Por alguna razón su mundo no termina de colapsar-después de lo que paso ayer-y mi paciencia se va agotando poco a poco, se suponía que a estas alturas del día ella ya no debería estar  contenta o por lo menos debería estar sin esa sonrisa suya que ha estado perturbando mis días anteriores al de hoy, pero no es así, aun pasea por la oficina como si de una pasarela se tratase, haciendo gala de su belleza extraordinaria-fuera de lo común-y presumiendo su figura-de modelo europea rozando la anorexia o solo es moda y todas estamos desfasadas-con todos los presentes, que son mayormente hombres, viriles todos y divorciados casi todos-el sarcasmo se sobreentiende-y las pocas mujeres que están en el piso nueve de este edificio, están tanto o más amargadas que yo por la presencia de semejante amenaza,  que sin embargo toda esa rabia detrás de sonrisas forzadas y cumplidos obligatorios tienen su lado positivo y es que por estas tres semanas, que es el tiempo que tiene de recién llegada, la sudamericana-no estoy segura de que país exactamente, todos resultan parecidos, salvo Brasil, hablan portugués-y es que han olvidado por ese corto periodo de tiempo lo miserables que son y por consiguiente sus respectivas vidas y obviamente lo son sus personas más allegadas; Padres , Esposo, Ex esposo, Hijos, Hijas, Amantes(aunque dudo que lo tengan, la verdad)…para variar esa furia disfrazada en simples celos y/o envidia las devolvió al juego y dejaron de ser el montón de frustradas y reprimidas “mujeres adultas “adictas dependientes de la rutina mas masoquista que pudieron encontrar, trabajar en la oficina-sección, piso, no importa-mas burocrática que existe en el departamento y posiblemente de la compañía.

Su edad no debería sobrepasar los veinticinco años pero aparenta aun menos, no recuerdo su nombre o solo es la rabia que ofusca mi memoria a corto plazo, ¡A quien engaño! es el odio y egoísmo, su nombre, bendito sea, es el mismo que el mío, pero por alguna razón (Se perfectamente cuál es esa razón), con ella parece un nombre más bonito y con clase, Micaela ese es el nombre, así lo decidieron mis padres y los suyos también, pero de algún modo me inclino a pensar que a ella la querían más que a mí, y no es envidia de la mala, es envidia justificada, mis padres me abandonaron cuando era una niña, así que porque me pondrían un nombre tan hermoso, si me odiaban, cuando era pequeña vacilaba entre el hecho de que mis padre querían mas a mi hermana que a mí, se fueron con ella y sin mí, ella era la chica con talento o perspectiva y yo era la bebe, fue suficiente para ellos, pero las monjas del convento donde me crie, trataron y trataron de convencerme de lo contrario, y lo hicieron, había olvidado eso, aunque tal vez exagere cuando digo haberlo olvidado, en todo caso lo había enterrado muy hondo en mi memoria y/o corazón, pero tenía que aparecer la nueva Micaela en la oficina y recordarme lo insignificante que fui y soy.

Odio su forma de caminar, odio su postura cuando lo hace, odio su mirada en alto y su maldita cabeza erguida cuando pasa cerca de mi cubículo, y odio aun mas cuando se acerca a conversar, charlar, pasar el rato, hacer hora…conmigo, ella cree que por el hecho de llamarse como yo podemos ser amigas, eh incluso hasta confidentes, y lo soy de algún modo, puede que todas las mujeres del departamento sean la basura con tendencia a ser zorras-posiblemente porque no disfrutaron su adolescencia o juventud como debió ser, posiblemente porque eligieron su carrera antes que su verdadero amor, posiblemente porque dejaron que las expectativas y logros aun no conseguidos se las tragaran y a su autoestima con ellas, pero solo divago-de turno nocturno solo para no regresar a casa, con su familia, benditos sean, puede que sí, puede que no…pero si de algo estoy segura-y no son muchas cosas, salvo mi odio hacia ella y ellas-es que soy la mas hipócrita del departamento y posiblemente-es un hecho-incluso más que nuestro propio jefe, pues toda mi infancia y adolescencia me la pase siéndolo, no recuerdo un momento clave en el que no lo sea, las personas se mortifican tanto cuando descubren que su mejor amiga(o), fue hipócrita con ellos durante no sé cuantos años, los matrimonios se derrumbar por eso, las relaciones igualmente, las amistades también, los convenios de negocios y demás, casi todo se malogra cuando la hipocresía se descubre y todo acaba mal casi siempre, cuando lo que deberían hacer es aceptarlo e incluirlo de la forma más amigable posible, porque después de todo es parte de nosotros, después de todo no deberíamos avergonzarnos del hermano menor y retardado.

Dejo de serlo, ser hipócrita, solo cuando estoy sola, no hay palabras, pero estoy yo conmigo misma y eso resulta de lo más incomodo y no porque resulte mala compañía, tiendo a ser de lo más complaciente con las mujeres y hombres con los que trato inmediatamente, sonrió cuando debo hacerlo, doy consejos gastados cuando es oportuno, voy a las reuniones o fiestas que organizan, siempre presente, razón por la que la nueva Micaela, encontró reconfortante mi amistada para con ella, es nueva y yo no, encontramos juntas el departamento en el que se queda, fuimos de shopping más de una vez, y compartimos mas gustos de los que me gustaría aceptar, es una relación parecía a la que tienes cuando niña, cuando sabias que eras bonita, pero tu amiga lo era aun mas y te opacaba, pensabas entonces; “Si ella no estuviese, yo será la mas bonita”, eras ingenua pero sincera, eras virgen e inocente, pero conocías muy bien el odio, eso siento ahora mismo, pero la dependencia se hace más difícil de eliminar, solo van tres semanas pero siento que la necesito, pero la odio tanto….como es eso posible, no lo sé, pero resulta enfermizo y aunque no soy la más indicada para juzgar relaciones-pues todas las que tuve las eche a perder-además ella no es lesbiana y yo tampoco, pero la forma en que nos sonreímos nos confunde a las dos.

Su bello rostro de tez trigueña, sus ojos color pardo, su cabellera larga echada hacia su espalda,  me recuerda a una amiguita de mi infancia, Carmen o Carmencita como le llamaban en el convento era de igual modo la más hermosa de todas las niñas que existían en nuestro mundo, siempre caminaba con la cabeza erguida y la mirada en alto, muy orgullosa, como si de alguna forma se sintiese diferente a nosotras-las niñas del convento-y lo demostraba, siendo consciente de que era el centro de atención y eje de nuestros pequeños universos, le gustaba dejar en claro que era la más bonita de todas y lo hacía, como cuando se quedaba con la muñeca más linda, con el vestido más bonito, con el niño más guapo y yo siempre me quedaba a un lado, con las sobras por así decirlo, a las demás niñas esto no parecía importarles pero a mí sí, me perturbaba tanto como lo hace hoy nueva Micaela , pero ella tiene veinte y cinco años y Carmencita solo tenía nueve años cuando pasamos ese último año juntas, ella tenía un hermano pequeño en la guardería del convento, Ricardo se llamaba, cada vez que le visitábamos, nos divertíamos mucho con él, objetivo de todas nuestras inquietudes, Ricardo fue desde un príncipe hasta una princesa, los vestidos le caían muy bien y Carmencita siempre encontraba excusas para convencer a las monjas de quedarnos con él un rato mas, es lo más alegre que recuerdo de mi infancia, sin embargo nos dieron la noticia de que Carmencita seria adoptada y todas estaban contentas, algunas celosas, pero contentas, yo sin embargo estaba llena de odio, y aunque ya no resulte raro ver a una niña con síntomas de odio en su pequeño corazoncito-así lo dirían los psicólogos supongo-,mi caso era diferente, el odio corría por mis venas, mis lagrimas eran azufre y cuando perdía la mirada, el vacio me atormentaba, de algún modo todo ese odio contenido tenía que explotar, y el fin de semana en el parque acuático fue excusa para que así sucediese, estábamos cuatro niñas y un niño que recién comenzaba a gatear, Ricardo cerca de la piscina para infantes, no había adultos cerca, las monjas se encontraban cocinando y los encargados del parque se habían ido, pues era su día libre-razón por la cual se les había otorgado todo el recinto al convento por un día-cuando le dije que no aceptase ir con sus nuevos padres, que la abandonarían cuando se aburriesen de ella, esto la enfureció y comenzó a insultar y yo hice lo propio, nos dijimos todo lo que guardábamos y descubrí algo que nunca pensé que sucedería, la hice llorar, estaba desconsolada y se fue con prisa y las demás la siguieron, yo no estaba triste por lo ocurrido, estaba alegre, de una forma que aun no entendía me sentía aliviada y feliz, de algún modo había dejado de ser la sombra de Carmencita y ahora brillaba con luz propia y eso significo mucho para mí, descubrí en aquel incidente una forma de sentir autentica felicidad y era muy simple, esta se encontraba en el goce de las desgracias ajenas y me encantaba, me senté en el borde la piscina y sumergí mis pies cuando me fije en Ricardo, se habían olvidado del príncipe del convento, se acercaba gateando hacia mí en dirección a la piscina y tuve una visión, vi en aquel pequeño una versión varonil de Carmencita y vi en el una amenaza, sentí una desesperación y miedo otra vez, pero esta vez sabia que hacer, cuando ya estaba cerca al borde de la piscina me pare y me fui a ayudar a las monjas, cuando me estuve poniendo la mesa para almorzar, se escucho un grito que retumbo en todo el establecimiento, las monjas en la cocina dejaron de hacer lo que estaban haciendo y fueron inmediatamente hacia allí, yo las seguí pero sin prisa, estaba muy asustada, la piel de gallina y los ojos bien abiertos, cada poro de mi piel no paraba de secretar sudor, la respiración se entrecortaba, cuando estaba en el pasadizo se escucharon mas gritos, Carmencita y el grupo de niñas me superaban en llegar al lugar de origen de ese terror que me consumía aunque ya me figuraba lo que había sucedido, deseaba por todos los medios que no fuese lo que estaba pensando, sin embargo no fue así, cuando logre meterme entre aquel pequeño tumulto de niñas mayormente, vi aquella imagen que nunca podre olvidar, las monjas aterradas y desesperadas, a Carmencita en estado de shock siendo auxiliada por una monja, las niñas tapándose la boca, otras los ojos, otras comenzaron a alejarse del lugar, ver al pequeño Ricardito tendido sobre el piso cerca del borde de la piscina todo empapado y sin reaccionar a los primeros auxilios, fue muy perturbador, el sentimiento de culpa se apoderaba de todo mi cuerpo y las lagrimas resbalaban por mis mejillas, lo recuerdo como si fuese ayer, sin embargo cuando la policía y paramédicos se fueron con Ricardito y hablaban con las monjas sobre posibles juicios, demandas y demás cosas por venir, el lugar era sin lugar a dudas una tortura, todos estaban llorando o en estado de shock, sentí una sensación que después describiría sin rodeos, sentí satisfacción, una inmensa satisfacción, paz y quietud imperaban mis sentidos, ya no era una niña y Carmencita no sería feliz nunca más.

Ayer nueva Micaela me dijo lo que la atormentaba:

“Termino conmigo”, me dice entre sollozos para luego desbordarme con preguntas desesperadas pero con esperanzas; ¿Qué voy a hacer?, ¿Debería regresar?,¿ Tu que harías?,¿ Le busco?, y quedo en silencio, le digo que no lo sé, que hiciera lo que mejor le conviniese, me dice que yo no entiendo, que estaban próximos a casarse, que él había venido con ella desde Uruguay-ese es su país de origen, el que no recordaba- y que no podía entender las razones, el regreso, asi que tenía que hacerlo también, habían estado discutiendo últimamente, sobre eso mismo, regresar, ella no estaba de acuerdo, además de que ella sospechaba que él le era infiel y que seguro por eso se fue, y divagaba, estaba devastada, pero ahora-hoy-esta toda bien, contenta y regia como siempre, se acerca la hora de salida y nos encontramos en el baño de mujeres;

–        ¿Qué sucede contigo? – le pregunto fungiendo molestia

–        De que hablas, ¿Se supone que debo andar toda “triste y melancólica”? – responde un tanto insolente

–        No, pero tampoco está bien fingir, puede hacerte daño

–        Ya sabes que no me gusta que me vean débil, te lo explique, ¿Por qué me tratas así?

Responde con los ojos rojos cuando suenan nuestros relojes, en señal de ser hora de salida del trabajo, me abraza y me dice que lo siente, le digo que yo lo siento, que fui muy injusta, que nos vayamos juntas a su departamento, de camino a su casa, mientras yo conduzco, pues ella no sabe, y aun si supiese, no está en condiciones de hacerlo, al parecer suprimir ese estado de ánimo durante casi todo el día fue mucho para ella, la veo sentada en el asiento del copiloto con la mirada perdida y los ojos inflamados por las lagrimas–esperamos en el baño de mujeres hasta que la mayoría se haya ido, cuando decidimos ir hacia el auto-trataba de levantarle el ánimo de algún modo, pero no funcionaba, “solo quiero ir a casa”, no obtenía mayor respuesta, durante los minutos que anduve conduciendo hasta llegar a su departamento, la atmosfera imperante era de contradicción mayormente, pues mientras Micaela hizo todo lo posible por no llorar mas-no sé si podría, pero si así fuese el caso, no dudo que lo estuvo haciendo-yo trataba por todos los medios de contener la risa que ya se había apoderado de mi, mi estomago temblaba en señal de que las carcajadas querían salir, pero no podía permitirlo, no hasta estar completamente sola, una vez en su departamento, después de recostarla en su habitación y prepararle una taza de café para las pastillas para dormir, le ofrecí ir por comida y demás gentilezas, pero ella las rechazo todas, y después de tomar las pastillas y acu currase entre sus fresadas, me dijo que me váyase, que hablaríamos mañana, estuve unos minutos más después de ver que se durmiera por completo cuando me aleje hacia la cocina y solté toda las risas contenidas, evitando ser lo menos escandalosa posible, cuando el estomago dejo de dolerme por tanta carcajada soltada, me dieron unas ganas de fumar increíbles, cuando el cigarrillo ya estaba en mi boca note que no traía encendedor y busque algunos fósforos en su cocina, pero no encontré nada, cuando note que su cocina era a gas metano y mi boca cayo inconscientemente, con la boca abierta sentí  una sensación apoderarse de mí, un escalofrió se apodero de todo mi cuerpo, comencé a sentir calambre en las piernas y cosquillas en el estomago, mis manos comenzaron a temblar y mis ojos bien abiertos vislumbraban  una visión de lo más prometedora.

Solo recordaba esta sensación de cuando era niña, después de aquel incidente en la piscina, respire hondo y me acerque a la habitación de Micaela, para traer mi bolso y las llaves del auto, luego regrese a la cocina y volví a respirar y exhalar, luego saque unos guantes de de lana para el invierno de mi bolso y abrí la llave de la cocina, el gas comenzó a desprenderse fuertemente, después de fijarme de no olvidarme nada comprometedor, una vez entre el marco de la puerta mirando hacia afuera, solo vi los escalones que daban hacia la calle y ningún hombre o mujer rondando cerca, cerré la puerta y me aleje, de regreso a mi casa, no estuve sola, estuve yo y una sonrisa de oreja a oreja, con una satisfacción tremenda, como si de un orgasmo se tratase y solo atine a respirar y exhalar, respirar y exhalar, con una sonrisa gratificante.

Pasaron cuatro días después y Micaela no venía a trabajar ni llamaba a mi celular ni por internet ni nada, no había forma de comunicarme con ella, eso les decía a nuestras “amigas” en común, pero al ser extranjera recién llegada solo tenía a las chicas y chicos del trabajo y claro, yo. Fungiendo preocupación cumplimos con todo el protocolo, llamamos a la policía, nos comunicamos con sus padres y demás, era ya casi hora de salida cuando llego la policía, para ser más exactos un detective y otro más, hablaron con nuestro jefe y al cabo de unos minutos-minutos de los cuales estuve de lo más inquieta, mis temblaban y mis dientes chocaban entre sí-Salió de su oficina acompañado de los detectives, nos reunieron a todos, entonces nos comunico la terrible noticia, no era una primicia para mí, pero si un hecho, Micaela se había suicidado cuatro días antes en su departamento, dejo la llave del gas abierto en la cocina antes de irse a dormir, lo cual invadió sus pulmones hasta matarla, después de acostarse no volvió a despertar, se había encontrado una serie de pastillas para la ansiedad, para el sueño y depresión, después de informaron esto iban a interrogarnos a todos lo cercanos a ella, todos en el departamento se miraban entre sí, unas comenzaron a llorar, otras se acercaron a mi diciendo lo que sienten y demás, era un ambiente algo parecido a después de morir Ricardo, la diferencia era que en aquel momento, todos sufrían de verdad, era autentico en cambio aquí, la atmosfera que imperaba era de una hipocresía absoluta, después de todos los abrazos comencé a lagrimear fuertemente, razón por la que acudí al baño de mueres, me mire fijamente en el espejo me tranquilice fuertemente, solo quedaban las preguntas y esa parte era lo fácil, note que una mujer o hombre, vomitar en los baños y me fui asqueada, al salir del baño todo estaba más tranquilo y el interrogatorio ya había comenzado, me dirigí a mi cubículo y encontré un sobre en el escritorio que no estaba antes, lo abrí con prisa, era una carta escrita a mano y lo leí:

Hermosa y encantadora Micaela

Te he estado observando y apreciando en silencio detrás de un escritorio desapercibido estoy yo y mis ilusiones, tenemos la misma edad y llevamos el mismo tiempo aquí, nunca juntos, apenas cruzamos palabra, pero verte me basta para amarte, me gusta tus lentes y tus pecas, me encanta como sonríes con tus amigas, me gustan tus labios y tus ojos color pardo, eres la Micaela que me hechizo a mí y mis expectativas, todos suspiran por la nueva Micaela, pero para mí solo existe una Micaela, eres tú y tus libros de Dostoievski y Chejov, y tu forma de cantar  Im the Walrus en el karaoke, me gustan tus  orejas cuando sostienen tus lentes de medida, me gusta, me gusta como brillan tus labios en la noche, y me gusta como late mi corazón cuando pienso en ti

Al terminar de leer, siento una excitación correr por todo mi cuerpo, antes de esto solo lo había sentido matando gente, pero tal y como lo veo ahora, necesito un descanso y averiguar quién es este tímido galante.

Arriba una cancion de los The Magnetic Fields,Strange Powers, de particular melodia, dejarse llevar es la consigna para escucharla, abajo estan los diferentes dylans, segun la pelicula de Tood Haynnes, la vi ayer y que realmente maravillado, lo que motiva a adentrarme mas en el mundo de Bob Dylan.



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