compromiso se podría anular y no encontraba ni una que resultara al menos convincente, pero cuando encontró el modo de hacerlo, estuvo muy pensativo al respecto, casi toda la noche, solo antes del amanecer logro dormir.

A la mañana siguiente fue despertado por Marla y su entusiasmo por visitar a su hermana al internado, Johnny le pregunto porque estaba en un internado, ayer no le había dicho, ella le respondió que no fue por vergüenza ni por algo parecido, solo había olvidado mencionarlo, le dijo también que su hermana Rosa, estaba en el hospital en recuperación, unos meses antes había tenido un accidente vehicular, mientras ella trataba de aprender a conducir, cogió el auto sin permiso y se estrello, fue muy triste, una vez allí Johnny les menciono que sabia conducir, que Carlos era el mejor maestro que podría tener y se divirtieron contando anécdotas toda la mañana, mientras regresaban Johnny noto que Marla se acercaba cada vez más a él, como lo hacia la señorita Carmen Cervantes, se burlo en su cabeza, después de almorzar estuvieron hablando en el jardín-es exagerar nuevamente, pues su jardín es de hectáreas- y Johnny concluyo que era el mejor momento para decirle lo que había madurado en su cabeza la noche anterior.

¿Matarlo?, con los ojos muy abiertos y la boca entre abierta quedo Marla al enterarse de lo que Johnny pensaba, durante una pausa de dos minutos que parecieron media hora en la cabeza de Johnny, el sintió miedo otra vez, que Marla fuese corriendo a contarle a su Tía Carolina o que se alejase de él y no volviese a hablarle, pero nada de eso importo al momento de responder Marla, ¿Y Cómo lo haríamos? fue así que Johnny entendió que Marla era como él y se sintió muy aliviado, luego le conto el plan. Aquella tarde Marla le pidió permiso a su Abuela para salir al campo y visitar el lago, su abuela le dio permiso siempre en cuando vaya con el chofer, ella se negó, pero le dijo que podría ir con Marcos también, a lo que su abuela no pudo resistir, pues era muy tentador para ella, les dio permiso y salieron los tres al lago, Marla, Marcos y Johnny que hizo de chofer, se divirtieron mucho, Marla se le insinuaba continuamente a Marcos y Johnny no interfería, agarraron confianza los tres, improvisaron un picnic cerca del lago,  lo hicieron cerca, pues el lago estaba unos dos metros por debajo del nivel del suelo, siendo muy peligroso caer, pues no había un camino para subir, después de comer, Marla muy coqueta tentaba a los dos a nadar, y se burlaba de forma inofensiva de que Marcos no pudiese, hasta que se paro al borde del suelo cerca del lago y dijo que caería y los dos primos se pararon inmediatamente, cuando se dieron cuenta de que Marla bromeaba se rieron un montón, Johnny más que Marcos, pues él era más serio que los dos juntos, pero Marla insistió en el que los dos le agarran de una mano cada uno y se parasen al borde los tres juntos, Marcos no quería hacerlo, pero Marla siendo muy coqueta logro convencerlo, una vez los tres juntos y al borde del lago, gritaron fuertemente Ahhhhhhhhh!!!, con las manos hacia el aire y librándose de toda preocupación, “No sé cómo me convenciste” decía Marcos de forma burlona y “Cierren los ojos y sientan la brisa” insto Marla y los dos lo hicieron, Marcos y ella, pero Johnny tenía otra tarea que hacer, sintió en aquel momento muchas dudas y poca decisión, pero el solo tenía una cosa en la cabeza y era volver a ver a Marla sonreírle como en la noche anterior justo antes de llorar y contarle sus problemas, y aunque después le atormentase la culpa por muchos años, no importaba, un último pensamiento se apodero de el de todas formas y era lo último que le dijo su Tía Carolina cuando él era un niño aquel día cuando se fue su familia, y el de algún modo logro entender el mensaje, el estaba solo, pero ahora tenía a Marla y eso lo cambiaba todo.

Justo después de llegar a esa conclusión Johnny empujo a Marcos hacia el lago, Marla cogió la mano de Johnny y se sentaron en el borde del lago viendo como Marcos trataba de nadar o lo que sea que trataba de hacer, entre suplicas para que le ayudasen hasta maldiciones era lo que soltaba, pero Johnny de algún modo se sintió muy tranquilo y Marla sonreía muy aliviada, como si se librase de un peso tremendo, fue así que ella le dio su primer beso que Johnny consideraría suyo. Al cabo de unos minutos Marcos ya no se movía y se encontraba flotando, entonces Marla se puso de pie con Johnny y le dijo que fuese a pedir ayuda, que debían seguir con el plan, justo antes de alejarse en el auto Johnny le dio un último vistazo a Marla y vio en ella, lo único que quería de todo y era su hermosa sonrisa.

Arriba la protagonista del videoclip de James Black, “Lindisfarme”, muy bueno, abajo una cancion de The Beatles – Happiness is a Warm Gun, que curiosamente estube escuchando al momento de terminar de escribir este cuento, me encantan las casualidades.

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