Virginia me seduce sin necesidad de demasiado esfuerzo, sin necesidad de susurrarme “cosas cachondas” a la oreja, sobre todo en las reuniones de trabajo a las que tiene que asistir y son muy seguidas, sus jefes sean hombres o mujeres, sienten la necesidad de presumirla antes sus pares, ya sean de la misma empresa o la competencia (se muestran muy entusiasmados sobretodo con estos últimos), y es que Virginia no es una oficinista promedio mas, ella es muy sexi, demasiado tal vez, si nos situamos en diferentes contextos, por ejemplo el momento de recoger a su sobrino pequeño del nido, ella siente las miradas para nada moderadas de los padres de familia y las miradas prejuiciosas de las madres, sobre todo de las que no tienen el cuerpo como ella, aun deseándolo, sus miradas seguidas suspiros de desaprobación, no importan mucho en el sentir y pasar en la vida cotidiana de Virginia, ella aprendió a lidiar con sus jefes varones, los pervertidos, siendo una abogada tan lista, no podía permitirse ser el juguete sexual de un hombre, no se trata de feminismo ni dignidad (se trataría de dignidad si ella se sintiese ofendida por eso que hace que un hombre explote), se trata simplemente de un juego de manipulación, por ello que ahora se está conformando con ser el trofeo de la firma a la cual represente en las distintas reuniones públicas o privadas, si bien estas reuniones se inician o terminan de forma aburrida, se desarrollan de forma rutinaria, que no aburrida, con sus chistes de capitalistas y de  juristas, instalando su jerga empresarial en el ambiente, inicialmente vio un medio oportuno en estas reuniones para mirar los prospectos de “esposo moderno de nuevo mundo “que tiene a disposición”, además de la insistencia de sus amigas (siempre celosas, pero Virginia sabe lidiar con las putas, después de todo sabe cómo ser una), así fue como encontró a Carlos, su pareja oficial, un hombre de metro ochenta, lo suficientemente apuesto como para hacer juego con ella, pero sin opacarla nunca.

Carlos es latino aunque se esfuerce en no parecerlo,  tiene una barba deliberadamente sin afeitar y una mirada para nada particular, así como una rima fácil, no es su culpa, simplemente así es el. Lo que le intereso de él a Virginia es su hermana pequeña, pues se parece mucho a su sobrino, ambos niños de piel trigueña con las cejas marcadas, ella con cabello largo y el con un corte militar (Nunca subestimen el poder de las películas bélicas en los niños), así consiguió que lo invitara a su casa, aguantar a su familia no fue difícil, pues Virginia esta mas que capacitada en esos trotes, si lo pusiera en su curriculum se vería ridículo, pero una vez lo ven en acción, sus jefes, bromean con eso, su carisma ayuda mucho a su físico, pues no puede hacer nada con un cuerpo perfecto sin un carisma perfecto para sus objetivos, Virginia no es hipócrita, es realista y si lo es, lo somos todos, no la he juzgado nunca, pues nunca tuve un motivo que argumentara hacerlo, siendo tan carismática es fácil ganarte a la madre de familia promedio, hogareña y con una sonrisa siempre presente para las visitas, un tanto rechoncha, con el cabello descuidado, no adrede, es falta de tiempo, su madre era arto parecida, así que entiende muy bien, sin embargo se gano al padre ni bien este le ayudo a quitarse el abrigo que traía, el entendió, Carlos entendió, y ella entendió que era momento perfecto para que este se fuese al lavado a quitarse aquella erección que pudiese perturbar a su esposa o incomodar a las visitas, si hay algo que resaltar del anfitrión con la erección, es su facilidad para desenvolverse con la gente o involucrado o didacta, según sea el contexto, en el empresarial estaría bien decir involucrado), esta habilidad le resulto muy útil a Virginia, pues la cena resulto de lo más divertida, sin escenas incomodas, sin risas forzadas, sin suspiros ni indirectas, se podría decir que después de aquella cena, tenía a sus padres en el bolsillo, lo que facilito sus visitas, ya sea con Carlos o sin él. La pequeña Clara, tiene unos bonitos ojos, muy negros como su cabello, siempre echado hacia su espalda, cuando sonríe sus labios ayudan a resaltar los ya de por si marcados pómulos en su rostro, resaltando las pocas pecas que traía  allí, cuando se enoja, su frente se arruga opacando sus cejas, con una mirada siempre fija, y sus orejas se ponen puntiagudas, o esa impresión da si es que trae una vincha puesta, a ella tiene siete años y le gusta ver TV, le gustan los programas de concursos, en los que hay muchas caídas y golpes, todo lo contrario a Marcelo, que disfruta más de ver películas bélicas o de acción, siempre saca a colación durante una conversación el tema de estrategias militares, disciplina militar y lo fuerte que son, Marcelo es el sobrino de Virginia, se parece mucho a Clara, se lo repite cada vez que la ve, Virginia tiene esta obsesión con Clara que no resulta sano, un día mientras la recogía de la escuela, la llevo al zoológico y estuvieron comiendo helado sin avisar a su familia, fueron momentos angustiosos para su madre, Carlos no pudo enojarse, y luego se arreglaron las cosas, resulto fácil para Virginia con su carisma y erecciones.

Han pasado siete meses de relación con Carlos y hoy él le ha traído una noticia muy importante para él y su familia, le han ascendido a Gerente de la sección sur, en su momento Carlos pensó en todas las implicancias que esto traería: mudanza, cambio de rutina, alejarse de su familia, convencer a Virginia de mudarse con él y un aumento de sueldo, un grande y ostentoso aumento de sueldo, y de repente esto parece arreglarlo todo y se sintió aliviado, a Virginia esto no le ha emocionado mucho, pero supo actuar acorde el momento, felicito y alentó a reunión con sus amigos y ella, por la noche en su casa, esto último sobre actuar es otro de los intereses que mantiene a Virginia en el carril de la cordura o sanidad mental acorde al modo colectivo de ver la sanidad mental. Actuar siempre ha entusiasmado a Virginia sobre todo después de asistir a una presentación teatral donde el desenlace acaba en tiros y sangre, “la contradictoriamente de sentirse del asesino me fascina, no sabe si reír de felicidad por la muerte de su hijo y el alivio económico que esto representa o sentirse triste por no volverle a ver jamás, aun cuando nunca lo deseo sobrenaturalmente como debería ser el sentimiento de un padre para con su hijo, mu sexi” es la conclusión a la que llego, después de asistir en varias ocasiones. Así que decidió asistir con un libreto ya marcado a la fiesta o reunión de hoy

El ambiente se había puesto muy animado llegado las 0100 horas de la madrugada y Carlos ya estaba picado, hablando incoherencias sobre el modo de desenvolverse de los abogados, sobre lo putos que eran y demás, a modo de indirecta para Virginia, aunque esta no prestaba demasiado interés en el berrinche de su pareja, no era el caso de su animosa amiga, a la derecha de Carlos que se reía de sus chistes gastados sobre abogados, o sus simples conjeturas del performance de un abogado sobre el estrado, ella le animaba a seguir con el grito de poca autoestima de Carlos hacia el frente de sus amigos, cuando se preparaba para decir el ultimo (o eso decía su expresión facial, sudoroso y con la mirada fijamente sobre Virginia), lo soltó:

–        ¿Saben cuál es la diferencia entre los abogados y las putas? – pregunto a los presentes

–        No, cual…cual – respondía chica animosa

–        Que las putas dejaran de cogerte una vez muerto – sentencio agitándose hacia el mueble y rebalsando un poco de whisky

En pleno mar de risas Virginia se levanto y dijo que iría a ver como estaba Clara, cuando llego al pie de la escalera, escucho los quejidos de los graciosos de hoy, “buuu…aguafiestas” y demás tópicos, a lo que ella simplemente dijo: “Los abogados pueden ser muy putos, pero los publicistas, mi amor, no son dignos de ser hijos”. Y los abucheos cesaron y el ambiente se torno a lo que prometía ser un debate intenso entre unos borrachos. Virginia sospecho  que Carlos tenía un romance con chica amorosa, por su actitud, aunque desterró esa idea inmediatamente, culpando a su negativa de ir con él a su nueva empresa laboral, su patética actuación justificaba esa idea, una vez dentro de la habitación de Clara, noto que aun estaba despierta y leyendo un libro, y Virginia pregunto

–        ¿Qué lees Clara?

–        “La palabra del mudo de Ribeyro, Virginia” –  le respondió

–        Además de bonita eres contemporánea eh, linda”  – y Clara hizo una sonrisa que mostro que no había entendido.

–        Cuentos, Clara… – le aclaro prontamente.

Y  se pusieron a leer juntas hasta muy tarde, Clara ya había caído dormida al igual que Virginia, sin embargo las gotas que resbalan por  la ventana y golpeaban el auto afuera, producto de la fuerte lluvia la despertó, (El auto estaba estacionado frente al cuarto de Clara, por su ventana se podía mirar hacia abajo y ver, además de escuchar perfectamente el ruido),  Virginia miro fijamente su reloj de mano y este marcaba las 0300, se quito la sabana que las cubría a ella y la pequeña Clara, señal de que Carlos o sus padres habían entrado a la habitación, pronto se deslizo lentamente del cuarto, cuidando de no hacer ruido para no despertar a Clara, bajo  lentamente por las escaleras y se fijo que el ambiente ya se había calmado, yacía Carlos tirado en el mueble oliendo a whisky, lo único que acostumbra beber y las demás visitas de igual modo, momento perfecto para ella, volvió a subir a la habitación de Clara, cerro con cuidado la puerta y se sentó a su costado, le quito lentamente la manta y miro fijamente a Clara, transpiraba y con sus manos juntas, su tierno rostro aun sin las marcas que traería la adolescencia y después la vida en sí, le transmitió una paz muy intensa a Virginia que la dejo embobada, paso un tiempo y se fijo en su reloj, ya habían pasado veinte minutos, miro hacia la ventana y aun no aparecían los primeros rayos del sol, aunque ya había dejado de llover, Virginia cogió la almohada que anteriormente usaba, y con fuerza y determinación comenzó a asfixiar a Clara, ella despertó inmediatamente, se balanceaba fuertemente, pataleaba y probablemente gritaba ayuda o auxilio, aunque Virginia pudo distinguir perfectamente la palabra que mas insistió (Virginia), cuando dejo de moverse supo que ya había muerto, o eso era lo que deseaba fuertemente, pues era la primera persona que ella mataba, y si, había muerto, no había mucha diferencia a la anterior Clara, pero Virginia se sintió satisfecha, se paro inmediatamente y cogió su cartera del suelo para luego soltarla, con la pequeña toalla del baño, se quito el sudor, luego, respiro y exhalo continuamente durante casi cinco minutos, luego bajo a despertar a Carlos.

Cuando llego a la sala, cogió una copa de whisky y tomo un sorbo entero y volvió a servirse, luego despertó a Carlos con la excusa de que debían irse, que sus padres pronto llegarían y le verían ebrio, además le dijo que despertara a los demás para que se fuesen, que subiría para bajar su cartera del cuarto de Clara, el solo se limito a asentir a lo que ella le decía, forzando a sentarse a Carlos, subió y cuando volvió a ver aquella escena de crimen, grito y dejo caer su copa, alarmado Carlos subió muy rápido y pronto Virginia se puso en acción, a actuar lo que restaba de la madrugada.

Los policías hicieron varias preguntas a Virginia y las demás visitas, además se había efectuado la famosa prueba de alcoholemia que se ya se les había hecho, todos ellos sobrepasaban el límite permitido para conducir, por lo que no podrían irse en sus respectivos autos, además esto los hacía directamente sospechosos del posible homicidio de Clara, aunque esto no le preocupaba a Virginia pues sabía que los constantes ataques de asma que ella sufría los dejaría pronto libres de sospecha laguna. Mientras a Virginia se le hacia la respectiva prueba de alcoholemia, miro a Carlos, el no cavia en sí y su madre ya hacía rato que se había desmayado, su padre era el único que los consolaba, supo en ese instante que pronto tendría que dejar a Carlos y su familia, sabía que en ese lugar nunca más se sentirá bienvenida, porque después de todo Virginia aun tiene escrúpulos o eso le gusta pensar.

Arriba una de mis canciones preferidas del álbum “Don’t Believe The Truth”, de la banda oasis, este disco en particular me he dado cuenta de que lo he escuchado mas veces que cualquier otro de la misma banda, abajo una foto capturada por móvil, del volcán cerca de casa, siempre amistoso y amenazante, misti, así se llama.

Advertisements