Tengo que admitirlo, odio las putas esperas, ya sea en la universidad, en algún hospital, o para recoger algo, además casi siempre existe una especie de sensación de culpabilidad suprimida por la responsabilidad o algo así (como pidiendo disculpas por haberte follado), por parte de los responsables de tanta burocracia, o no, existen también los hijos de puta que disfrutan con eso, en los hospitales casi siempre resultan culpables las enfermeras, ya sea por sus propias limitaciones o por los caprichos de algún doctor, en la universidad resulta culpable la secretaria de la facultad, si no está el rector, ella será la que reciba las miradas y/o suspiros de desaprobación por parte de los mismos estudiantes e incluso padres de familia, sin embargo en la espera para la entrega del DNI (Documento Nacional de Identidad),o en este caso, la entrega del duplicado del mismo, en caso de pérdida, que es lo que motiva esta especie de discurso interno, los responsables son de igual modo, oficinistas (No se me el nombre técnico), llevo más de una hora esperando a que digan mi nombre, y comienzo a pensar que ya no es tanto la mediocridad de la “oficinista de turno”, si no, una especie de ensañamiento personal, pues  parece haber escuchado un comentario por demás imprudente por parte de mi hermana, “¿Hay que estudiar algo para hacer eso?”, no me sorprendería que nos haya escuchado, pues estamos sentados en la primera fila a menos de dos metros de ella,(pero incluso aun parado, que es cuando te llaman, se tardan como quince minutos en terminar contigo, además de que ese haya sido el origen de tanta lentitud. Ella- la oficinista de turno-da la impresión de haberse divorciado por lo menos dos veces, su tono de voz cansado e insolente (el primero siempre resulta ser la causa de lo segundo), así lo demuestra, y no me equivocaría al decir que tiene aproximadamente unos cuarenta y cinco años, aunque pueda ser más que eso, siempre es una mejor apuesta adivinar por menos, la rutina ha de haberla vuelto en eso, una especie de despropósito de atención al cliente, despropósito, porque el principal propósito es acelerar y disminuir la burocracia existente, y lamentablemente este no es el caso. Además mi hermana de diecisiete años-hermana menor-me acompaña hoy con el fin de exhibir su nuevo corte de cabello (una especie de Liam Gallagher mas andrógeno que nunca), ella parece estar aun más impaciente que yo, y se exactamente las razones para estar tan atolondrada, uno: se olvido su reproductor de música y dos: olvido traer el móvil, eso suele ser más que suficiente para desesperar a un adolescente, y esto aumenta si estas atascado entre un trámite y un caso de asesinato de masas en la portada de los periódicos nacionales, por demás amarillistas. Se supone que después tengo que llevarla al cine, hoy nos toca salida familiar (una vez por semana, soy su único familiar vivo, así que tengo que estar con ella por lo menos un día por semana, así lo decidió la corte y sus padres adoptivos)  y esto resulta muy desalentador para sus planes, que los tenía muy claros, ya me había explicado con anterioridad los detalles, ir al cine, quedar con su enamorado y sus amigas (para que no me sintiese solo),  en alguna discoteca, me dijo el nombre pero no lo recuerdo ahora, lo que sí recuerdo, el tema de la fiesta y era  una especie de tributo punk por algunas bandas locales a los héroes del rock punk en ingles,(Sex Pistols, The Clash, The Cramps, Ramones y demás), como sea, no parece que vaya a resultar así, miro el reloj, son ahora las 1700 horas, y suspiro. Elizabeth (así se llama mi hermana), se acerca más a mí y dice:

–         No sabes lo fácil que resultaría un asalto aquí – Con una sonrisa un tanto macabra.

–         ¿Cómo lo sabes? – le pregunto, para seguir la conversación y evitar que siga moviendo sus pies y deje de hacer ese ruido molesto que resulta al chocar constantemente los dientes.

–         Por las noticias, hay  robos en todas partes del mundo, obviamente… e incluso existen lugares con mejores sistemas de seguridad que este que han sido asaltados – responde con un optimismo un tanto curioso y además…esta sudando.

–         ¿Para que asaltarían un lugar de tramites?, ¿Para desesperar mas a la gente que espera? – respondo con insolencia, con la intensión de aplacar esa energía que tiene ahora.

Y justo cuando parece que responderá algo más, Ella dice mi nombre por micrófono y no dudo en acudir, no es que me haya cansado de tratar de calmar a la desesperada e hiperactiva Elizabeth, se trata de responsabilidad ciudadana, esto último se lo digo para interrumpir la conversación, resultando un tanto estúpida la verdad, así que me acerco a la cabina, volteo de reojo y veo a Elizabeth, con su sonrisa macabra y estirando el pómulo izquierdo, resaltando su mirada bajo sus cejas- ahora en forma de uve- trago saliva y giro hacia Ella, me pregunta mi nombre, respondo, pregunta mi número de DNI, respondo, pregunta mi edad, veinte tres, respondo y ahora dice que espere, esto es lo que tanto temía, una espera mas, no tanto como la anterior pero igual de tediosa, no quiero volverla ver, Elizabeth, enojada e igual de desesperada, así que miro por todos lados y realmente parece ser verdad, no hay tanta seguridad, solo tres guardias de seguridad, ni una cámara de video, y el resto son oficinistas, que creo, y no dudaría en decir, cobardes de sobra, que llegada la hora de un posible asalto, lo primero que harían es caer presa del pánico y rendirse, así se tratase de un par de asaltantes con armas de juguetes, no son tontos, no arriesgarían su carrera que tanto les costó (y que no gusta, pero el dinero si), en hacerse los héroes, no lo creo. Ahora miro a las otras cabinas (Son unas cabinas cuadradas, en forma de ciclo cerrado, asa que las demás personas como yo, pueden verse los rostros), y noto algo que realmente cambiaria mi día, decir algo no es insulto, es admiración, noto a una mujer, de mi edad aproximadamente, de cabello largo, color negro, negrísimo, de piel trigueña, el cabello echado hacia el lado derecho de su rostro, sin reñirse a ninguna moda, permite que vea su rostro perfectamente, unas cejas pequeñas resaltan sus ojos, ojos marrones, lleva una camiseta color crema, tiene una belleza alejada de cualquier estereotipo, alejada de la típica chica sexy, con el cabello desordenado apropósito, o a la chica sensual, apretada por todos lados, ni siquiera la chica intelectual, pues llevaría gafas incluso adrede, y mucho menos la chica indie, presumiendo de sus audífonos y zapatillas-que hacen juego con su jersey tipo pitillo-es una belleza particularmente alentadora, no parece cansada, lo que me extraña, tomando en cuenta el tiempo que ha de haber estado esperando, es simplemente hermosa, ahora regresa Ella y me entrega mi D.N.I. y cuando le pregunto si es todo, me dice, que la disculpe, que se olvido traer unos documentos que debo firmar, y se aleja, sin embargo ahora no me importa, sigo viéndola, ella aunque este igual de atascada como yo, parece tener calma y eso en particular me atrae, además de su belleza, Elizabeth se acerca y dice que nos vallamos, que ya tengo el DNI, le digo que no, que todavía falta algo, y se desespera aun mas, la ignoro, sigo viéndola, sigo igual de embobado, ahora Elizabeth parece chantajearme con algo, realmente está desesperada, pero decido otra vez ignorarla, la veo con una sonrisa, sé que cuando se dé cuenta que la estoy mirando, llegara a dos conclusiones, bien puedo parecerle atractivo o de interés o todo lo contrario, una especie de sociópata o pervertido, como sea, tal vez no vuelva a verla, así que la observo y me gusta, lo decido…pasa un minuto y regresa Ella y esta vez con mis papeles, y vuelvo a verla, a chica simpática…se da cuenta, me mira sorprendida, (posiblemente por el rostro que he de haber puesto yo), y me sonríe…y suena un grito que llama fuertemente mi atención (Ahhhh!!!),  pienso “Elizabeth”, volteo a verla y vuelve a gritar “Esto es un asalto!”, ahora yo no sé qué hacer…volteo a ver a la chica simpática y pienso…mierda, le gusto.

Arriba esta Alison Mosshart, vocalista de The Kills, una de mis bandas favoritas, además me encanta esta mujer.

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