Me hice mayor y no puedo olvidar, las promesas inconclusas, los abrazos rotos, las personas lastimadas. No puedo olvidar, tanto dolor se hizo verdad, como la sombra solitaria que no supe encontrar, sentir mis labios traicionarme. Mi ángel se suicido. Ahogándome en profundos posos de mi subconsciente, el no me quiere. Traicionada, mi mente deambula sin rumbo fijo, pero con un propósito, seguir intoxicándose. Me intoxicaste. El camino no es amable, un egoísta, tu.

Risos dorados, dulces sonrisas, esbelta figura contrastada con el ocaso del día, el Sol muere y yo resbalo. Mi vida, las contradicciones no me dejan dormir, mirar a esperanza morir me hizo temblar de miedo, tuve miedo de partir, porque todo es y eso no me deja reír. La herida no cicatrizada, las traiciones que lastiman y las mentiras consentidas, fuerzan mi sonrisa, ensucia mi cabeza y se traga mi alma, porque la verdad, en el paraíso no me espera nadie, tengo personas que lastimar, tengo corazones que perpetuar.

Ahógame en miseria, mata mi sonrisa, decapita a cordura. Otra vez nos traicionamos, como todas las contradicciones por las que divague, todas las melodías que termine, todas las sensaciones que desterré. Mis motivos, mis declaraciones, mis verdades, mis mentiras, mis ilusiones e ideales, se marcharon, heroína supo entender, Sid y Nancy también, las monjas lloraron y nadie nació. Mátame ahora que el ocaso termino.


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